La segunda de Ott Tanak

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Por si alguien tenía alguna duda respecto al verdadero potencial del joven estonio Ott Tanak, el piloto de Ford las ha desvelado de un plumazo en Alemania, ganando su segundo rallye del mundial y demostrando que es candidato en el futuro a ser campeón del mundo

 

Nadie podrá decir que, después de 13 años de “dictaduras” absolutistas de los “Sebastianes”, 9 consecutivas de Loeb y 4 seguidas de Ogier, el mundial de rallies de ésta temporada no está siendo entretenido y disputado, además de incierto, se corra dónde se corra y en la superficie que se corra, sea tierra o asfalto.

La victoria de Ott Tanak en Alemania permite hacer muchas lecturas. La primera, que la que el triunfo que había conseguido el joven talento estonio en Cerdeña no fue, ni mucho menos,  flor de un día ni producto de la casualidad, máxime cuando el piloto de Ford, dentro de la estructura privada, no oficial, de M-Sport, compite con neumáticos D-Mack, una “empresita” si la comparamos con el gigante Michelín que, entre otros, monta las ruedas que lleva Sebastien Ogier que, por cierto, lleva el mismo coche que Tanak.

Otra lectura es que Tanak corre en todos lados, ya que en Alemania la superficie sobre la que se disputa el rallye es de asfalto, y alguien podría tener la duda razonable de suponer que Tanak solo iba rápido en tierra, sin pasar por alto una lectura llamativa, como lo es, al menos para nosotros, que Sebastien Ogier llevase 3 rallies, (Cerdeña, Polonia y Finlandia), sin hacer ni un solo mejor tiempo y que en Alemania solo haya hecho un mejor tiempo, (en el tramo 16º), algo totalmente inusual en los últimos 4 años. Y es que Ogier no hubiese hecho ni un solo mejor tiempo en rallies de tierra, (Cerdeña, Polonia y Finlandia), se puede entender dada la norma “anti” Ogier que obliga al líder del mundial a salir delante el primer día, “barriendo” los tramos para facilitar los tiempos de sus perseguidores, (norma algo menos “anti” Ogier desde ésta temporada, ya que hasta 2016 el líder del mundial tenía que abrir pista el 1º y el 2º día, y éste año solo tiene que hacerlo el primer día), pero lo que ya llamó mucho más la atención fue que en Alemania, llegando como líder Neuville, aunque empatado a puntos con Ogier, en la 1ª etapa Ogier salía 2º a los tramos, detrás del belga y, mientras que en la tierra salir de los primeros te perjudica, en el asfalto siempre te beneficia, y más todavía si, como en ésta edición del Rallye de Alemania, llueve y con el paso de los coches las curvas se convierten en una pista de patinaje, dado el barro que los primeros van sacando a los apoyos.

Pues bien: en la 1ª etapa, Ogier, saliendo 2º a los tramos por detrás de Neuville, no solo no fue capaz de hacer ni un solo scratch, sino que acabó 4º, a medio minuto del líder, y a la postre ganador, Tanak, con Mikkelsen 2º y Neuville 3º, todo un síntoma de que Ogier, si quiere ganar éste mundial, tendrá que “afinar” mucho y echar el resto, aunque las “ayuditas” que le da Neuville puede ponérselo algo más fácil, dentro de lo complicado que lo tiene el francés.

La situación es ciertamente llamativa, si bien para entender mejor lo que está pasando hay que hacer un par de lecturas más. Por un lado, Ogier llegó al Ford de forma abrupta e inesperada, después de que Volkswagen anunciase al acabar el mundial 2016 que se retiraba, dejando a Ogier, a Latvala y a Mikkelsen compuestos y sin coche. Esto significó que el Ford actual, recordemos que en 2017 cambió la reglamentación de tal forma que los coches están, todavía, en fase de desarrollo, había sido desarrollado por Ott Tanak, de ahí que sea comprensible que el Ford del estonio le vaya como un “guante”, mientras que en el de Ogier haya que seguir trabajando, sobre todo en las suspensiones y en el conocimiento y entendimiento del funcionamiento de los nuevos diferenciales centrales pilotados, todo un desafío para quien había dominado durante 4 años con un coche, el Polo WRC hecho por él y a su medida, sin limitación de medios ni test previos. Para Ogier, éste año cada rallye está siendo un test, y esto, unido a que Tanak y Neuville están corriendo que se las pelan, le está complicando extender su dominio por 5º año consecutivo.

