Prueba BMW M2

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¿Que tenemos que probar el M2? Uff, que pereza, no sé yo si me hará tilín el hermano pequeño del M4. Después de disfrutar de las mieles de la potencia infinita con el M4 CS, creo que no sonreiré lo suficiente con un deportivo que pesa 85 kg menos y que tiene tan solo 370 cv potencia ¿O no? 😉

BMW lo tenía claro, poner en el punto de mira un público más joven con el deseo de acceder a un M más “asequible”, sin tantas chucherías como el carbono en el techo, la suspensión electrónica, la configuración personalizada y demás aderezos que tiene el deportivo referente de BMW Motorsport, el M4, pero que mantuviera toda la esencia de los vehículos marcados con la Letra más Poderosa del Mundo.

Este planteamiento de BMW no es nuevo. En el 2011 puso en los concesionarios el 1M, un M que no pudo denominarse M1 porque ese nombre estaba adjudicado al precursor de la saga allá por los años 70, pero esa es ya otra historia. Aquel BMW 1M que probamos en curvasenlazadas, partía de la misma idea, mucha potencia y pocos adornos para una tirada de 2.700 unidades, pero fue tal la demanda que BMW tuvo que fabricar 6.331 coches. Así que, si hace 6 años fue un éxito ¿por qué el nuevo M no iba a serlo?

Hoy, pasado un tiempo desde que cesó la producción del 1M, tenemos disponible en los concesionarios BMW y bajo paciente espera un nuevo M, denominado M2, con pocos adornos en cuanto a la equipación sideral de sus hermanos mayores, pero con datos en su ficha técnica suficientemente interesantes como para poder pensar en un juguete ideal para ser lanzados a la velocidad del sonido entre curva y curva. Su motor; 3 litros TwinPower Turbo de 370 cv de potencia a 6.500 rpm y un par máximo de 465 Nm, 500 Nm con Overboost, ese chute de adrenalina temporal con el que te sientes piloto del Halcón Milenario. Además equipa diferencial activo M, frenos bastante gordos, aunque nunca es suficiente en estos cazas a no ser que sean cerámicos, dirección M y un sonido que mola. Todo esto lo han concentrado en un coche de 4,47 mts, que pesa 1575 kg, con una espectacular estética y que puede pedirse con cambio manual o DKG (difícil elección ¿no? luego lo discutimos).

Con esta presentación la cosa pintaba bien, pero tenía algunas dudas, sobre todo después de haber probado hace poco el M4 Competition Sport del concesionario de BMW Asturias, Autosa. Aquel deportivo me pareció el mejor M de cuantos he probado; potencia a raudales y un comportamiento impresionante en un coche que describí como adictivo y, aunque casi suene mal, práctico. Si fuera Belén Esteban, por aquel M4 CS mataría. ¿Y por este? U mmm, vamos al lío.

El M2 de esta prueba es de color azul, que para aquellos que les mole dar un poco el cante por la calle les va al pelo. Brilla como el sol y la luz reflejada en la pintura color Long Beach Blau resalta las musculosas aristas del M. Yo sin embargo me lo pillaría en MineralGrau, un gris más discreto y elegante para un coche que cuando le das gas de discreto no tiene nada. Si eres daltónico o te cuesta tomar decisiones, no te preocupes, no necesitarás ayuda profesional, el coche es alucinante en cualquiera de los colores de su catálogo. Respecto a su línea la marca alemana ha acertado de pleno, el M2 me recuerda a un felino a punto de saltarte al cuello, y con las llantas que equipa, en plata y negro, que parecen cinceladas por el mismísimo Miguel Ángel, roza la perfección . Da igual el ángulo desde el que mirés el M2, por delante, de lado, por detrás, desde arriba, desde el suelo … su espectacular diseño tienta constantemente tu mirada.

Es hora de entrar en la boca del dragón. Acomódate.

En el interior todo encaja como buen BMW que es. En este caso el M2 tiene menos aderezos que el resto de la gama M, pero el mismo acabado en cuanto a calidad, y en sus asientos da igual que midas 1,90 que 1,60 mts o que seas tan ancho de caderas como un tanque o tan estrecho como un hoja de perfil. Cuando te subes al M2, acomodas las posaderas en el asiento, lo ajustas un poquito, colocas el volante como te gusta y dices… – buah ¡yo he nacido aquí, y aquí es donde quiero morir! –

¡Cómo se lo curran en BMW para fabricar coches que te quedan como un traje hecho por el mismísimo Giorgio Armani! El resto, cuadro de mandos, pantalla, botones y demás ingredientes en la línea de la marca, pero siendo sincero, no tenía mucho que mirar, ya que el M2 es bastante sosaina. Pero, ¿qué más da? ¡esto es un purasangre, no es la calesa en la que se casó el Cordobés!, así que, si quieres adornos vete a la Feria de Abril o cómprate un Audi TT. A ti como a mi, nos gusta este M2, porque nos recuerda a esos coches de los 80 donde lo único que había que hacer era “sentir” y dedicarse a conducir con toda la atención posible. Y eso era lo que iba a hacer. Así que botón “start”… y a ver que pasa.

