Hamilton brilla en la casa de Ferrari

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Nadie, ni el más tifosi de Ferrari, pondría la más mínima objeción al contundente triunfo de Lewis Hamilton en el circuito de Monza, un escenario en el que la pasión por la Fórmula 1 se vive como un muy pocos otros lugares. Con su victoria, el inglés recupera el liderato del mundial

Aunque el Gran Premio, al menos en lo que se refiere al domingo, el día de la verdad, no tuvo mucha historia, en Monza pasaron muchas cosas llamativas, y entre ellas destacó la alocada tanda de clasificación para la parrilla, una tanda que tuvo que interrumpirse y posponerse varias horas por culpa del aguacero que cayó sobre el circuito y que posibilitó una nueva pole de Lewis Hamilton, con la que superó, con 69 mejores tiempos, al hasta ahora “poleman” histórico de la F-1, el recordado Michael Schumacher.

Pero si la pole de Hamilton no fue ninguna sorpresa, sí lo fue el 2º mejor tiempo de un Max Verstappen que, cada vez que la cosa se complica, demuestra su talento innato, si bien su 2º puesto en la parrilla fue efímero, ya que sabía, antes del Gran Premio, que tendría una penalización de 10 posiciones por haber superado los cambios permitidos en el motor. En Red Bull prefirieron “sacrificar” Monza para llegar a un territorio más favorable, Singapur, limpios de sanciones. Las sanciones alcanzaron también al otro piloto de la bebida energética, el australiano Ricciardo que, acabando 3º cayó, por culpa de la penalización, al puesto 16º de la parrilla.

Con estos “castigos”, la sorpresa fue ver cómo el joven canadiense Lance Stroll salía, 2º, desde la primera línea de la parrilla, al lado de Hamilton, y no menos sorprendente era el 3º en parrilla para Esteban Ocón. Entretanto, alguien se preguntará: ¿Y dónde estaban los Ferrari? Pues bien: a los monoplazas de Maranello se les atragantó el aguacero y acabaron la clasificación 7º Raikkonen y 8º Vettel, posiciones que, gracias a las sanciones de Verstappen y Ricciardo, acabaron convirtiéndose en un 5º y 6º en parrilla, algo que les ayudó a minimizar los daños causados por la lluvia y una calificación caótica.

En cuanto a los pilotos españoles, ya pintaban bastos desde los primeros entrenamientos, y acabaron el 13º Alonso y el 15º Sainz, un puesto anecdótico el del asturiano ya que llegaba a Monza con tropecientos puestos de sanción y ya sabía, antes de empezar, que saldría el “porras” en la parrilla.

En carrera, Hamilton se encargó de que hubiese muy poca historia en la lucha por la victoria, dominando de principio a fin el Gran Premio, ganando su 6ª prueba del año de una forma contundente en la casa de su mayor rival ésta temporada, con las espaldas bien cubiertas por su compañero de equipo Bottas y con el primer Ferrari, el de Vettel, 3º, pero acabando la carrera a más de medio minuto del inglés de Mercedes. Una paliza, vamos.

Con éste resultado, Hamilton recupera el liderato del mundial, en el que ahora aventaja a Vettel en solo 3 puntos, y que entra en su fase decisiva, ya muy lejos de Europa, continente al que ya no volverá la Fórmula 1 en 2017, llegando a un terreno, las calles de Singapur, que el año pasado fue nefasto para los Mercedes y que les podría ir muy bien a los Red Bull, incluso a los Ferrari, de tal forma que el campeonato sigue muy abierto y en el que, a partir de ahora, los errores se pagarán muy caros.

El trabajo de equipo empezará a funcionar, y en Mercedes tienen claro que la amenaza de Ferrari es real y que Bottas tendrá que hacer de “tapón” tantas veces colmo sea necesario en los Grandes premios que quedan, y dejar para otras oportunidades las “grandezas” de Hamilton devolviéndole una posición a Bottas, ya que los puntos empiezan a ser de oro en un mundial muy igualado.

Entretanto, fuera de las pistas, el ya cansino monotema Alonso-McLaren-Honda-Renault parece estar en la recta final, y no sería de extrañar que, lejos del “ruido” mediático de Europa, con ocasión del Gran Premio de Singapur, y casi un mes antes de llegar a Japón, los de Honda se hagan el “harakiri”, acepten marcharse de McLaren y cierren su acuerdo con Toro Rosso, primer paso para, si el motor Renault sigue sin ganar, como hasta ahora, acabar motorizando a Red Bull y, de paso, darle en el “morro” a McLaren, histórica escudería venida a menos de la que todo indica saldrán los japoneses por la puerta de atrás.

En medio de ésta jugada quedaría Carlos Sainz Jr. que sería “cedido” a Renault, si bien éste Renault no tiene nada que ver con el equipo que hizo campeón del mundo a Fernando Alonso 2 años seguidos y ni mucho menos el actual motor Renault tiene el mismo potencial que tenía el motor francés que hizo campeón a Red Bull 4 años seguidos. McLaren, a la desesperada para enderezar el rumbo, puede haberse metido en un “berenjenal” del que le será muy difícil salir, ya que, a la falta de resultados deportivos, y con ello la pérdida de imagen y merma de patrocinadores, pasaría de cobrar una millonada de Honda a tener que pagar por disponer de los motores Renault. Y Honda podría utilizar el pastoral que deja de pagarle a McLaren en inversiones para hacer de su motor una mecánica ganadora. Quien conozca un poco el espíritu competitivo y el gen orgulloso de los japoneses, puede dar por seguro que, si siguen el la Fórmula 1 es para ganar.

Disfruten de la nocturna y exótica cita de Singapur en la que Fernando Alonso, si no le se rompe el “cacharro”, tendrá opción de pasar a la Q3 e, incluso de puntuar, ya que se trata de un trazado más de piloto que de máquina, y es en ésas circunstancias cuando el asturiano demuestra que, aunque cada día está más cerca del final de su brillante trayectoria deportiva, es uno de los mejores.

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