La otra lectura que hay que hacer, al menos en cuanto a los resultados de Alemania, es que Ogier venía de darse un golpe bastante fuerte, aunque poco aparatoso, que no solo le obligó a abandonar en el rallye anterior, Finlandia, sino que le impidió reengancharse ya que Julien Ingrassia, su copiloto, había quedado bastante tocado por el golpe seco que se dieron, y no estaba en condiciones de seguir compitiendo. En Alemania, sobre el asfalto, con las altas velocidades a las que se va por unos tramos muy delicados, y más mojados, como estuvieron, o con humedades en algunos sitios críticos, no era como para salir a lo loco y volver a darse un “palo”. Listo como pocos, el francés salió a verlas venir, a esperar errores de sus rivales sin cometer él ninguno, o al menos ninguno de los gordos, y sumar puntos, que es de lo que se trata, dejando la gloria de las victorias parciales, la de los tramos y la de los rallies, y consolidar para él la única victoria que le interesa: el mundial de pilotos.

La cuestión es que, entre la prudencia de Ogier, y las imprudencias de Neuville, la cosa se aclaró definitivamente para el francés cuando el belga cometió otra de sus “cagadas” habituales, dándose un golpe en la rueda trasera izquierda, rompiendo una rótula y teniendo que abandonar con ésa rueda a la “virulé”, después del primer tramo de la 2ª etapa. El tramo, 9º del rallye, era de apenas 3 kms., el “aperitivo” al temido Panzerplatte, de 42 kms., y el error de Neuville situó a Ogier 3º, en una cómoda situación, sin su rival al título por el medio, con el 4º lejos y los 2 primeros, Tanak y Mikkelsen, al final 2º, disputándose la victoria. Pensando en el mundial, a partir del abandono de Neuville Ogier consolidó su “carrera-control”, sin asumir riesgos, acabando el rallye 3º, con la que, de llegar a Alemania empatado a puntos con Neuville, salió de territorio germano con 17 puntos de ventaja sobre el belga, a falta de 3 rallyes: Cataluña, Gales y Australia.

Vayamos con Dani Sordo… Otro “fiasco”, a pesar de la ilusión pasajera y efímera que fue su mejor tiempo en el 2º tramo, con el que se puso líder del rallye, un liderato que perdió en el tercer tramo, (bajó al 4º puesto de la general, aunque a solo 6 segundos del líder), una ilusión que se rompió en mil pedazos en el 4º tramo, cuando se salió y acabó 200 metros fuera de la carretera, en un accidente en el que el coche no quedó muy dañado, pero en un sitio del que fue imposible sacarlo, dado lo lejos que quedó del asfalto. Otra oportunidad perdida, máxime cuando el rallye era en asfalto, la superficie en la que mejor se mueve el cántabro, si bien hay que destacar que, a pesar de los dolores en una mano, producto de la salida, se reenganchó en la última etapa y nos regaló la alegría de verle hacer 3 mejores tiempos consecutivos, en las 2 pasadas seguidas por el Panzerplatte pequeño, el de los de 3 kms., y en la 2ª por el Panzerplatte largo, el de 42 kms.. No estuvo nada mal, si bien lo mejor vendría al final cuando el de Puente San Miguel hacía el mejor tiempo en el último tramo del rallye, la “Power Stage”, (por fin…), llevándose los 5 puntos extras que da ser el más rápido en ése tramo, y saliendo de Alemania con un buen sabor de boca. La pena es que hasta la siguiente cita, la de casa, (Cataluña), tendrá que esperar casi un mes y medio, (quién hará estos calendarios…), todo ello sin pasar por alto que, sin quitarle ningún mérito al scratch de Dani Sordo, en el último tramo le ganó a Lappi por solo 2 décimas, (Lappi no es un piloto de asfalto), y que Tanak, Mikkelsen y Ogier, con el 1º, 2º y 3º ya asegurados, hicieron el tramo mirando por los retrovisores, (fueron 10º Tanak , 8º Mikkelsen y 4º Ogier).

