Impresionante Evans. Imbatible Ogier

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A falta de un rallye, el de Australia, el año 2017 ya tiene a todos los campeones coronados y la confirmación de que ésta ha sido una de las temporadas más apasionantes e inciertas de los últimos años, con 7 ganadores diferentes en las 12 pruebas disputadas

 

Año de cambios, algunos de ellos obligados por la inesperada “espantá” de Volskwagen, que dejó “a pie” a Ogier, Latvala y Mikkelsen, si bien los tres, alguno mejor que otro, acabaron encontrando huecos en otros equipos. A la vista de los resultados, el mejor parado de los “parados” de Volkswagen ha sido el nuevo viejo campeón, Sebastien Ogier que, y miren por donde, en noviembre de 2016 se encontraba, precisamente en Gales, donde consiguió su 5ª corona, haciendo test con el Ford que ha pilotado éste año, antes de decidirse por qué marca fichar, y después de haber probado el Toyota.

Nadie podrá negar, aunque al final el campeón haya sido el mismo de siempre, o al menos el mismo de las últimos 5 años, que ésta temporada ha sido especial. Nada menos que 7 pilotos han ganado pruebas, entre ellos 3 que nunca antes lo habían conseguido, como fueron los casos de Tanak, Lappi y ahora Evans, y que 4 marcas, Ford, Hyundai, Citroën y Toyota, consiguieron más de una victoria, (3 Hyundai, 2 Toyota, 2 Citroën y 5 Ford.

Con estos datos, y una nueva reglamentación técnica, que ha permitido coches más potentes y más espectaculares, sobre todo estéticamente, podría decirse que el mundial de rallies está pasando por un gran momento, a pesar de que éste año los 2 títulos los ha ganado un equipo privado, M-Sport, la empresa del expiloto Malcolm Wilson, algo que no es nuevo, si bien es muy raro, extraño, difícil que se produzca. De hecho hay que remontarse al año 1981 cuando, también con un Ford, el campeón fue Ari Vatanen que en aquellos años corría para una estructura privada, la de David Sutton.

M-Sport corre con Ford pero no es el equipo oficial Ford. Malcolm Wilson, un tipo hábil y buen conocedor del “tinglado”, tiró la casa por la ventana para fichar a Ogier cuando el francés, de forma inesperada, se quedó sin volante al anunciar Volkswagen su retirada. Wilson sabía perfectamente que su única baza para pedirle más “tela” a Ford era tener un coche y un piloto ganador, máxime en un año cuando todas las marcas partían de cero al cambiar la reglamentación. Y, algo tendrá el agua cuando la bendicen, Wilson no solo le ha dado a Ford el título mundial de pilotos, sino que, además, y también en Gales, les ha dado el título de marcas, algo que Ford no conseguía desde hace una década.

Además, Malcom Wilson puede demostrar que el que gana es su coche, ya que no solo ha ganado Ogier con el Ford, sino que también lo han hecho Ott Tanak, 2 veces, y ahora, en Gales, Elfyn Evans que, todo sea dicho, ya se merecía una victoria en el mundial después de haberla rozado varias veces e, incluso, haber perdido el rallye de Argentina, contra Thierry Neuville, por solo ¡7 décimas de segundo!

Para más datos, y aumentando los méritos de M-Sport, los Ford no solo han ganado 5 rallies con 3 pilotos diferentes, sino que lo han hecho con 2 marcas diferentes de neumáticos, Ogier con la “famosa” Michelin, y Tanak y Evans con la menos famosa y más modesta D-Mack, una marca emergente que está demostrando que, partiendo de propuestas más modestas, se le puede ganar a las grandes empresas, como Michelin o Pirelli, que hasta hace poco dominaban el panorama mundial de los neumáticos de rallies.

En cuanto al Rallye de Gales, victoria incontestable y más que merecida de Elfyn Evans que, al ganar en su casa se saca una losa psicológica de encima, como lo era haber luchado varias veces por la victoria y haberse quedado siempre en puertas de conseguirla por pequeños errores o leves problemas mecánicos, pinchazos incluidos. Y eso que Evans, de momento, no tiene programa para 2018, si bien la marcha de Ott Tanak a Toyota, (ocupará el lugar de Juho Hanninen), le puede abrir de par en par las puertas para seguir en M-Sport, siempre que mantenga el apoyo de D-Mack, que es quien está pagando su programa deportivo.

