Neuville acabó el año ganando

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En el que podría haber sido un año de ensueño para Hyundai, los coreanos han tenido que conformarse con ser segundos en todo ya que, a pesar de que Thierry Neuville ha sido el piloto que ha ganado más rallies, 4, el campeón ha sido Ogier y en marcas ganó Ford

 

Ni siquiera la victoria en el último rallye de la temporada borrará el mal sabor que dejará en el equipo Hyundai el mundial de rallies de 2017. En un año de transición, con nueva reglamentación y el inesperado abandono del “coco” de la categoría, Volkswagen, que había dominado con mano de hierro los 4 años anteriores, ofrecía la oportunidad de hacer algo tan grande como ganar un mundial, el de pilotos o el de marcas, un hito que estaba al alcance de la mano del equipo coreano. Sin embargo, sus pilotos, en especial Neuville, no han sabido gestionar la presión, y han perdido un título, o los dos, que quién sabe si volverán a tener la oportunidad de poder intentarlo otra vez.

Finalizada la temporada, y con los fríos daros en la mano, cuesta creer que el piloto que ha ganado más rallies, Neuville, que a su vez ha ganado más tramos y que ha sido quien durante más tiempo ha sido líder en el conjunto de los 13 rallies de la temporada, no haya sido finalmente el campeón. Y es que los errores de Neuville, especialmente los dos consecutivos de Montecarlo y Suecia, cuando tenía los dos rallies prácticamente ganados y acabó chocando, le han penalizado en su lucha por el título, un objetivo para el que además de ganar, tienes que “bordarlo” si quieres batir a un gran piloto y excelente estratega como es el quíntuple campeón del mundo Sebastien Ogier.

Cada vez que cambia la reglamentación, la “teoría” es que todas las marcas parten de cero, con las mismas posibilidades y si, además, reciben la “ayudita” de la retirada del equipo dominador de los 4 años previos, más posibilidades de pasar del segundo plano al primero. Con esos ánimos se presentaban los 4 equipos que participaron en el mundial que acaba de finalizar, con la “novedad”, y al vez la incertidumbre, de un debutante, Toyota.

El equipo, que solo tiene de japonés la marca y el “pagano”, porque el resto es 100% finlandés, contaba con la seguridad de que su primer piloto, Jari Matti Latvala, hace correr lo que le pongan en las manos, aunque también les garantizaba algo de “chapa” varias veces al año. El potencial del Toyota, al no tener referencias previas, era una incógnita. El 2º puesto en Montecarlo fue un “subidón” para ellos, y la victoria en el 2º rallye de la temporada, Suecia, fue casi como si al final ganasen el mundial. Y si algo les faltaba para dar por buena la temporada y justificar con creces los esfuerzos y la inversión, la victoria del joven Esapekka Lappi en Finlandia compensó con creces las expectativas del equipo y de los jefes.

Con Volkswagen fuera de juego, otro regreso, el de Citroën, permitía suponer que, aunque no parecían tener, como al final se confirmó, al mejor trío de pilotos, la experiencia de tantos mundiales ganados con el “otro” Sebastien, Loeb, daba al equipo francés el “halo” de candidato a todo. Pronto se vio que no estarían en la “pomada”, y ni siquiera la victoria de Kris Meeke, con “sustazo” incluido en la última especial del tercer rallye de la temporada, el de México, les metió en la pelea por los títulos. Meeke fue de fiasco en fiasco, hasta el extremo de que le “castigaron”, bajándole del coche y subiendo en su lugar a un Andreas Mikkelsen que, por el inesperado abandono de Volkswagen, estaba sin programa. El año de Citroën ha sido tan malo que de hecho ni siquiera ayudó a enderezar una mala temporada la 2ª victoria de Meeke, la de Cataluña, y de ello hablaban claro las declaraciones del jefe del equipo, Yves Matton, que no ocultaba en el último tercio del año que su mayor objetivo para 2018 era recuperar a Sebastien Ogier, el mismísimo Ogier al que el “patrón” del equipo prácticamente había echado, hace 6 años, cuando el en aquél momento joven Ogier no estaba por la labor de aceptar órdenes de equipo para dejar ganar a Loeb.