No podemos pasar por alto que otra vez, y ya van varias, a la promesa española Nil Solans se le “apareció” la Virgen y, cuando había tenido que abandonar, (se reenganchó), y ponía en riesgo los 2 títulos que estaba disputando, (el WRC3 y el Junior), sus rivales fueron cayendo como moscas y al final, acabando 3º en WRC3 se convirtió en campeón del mundo, mientras que acabando 2º en Junior deberá rematar éste título corriendo en casa, en el Rallye Cataluña, donde sin tenerlo fácil, sí lo tiene al alcance de la mano, ya que le lleva 23 puntos a su único rival, el francés Nicolas Ciamin, si bien en Junior hay que destacar que, a los 25 puntos por ganar el rallye en tu categoría, hay que sumarle el punto extra que se da al más rápido en cada uno de los tramos. O sea que Nil Solans tendrá que salir con la calculadora en la mano, no cometer ningún error y que el que se arriesgue, saliendo a por los mejores tiempos en todos los tramos, sea su rival.

El rallye de Cataluña, con una primera etapa de tierra y las 2 últimas de asfalto estará muy abierto y será una incógnita. Ogier, más que correr, tendrá que vigilar y controlar a Neuville. El belga no puede cometer ningún error porque sino entonces el mundial caerá, como una fruta madura, en las manos de Ogier. ¿Qué podemos esperar entonces? Pues que Kriss Meeke, anímicamente muy bajo y psicológicamente “tocado”, intente “demostrar” y vuelva a darse un “palo” de los suyos, (como el que, también, se dio en Alemania), o trate de salvar su temporada ganando, como ganó en México, (y de paso buscar un volante para 2018), que Tanak demuestre que hay en él un futuro campeón del mundo y que, de paso, “asuste” un poquito a Ogier y a Neuville en la lucha por el título y se lo juegue con ellos en los 2 últimos rallies de la temporada, que Latvala quiera enseñarle al “niñato” de Lappi que eso de haber ganado en Finlandia está muy bien, pero que el finlandés más volador sigue siendo él, que Lappi mantenga su cartel de piloto revelación y demuestre que, junto con Tanak es uno de los más seguros valores de futuro y que a Dani Sordo, cada vez más lejos del piloto que nos hizo soñar con convertirse en el sucesor de Carlos Sainz, le de por correr y nos haga ilusionar, algo más que posible ya que, saliendo 5º en la 1ª etapa, la de tierra, detrás de Ogier, Neuville, Tanak y Latvala, debería llegar al asfalto por delante de ellos, aunque parar a los que vendrán por detrás, (Evans, Mikkelsen, Lappi, Breen, o su compañero Paddon), no será tarea fácil, todo esto sin pasar por alto lo que hay entre “bambalinas”, como es la búsqueda desesperada de Malcolm Wilson para convencer a Ford y conseguir que de cara a 2018 de rango de oficial a su equipo, a M-Sport, con la consiguiente aportación económica. Wilson está en condiciones de darle a Ford un 2º título de campeón del mundo de marcas sin que la marca compita oficialmente, (el 1º fue el de Ari Vatanen y David Richards, en 1981, cuando ganaron el mundial con un Ford Escort de David Sutton), y esto Wilson está punto de conseguirlo poniendo dinero de su bolsillo, o sea, endeudándose. Si Ford no apoya a M-Sport Ogier, que no tiene contrato para 2018, podría volver a Citroën. A pesar de Ives Matton…

Bueno… pensemos en Cataluña, sabiendo que de ilusiones se vive, y no seremos nosotros los que vayamos negárselas a los que todavía esperan que “vuelva” ése Dani Sordo que tanto nos ilusionó.

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