Oh my God… como suena el M2 cuando lo arrancas, no es el bramido del M4, pero tiene un ronroneo de lindo gatito muy seductor, que hace evidente que acabas de dar vida a un BMW afinado por el departamento Motorsport de la marca… y me pone. Desde fuera, cuando pulsas el “start” todos los gatos de alrededor dan un salto asustados porque creen que su macho alfa se ha enfadado. Dentro, te mete el bicho en el cuerpo, y te pide que le des gas buscando la quinta sinfonía de sus cuatro escapes. Pero todo esto es algo con lo que ya contaba… ey, pero que cuente con ello no quiere decir que no me guste como una piruleta a un niño.

Por partes. ¿Manual o automático? .

Antes de empezar a movernos, una cosa importante, esta unidad de M2 equipa caja de cambios DKG. Con ella el M2 es más rápido, unas milésimas, y más caro, casi 5.000 euros. Una pasta. Un hombre joven atractivo y enfermo por los deportivos como yo, pensaría antes de comprarlo que lo prefiere con embrague en el pié izquierdo, para poder disfrutar del M2 como de un deportivo de pura cepa. Así que alguien como yo, le diría al comercial del concesionario Certificado M de turno, que quiere mas sonrisas por menos dinero, escogiendo la opción del coche con cambio manual. -Genial-, contestaría nuestro comercial. -Además la nueva caja de cambios manual hace doble embrague automáticamente a la hora de reducir para facilitar a su conductor la acción de bajar marchas-…

¿Eh?…para, para, ¿qué me estás “container”? ¿se te va la olla Camboya?
Si equipo mi M2 con una caja de cambios manual es que quiero ser yo quien lleve las riendas de esta relación, y quiero ser yo el que decida cómo cuándo y dónde hacer doble embrague con el punta tacón para reducir, esa maniobra más excitante que mirar a la vecina buenorra con prismáticos. También hay vecinos buenorros chicas 😉 .Entonces ¿qué opción es esta de BMW? (y de otras marcas, algunas) ¿Será que las cajas manuales se rompen y las protegen así? ¿será que no aguantan el par? ¿será que no están preparadas para un uso torpe? Será será…

Visto lo visto, y a no ser que quieras pagar mucho menos por tu nuevo M2, prefiero comprarme el coche con DKG, es más cómodo para el uso diario, más rápido (4,3 segundos de 0 a 100 km/h contra 4,5 segundos equipado con la manual) y gasta un poquito menos.

Eso tan importante entre el chasis y las ruedas. La suspensión.

El M2 se mueve bien, es confortable, con la caja automática más, y puedes plantearte viajes de larga distancia sin sufrir una tortura, no entiendo como en otras pruebas dicen que el coche es duro ¿somos crisálidas o qué? A mi todavía me gustaría algo más de dureza, pero para enfermos como yo BMW tiene accesorios muy golosos para este M2. ¿Que no lo sabías? Pues ahora te lo cuento.

Si eres un freak y te ves en el circuito del Jarama buscándole las cosquillas al M, o si simplemente quieres un coche más radical para disfrutar de él por los tus tramos de montaña favoritos, puedes aderezar el M2 con accesorios BMW M Performance. En ese departamento tan sexy de BMW y a través del departamento de recambios de tu concesionario, puedes equipar el M2 con suspensión de muelles helicoidales que reducen la distancia al suelo hasta en 20 milímetros, además, y aquí viene lo bueno, puedes ajustar el rebote hasta en 16 niveles y la compresión hasta en 12 ¡Toma ya! Con esta capacidad de configuración puedes conseguir rozar la perfección en cuanto al comportamiento de tu M2. Además, por si eres de los que llegas frenando hasta el vértice, tienes frenos y pastillas M Performance con más mordiente y con una mayor resistencia a la fatiga. Golosina para el cuerpo… eso si, soltando la pasta.

En la suspensión de serie BMW ha hecho un buen trabajo, porque ha logrado un comportamiento para todos los públicos. Suficientemente confortable, sostiene el M2 perfectamente en la carretera, traslada la potencia al suelo y evita su balanceo. Funciona muy bien, pero no es la suspensión de un coche de rallyes. Estoy seguro, que la mayoría de los clientes de este M, no buscan rebotes en carreteras rizadas al dar gas ni reacciones radicales que les harían mover el volante como si espantaran moscas. A mi, sin embargo, si me gustaría algo más de firmeza. ¿Será que tengo el diablo en el cuerpo?

El esqueleto. El chasis.

Los M “pequeños” tienen mucho encanto. Potencia suficiente para disfrutar y una longitud moderada que te hace soñar con cambios de dirección instantáneos y pasos por curva electrizantes. El M2 mide 4,468 mts y es lo que parece. El deportivo es súper-directo, tan directo que cuando vas rápido tienes que apuntar muy bien y no dudar, porque si tu cerebro no le da órdenes concretas a tus manos y pies, seguro que acabarás teniendo dudas y eso es muy malo para un coche cortito de 370 cv que empuja como una auténtica bestia parda, especialmente si vas en el modo Sport, que es donde más mola llevarlo; un modo que endurece la dirección y mejora la respuesta del acelerador para nuestro deleite.

