Lewis Hamilton: victoria de genio

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El piloto inglés de Mercedes, con su brillante y trabajada victoria en Spa, pone el mundial cada vez más apretado y, después de 12 grandes premios y a falta de 8, está a solo 7 puntos del líder del mundial, el alemán de Ferrari Sebastien Vettel. El título ya es solo cosa de dos

 

Sin lugar a dudas el mundial de Fórmula 1 de 2017 está resultando mucho más entretenido que los últimos 7 u 8 campeonatos ya que no solo no hay un favorito claro para el título, sino que la alternancia en las victorias entre los Mercedes y los Ferrari, con alguna “sorpresa” en forma de victoria de un Red Bull, no permite tener claro, antes de un Gran Premio, quién se lo puede llevar. Mercedes y Hamilton siguen siendo un rival temible, muy difícil de batir, pero el paso adelante dado por Ferrari, y el buen trabajo que está haciendo Vettel, han puesto en el campeonato un punto de “picante” que no tuvieron los últimos mundiales.

El 12º escenario en el que se vivió la batalla entre Mercedes y Ferrari fue en el que podría considerarse como el circuito más espectacular del calendario, al menos si hablamos de circuitos tradicionales. El de Spa tiene de todo, pero especialmente una velocidad endiablada, incluso en zonas ciegas, con la mítica Eau Rouge, una curva ciega, en subida y a toda velocidad de la que el gran Ayrton Senna dijo: “En Eau Rouge hablo con Dios. El corazón me pide pasarla a fondo. Pero mi pie derecho no me deja”.

Y si hay un marco en el que demostrar que eres uno de los mejores de la historia, ése es el de Spa. Y allí Hamilton reforzó sus opciones de disputarle el título de ésta temporada a Vettel, con una victoria impresionante, cuando al final de la carrera todo parecía que se volvía en contra del piloto de Mercedes.

Para empezar, las cosas quedaron claras ya en los entrenamientos y en la clasificación para la parrilla, con Hamilton y Vettel a la décima, siendo al final el más rápido Hamilton, pero solo por un par de décimas sobre Vettel. El resto de posibles “outsiders”, Bottas, Raikkonen, Verstappen y Ricciardo, a más de medio segundo. A casi un segundo. O a más de un segundo.

En carrera, Hamilton no falló en la salida y mantuvo la primera posición, mientras que Vettel le marcaba a presión, no permitiendo que se escapase. Por detrás, pronto empezaban las “desgracias”. El “enfant terrible”, el “niño prodigio” o simplemente “Mad” Max Verstappen, que corría en casa, (aunque la carrera fuese en Bélgica y Verstappen tenga nacionalidad holandesa, su madre es belga y en las gradas había 30.000 holandeses), fue el primero en caer, por avería. Está que fuma en pipa la gran esperanza de Red Bull y, reconocido por el propio dueño de la marca de bebidas energéticas, si no son capaces de darle un coche ganador, no podrán retenerlo. Y las puertas de Ferrari están abiertas para Verstappen de par en par.

Raikkonen, por su parte, que acababa de anunciar su renovación con Ferrari, fue penalizado con 10 segundos en un Stop & go por no obedecer unas banderas amarillas, con lo que con ése “penalty” quedaba fuera de la lucha por el podio, mientras que Ricciardo, siempre al acecho, hizo una carrera muy inteligente, optimizando los medios que tenía, consiguiendo acabar, 3º, otra vez en el podio.

La carrera la tenía más o menos controlada Hamilton hasta que a falta de pocas vueltas, 12, (si bien 12 vueltas de Spa, con 7 kms. de longitud, son como 20 en, por ejemplo, en Mónaco), entró el coche de seguridad. Ésta circunstancia, de la que se quejó Hamilton, diciendo que parecía que la entrada del “Safety Car” había sido más para darle emoción a la carrera, y alguna opción más a Vettel que por el choque entre 2 compañeros de equipo, Ocón y “Checo” Pérez, permitió que Vettel tuviese una 2ª oportunidad de intentar ganarle la partida a Hamilton.

Y es que ése coche de seguridad cogió al británico de Mercedes con los “pantalones bajados”, ya que en el último “pit stop”, para asegurar en las últimas vueltas, había montado neumáticos blandos, mientras que Vettel, para intentar cogerle, había montado súper blandos. De ésta forma, detrás del coche de seguridad, con Vettel pegado a Hamilton como una lapa, y la dificultad de calentar los neumáticos blandos respecto de los súper blandos, cuando se relanzó la carrera, conociendo Vettel ésta circunstancia, se tiró a por Hamilton y de hecho en la contra recta llegaron a ir varios cientos de metros en paralelo. Hamilton, con una sangre fría y unas agallas fuera de lo normal, sabiendo que, si le adelantaba Vettel habría perdido la carrera y se le complicaría el mundial, (llegó a Spa 14 puntos por detrás de Vettel…), frenó más allá de lo imaginable, consiguió mantener la 1ª posición y, a partir de ahí, corrió como un demonio, tapando todos los huecos posibles y no dando ni una opción a Vettel para que le adelantase. Las últimas vueltas del Gran Premio fueron emocionantes y dejaron claro que éste mundial tiene pinta de decidirse, entre estos 2 fenómenos, en la última carrera del año.

Mientras que Carlos Sainz Jr. acabó en un meritorio 10º puesto, de Fernando Alonso no vamos a contar nada nuevo. Más de lo mismo. Abandonó, sin potencia, después de haber hecho unos excelentes entrenamientos, acabó 11º pero salió 10º por la sanción a Palmer, y andar arrastrándose por una pista que no perdona la falta de velocidad punta ni la poca de potencia, dos de los males del McLaren Honda. La cita de Bélgica permitió ver, una vez más, las 3 caras de Alonso. Antes de la carrera, mostrándose despreocupado por su futuro, diciendo que tenía varias ofertas y anunciando que en septiembre decidirá qué hacer en 2018, en carrera, grosero y desconsiderado con su equipo y con los medios que tiene, y al acabar la carrera intento arreglarlo, volviendo a la cara amable, felicitando a su equipo y agradeciendo a sus mecánicos el esfuerzo que habían hecho para darle el mejor coche posible.

Y hablando del futuro de Alonso, con Vettel y Raikkonen renovados en Ferrari, Hamilton y Bottas fijos en Mercedes, Ricciardo y Verstappen con contrato en Red Bull y las declaraciones de Renault dejando claro que no querían a un Alonso enfadado en un equipo al que todavía le faltan un par de años para tener un coche ganador, o se queda en McLaren, o hace el cambio inverosímil de irse a Williams… o se va de la Fórmula 1 rumbo a la Indy o a la resistencia, donde le espera con los brazos abiertos su amigo Mark Webber.

La próxima cita, sin descanso, será en el templo de la velocidad: Monza. O sea otro escenario en el que a Fernando Alonso le van a sacar hasta las pegatinas, y en el que los “tifosi” italianos intentarán dar alas a Vettel para que recupere lo que perdió en Spa. ¿Lo permitirá Hamilton? Difícil, pero no imposible.

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