Por parte de Ogier, un piloto que gestiona como pocos, o como ninguno, los rallies, sabedor de que se estaba jugando algo más que un rallye, un título, y que dejarlo para que se decidiese en Australia era un riesgo innecesario, corrió con la calculadora en la mano, asumiendo riesgo cero, aunque esto en un rallye de las características del de Gales es una utopía, controlando a sus 2 únicos rivales, Neuville y Tanak, pensando más en el título que en conseguir un buen resultado en los tramos de Gales. Con éste planteamiento, Ogier tuvo un rallye cómodo, ya que ni Neuville ni Tanak pudieron presentarle batalla a Evans que dominó el rallye casi a placer, llegando a tener casi un minuto de ventaja sobre sus perseguidores, una diferencia que gestionó con brillantez el último día, limitándose a “pasar” por los tramos, para acabar ganado su primer rallye mundialista, para alegría propia y de papá Gwyndaf.

El español Dani Sordo, por su parte, hizo un rallye muy malo, penoso, en la línea de casi toda la temporada, que podríamos calificar de patética. Acabó 10º, y eso porque Hanninen cometió el error tonto del rallye, arrancando una rueda en un tramo corto, de solo 1.800 metros, porque sino incluso el cántabro podría haber acabado 11º. Sordo no estuvo nunca en los tiempos, y se la dieron con quedo desde el primer hasta el último tramo, perdiendo una minuto y siendo, de lejos, el peor de todos los pilotos oficiales. Superado por sus 3 compañeros de equipo, Neuville, Mikkelsen y Paddon, el futuro de Sordo es cualquier cosa menos esperanzador. De cara a 2018, aunque tiene contrato, su programa podría verse limitado a medio mundial y, quizás, a preparar ya su “retirada” de la alta competición, dedicándose a preparar un Hyundai WRX para el mundial de rallycross, donde volvería a encontrarse con su viejo amigo Sebastien Loeb que, por cierto, se pasó por Gales, posiblemente para cerrar su regreso, aunque solo sea en algunos rallies, a Citroën.

Entretanto, y en cuestión de días, se conocerá el destino de Sebastien Ogier que todo parece indicar que, a pesar de haber ganado el título con Ford, estará en 2018 en Citroën, y eso a pesar de que como jefe del equipo sigue Yves Matton, el mismo que le puso fuera de la marca francesa hace 6 años, cuando el en ése momento jovencito de Gap, (tenía  26 años), no aceptaba órdenes de equipo para dejar ganar al otro Sebastien, a Loeb. Y eso le costó el puesto y un año de travesía por el desierto, corriendo con un Skoda S2000 en WRC2, mientras ayudaba a Volkswagen a desarrollar el Polo WRC con el que después consiguió, de una tacada, 4 mundiales seguidos.

La paradoja de éste deporte y de éste “negocio” es que quién más apostó por Ogier y por Ford, Malcolm Wilson, hasta el punto de poner dinero de su patrimonio y arriesgar la fortaleza de su empresa para fichar al piloto francés, se encuentra ahora a expensas de la decisión de Ford de apoyarle más, dándole el rango de equipo oficial para intentar revalidar en 2018 los 2 títulos, pilotos y marcas, conseguidos en Gales, una tarea que se nos antoja muy difícil, sobre todo si acaban perdiendo a un Ogier que, en vez de dinero, lo que quiere es un buen planteamiento técnico y deportivo. Y es que hay que recordar que la temporada, aunque se haya saldado con un título, no ha sido, ni mucho menos, un camino de rosas para Ogier. No haber participado en el desarrollo del coche ha condicionado su adaptación al Ford, y algunos fallos mecánicos le han llegado a desesperar en algunos momentos de la temporada. De hecho, y sin ir más lejos en Gales, en la 2ª etapa, Ogier superó un momento crítico. Cuando estaba peleando por el podio, controlando a Neuville y a Tanak, se le rompió un disco de freno y, cuando parecía que ahí se acababa su rallye, su determinación, y su talento, le permitieron seguir adelante, acabar y ganar su 5º mundial de pilotos. ¿Cómo lo consiguió? Pues muy sencillo, tratándose de Ogier. Se bajó del coche, sacó el disco de freno roto, y consiguió hacer el siguiente tramo ¡con solo 3 discos de freno! Increíble.

Australia echará el telón del mundial 2017, con todo decidido. O sea que será un rallye sin mayor interés, a no ser la posibilidad real de que haya un 8º ganador diferente, un mérito que solo podría caer del lado del “casi” local, (es de Nueva Zelanda), Hayden Paddon o del “novato”, al menos en Hyundai, Andreas Mikkelsen, algo que, de producirse, podría significar la estocada final para el ya depauperado prestigio de Dani Sordo.

En cualquier caso, como Ogier correrá liberado de cualquier tipo de presión, él ya es campeón y su marca también ya lo es de constructores, batirle será una tarea muy difícil para cualquiera de sus rivales. El interés del Rallye de Australia será ver, corriendo a saco, a todo el mundo, porque al no haber nada que decidir, los errores, si se cometen, no se pagan tan caros.

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