Trabajo de equipo Ferrari. Fair play Mercedes

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Como decía Pedro Navaja, “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”, el Gran Premio de Hungría puede llegar a ser aún noticia a finales del mes de noviembre, cuando acabe el mundial. Los 12 puntos que, por “fair play” cedió Hamilton, pueden valer un título

El Gran Premio con el que se superó el ecuador de la temporada, el de Hungría, el 11º de 20, dio noticias de todo tipo, desde la clasificación para la parrilla hasta el último centímetro de carrera.

Para empezar, si una pole de Sebastien Vettel no tiene porqué ser una sorpresa, si lo fueron el 7º puesto en la parrilla de Fernando Alonso y el 9º de Carlos Sainz, menos vulnerables en un circuito en el que la potencia y la velocidad punta son menos importantes, dado que es un trazado “ratonero”, con poco sitio donde adelantar y en el que las diferencias son siempre muy pequeñas. Sin embargo, y aunque de Vettel puede esperarse cualquier cosa visto el potencial del Ferrari éste año, ya no es tan “normal” que quien haya acompañado al alemán en la primera línea de parrilla haya sido su compañero Kimi Raikkonen y, si no era ya suficiente la “sorpresa”, fue mucho mayor ver a Valterri Bottas superando a Lewis Hamilton, 3º el finlandés y 4º el británico, obligando al “moreno” de Mercedes a salir por la parte sucia de la recta de meta.

Así las cosas, y aunque en la primera vuelta hubo “lío”, (Max Verstappen tocó a su compañero Danielle Ricciardo y lo echó fuera de la pista), Vettel salió bien, Raikkonen le cubrió la espaldas, Bottas mantuvo su posición y Hamilton, con poco grip, perdió la posición con Verstappen, que salió como un poseso, y allí enterró el de Mercedes sus opciones de victoria y, como veremos, las de acabar en el podio.

Con ésa situación de carrera, y una vez que se supo que a Verstappen le habían sancionado con un “stop & go” de 10 segundos cuando entrase a su garaje, el desafío de Hamilton era alcanzar primero a su compañero Bottas y después, al menos, al Ferrari de Raikkonen. Alcanzar a Bottas no fue difícil pero, para adelantarle, hizo falta que el finlandés se “dejase”, comprometiéndose Hamilton a que, si no conseguía adelantar a Raikkonen, devolverle la posición a su compañero.

Por delante Vettel, aunque seguía primero, lo hacía a un ritmo claramente inferior al de sus perseguidores. El alemán tenía problemas, de hecho se veía como claramente, en las rectas, su volante estaba ligeramente torcido, por lo que si no fuese por el “tapón” que detrás suyo le hacía Raikkonen, Vettel habría visto seriamente comprometido su liderato. Hamilton, por su parte, cuando llegó hasta Raikkonen, y aunque al principio parecía que iba a adelantarle con cierta facilidad, a pesar de las limitaciones que en éste sentido ofrece el trazado de Hungaroring, nada pudo hacer ante la defensa a ultranza que hizo el finlandés de su posición, cubriendo de forma magistral la espalda, y el liderato de Vettel en el Gran Premio y en el mundial, de tal forma que, si quieren apostar, ya pueden hacerlo a favor de que, con carreras como la de Hungría, Raikkonen se ha ganado la renovación en Ferrari y que, seguramente en Monza, la escudería italiana confirmará que en 2018 seguirán con los mismos pilotos.

Pero, en los últimos metros de la carrera saltó una sorpresa todavía mayor. Hamilton, cuando lo lógico era que acabase 3º, minimizando la pérdida de puntos con Vettel, y haciendo en Mercedes también trabajo de equipo, como hicieron los Ferrari, cedía sobre la misma línea de meta el 3º a Bottas, tal y como se había comprometido por radio con su equipo y con su compañero de equipo. Y eso que la “jugada” no estaba exenta de un gran riesgo ya que por detrás de Bottas venía, a lo loco, (como siempre), Max Verstappen que podía aprovechar la caballerosa acción de Hamilton para adelantarlo y mandarlo al 5º puesto. Al final, y ante la sorpresa general, Bottas acabó 3º, Hamilton 4º y Verstappen 5º. Por detrás del joven holandés, pero ya a un mundo, acabó Alonso, 6º, superando al otro español, Sainz, que terminó 7º.

El gesto de Hamilton dejó, incluso, patidifusos a sus jefes, y los 3 puntos que se dejó en su noble acción pueden costarle un título, sobre todo viendo la igualdad que hay ésta temporada. Y es que, salvo hecatombe o debacle, Bottas no tendrá opciones de disputarle el título a Vettel, (está a 33 puntos de Vettel), mientras que Hamilton, que empezaba el Gran Premio de Hungría a solo un punto de Vettel, lo acabó a 14. Es verdad que quedan 9 carreras y que 3 puntos, los que deportiva y caballerosamente Hamilton cedió en Hungría se pueden recuperar en muchos sitios, pero está claro que, mientras que en Mercedes prima el espíritu deportivo, la libertad competitiva y la ausencia, de momento, de órdenes de equipo, en Ferrari la “famiglia” es lo primero y, visto lo visto en Hungría, ya pueden imaginarse ustedes qué tipo de labor hará Kimi Raikkonen en lo que queda de temporada.

Ahora un parón de un mes y, al regreso el, junto con el de las calles de Mónaco, trazado más mítico, y más mágico, de los que quedan en el mundial: Spa.

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