Respecto a los modos de conducción, tienes otro más tentador, y aquí tu dedo y tu cabeza deciden. Si se te ocurre la brillante idea de seleccionar el modo Sport Plus, éste, desconecta el control de tracción y ¡ojo al parche!, porque la cosa se complica, y mucho. Aún así, con todo quitado, me ha sorprendido su capacidad de tracción aunque notaba el enorme esfuerzo que estaban realizando los neumáticos en curvas de amplio radio y cómo una fuerza invisible intentaba retorcer el impecable chasis de aluminio M sin éxito.

Recreación literaria basada en hechos reales;

Salgo acelerando a tope de un curva rápida en 2ª, el motor llega al punto de máximo par, los neumáticos se retuercen, notas que deslizan un poco durante un periodo de tiempo muy corto y, al contrario de lo que te esperas y mientras el M2 sigue subiendo de vueltas empujando y lanzándome hacia delante, esa sensación desaparece abriendo un poco la dirección sin necesidad de ningún contravolante. A 6500 rpm subes a 3ª con el gas a fondo, la caja con doble embrague M con Drivelogic engrana, te sientes una piedra disparada por un tirachinas… y más de lo mismo. Otra vez el M2 y sus neumáticos me trasladan esa información que me mantiene en alerta, y que se esfuma como por arte de mágia cuando pasas un rango de revoluciones.

Después de este torrente de potencia y tracción te quedas con cara de flipado y soplando para soltar presión. Guau ¿cómo es posible que esas ruedas aguanten esa descarga de M Power en apoyo? Pues me contesto yo mismo. BMW ha hecho un trabajo fino filipino en el chasis y en el diferencial M Activo específico. Seguramente que su proveedor de neumáticos también, porque el M2 monta de serie Michelin Pilot Super Sport en medidas 245 delante y 265 detrás y deben de ser buenos. De todas formas si lo que buscas es salir de lado de todas las curvas del mundo mundial, no te preocupes, el M2 es tu coche, solo tienes que cerrar un poco la dirección y dar gas.

Con este M tienes que tener muy claro qué vas a hacer y dónde, y aún así ya puedes hilar muy fino, porque fácilmente se te llenará el culo de preguntas y el paseo con tu flamante M2 se convertirá un deporte de riesgo. Sin embargo si vas a disfrutar de tu M2 a un circuito, vas a pelearte con un M espectacular que te va a llevar en completa tensión y con todos los sentidos alerta, te va deleitar con derrapadas salvajes y te va a lanzar al hiper-espacio de una curva a otra mientras peleas contra los agujeros negros de tu visión periférica.

El chakra, el centro del M. Su motor.

El M2 lleva bajo su capó un motor 3.0 TwinPower Turbo seis cilindros en línea con 370 cv a 6500 rpm, que entrega 465 Nm de par entre las 1400 y 5560 rpm (más 35 Nm en Overboost).

Esto es lo que dice su ficha técnica. En cuanto a los cv son lo que parece y más. En cuanto a su par, yo no lo encontré por debajo de 3000 rpm, aunque lo tenga, sin embargo manteniendo el coche en esas vueltas puedes ir hasta el fin del mundo muy rápido, sin esfuerzo y disfrutando del M2 sin afilar las cunetas. Además te regalará un consumo medio menor que el de un coche de 170 cv de hace 12 años. Es decir, un lujo asiático inimaginable hace tiempo. Como le des trisca, el gasto de combustible rondará los 20 litros. Más que razonable en un coche de casi 400 cv.

BMW vende su M2 auto-limitado a 250 km/h, si lo pides con la opción M Driver’s Package puedes alcanzar 270 km/h. Yo incluiría esta opción en su configuración para rodar de vez en cuando en circuito a “Full Throttle “. No vaya a ser que un día, en una tentadora excursión con amigos me vaya de viaje a Nurburgring o a Spa, y salga de Eau Rouge pié a tabla buscando el infinito y más allá, y en medio de la recta me da una pasada un Renault Megane RS que me arranca los retrovisores. Ups.

Reflexiones.

Siempre me han gustado los M pequeñitos y juguetones aunque les falta cierta exclusividad, y por mucho que pienses que adquieres una pequeña joya por la fabricación de unidades limitadas (a veces), debes de saber que cuando a un gigante como BMW le aprietan los zapatos con muchos pedidos abre el grifo y fabrica más en un abrir y cerrar de ojos.

Por otra parte, este es un coche que cuesta menos de lo que uno imagina, sobretodo si lo compras con cambio manual. Además el M2 no tiene competencia si lo que buscas es un deportivo con tracción trasera de casi 400 cv y con el tamaño de un coche de rallyes. Si a todo esto le añades, la practicidad de llevar unas plazas decentes en la parte trasera, un maletero más que útil, un consumo moderado y una estética acojonante, es un deportivo de éxito… tal y como lo está siendo.

Espero que BMW nunca se olvide de regalarnos de vez en cuando estos M´s porque son verdaderas máquinas expendedoras de diversión.

Hasta otra prueba.

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