En cuanto a Ford, que participó en el mundial 2017 apoyando a una estructura privada, M-Sport, el equipo de Malcolm Wilson, se encontró con que el dueño del equipo tiró la casa por la ventana para aprovechar el regalo de reyes que fue que Ogier se hubiese quedado sin volante. Y fichó al francés, que no conocía el coche, aunque lo probó, después de haber probado el Toyota y verle escaso de potencial, y que, lo que es peor, no había participado en su desarrollo con lo que, con el poco tiempo para hacer test que hay entre el último rallye de un año y el primero del siguiente, tanto M-Sport como Ogier firmaron un contrato, por un año, casi a ciegas. Y sonó la flauta.

Respecto a Hyundai, con 2 pilotos experimentados y asentados en el equipo como Thierry Neuville y Dani Sordo, sus posibilidades de luchar por los 2 títulos no eran una locura. Y de hecho las “casi” victorias de Neuville en Montecarlo y Suecia así lo confirmaron. Sin embargo, y a pesar de que Neuville haya sido el piloto que más rallies ha ganado en 2017, 4, el fiasco de haber perdido el título ante un inteligente Ogier, que corrió prácticamente todo el año con la calculadora en la mano, dejó en el equipo coreano un mal sabor de boca, que quisieron arreglar en parte al final de la temporada, fichando a Mikkelsen, “birlándoselo” a Yves Matton, el jefe de Citroën, que le dijo al noruego que su primera opción era Ogier y que, una vez fichado Ogier ya le dirían algo. Mikkelsen, cansado de ser 2º plato, aceptó la oferta de Hyundai que veía que su coche tenía potencial pero sus pilotos no. De Neuville ya hemos hablado y de Sordo también, aunque no en ésta crónica. Del cántabro hemos hablado durante toda la temporada que, para él, ha sido un perfecto desastre, sin paliativos. Y, como ya dijimos en más de una crónica, estaba claro que, siendo sus resultados y su actitud tan pobre, su programa con Hyundai, a pesar de tener contrato, estaba cada vez más en peligro. Ducho y hecho. La llegada de Mikkelsen no solo le ha bajado del coche al final de 2017, sino que ya le han dicho que para 2018 tendrá un programa reducido, de 6 o 7 rallies, y que se irá alternando el volante del tercer Hyundai con Hayden Paddon. Dani Sordo y su estrella se apagan. Una pena.

Dicho todo esto, si hay un equipo triunfador, y no solo por haberse hecho con los 2 títulos, éste es M-Sport. Haber ganado el título de pilotos y el de marcas ya serían argumentos más que contundentes para considerarles el mejor equipo, pero que también hayan conseguidos victorias con Ott Tanak, en Cerdeña, y con Elfyn Evans, en Gales, en ambos casos montando ruedas D-Mack, les ha un plus como equipo del año, ya que sus tres pilotos han ganado rallies. Por cierto, Ogier ganó 2, Montecarlo, con el que ya desde el primer rallye del año justificó su fichaje, y Portugal.

Y hablando del último rallye de la temporada, el de Australia, hay que destacar el dominio de los Hyundai. De 20 tramos cronometrados, en 13 los Hyundai, con Mikkelsen, que hizo 5 mejores tiempos, Neuville 7 y Paddon uno, fueron los coches más rápidos. Su dominio inicial fue impresionante. El primer mejor tiempo de un coche que no fuese un Hyundai llegó, con el Toyota de Latvala, en el 10º tramo. Los primeros 5 mejores tiempos fueron, de forma consecutiva para un Mikkelsen que, beneficiado por el orden de salida, salió a por todas. Los siguientes 4 mejores tiempos, también consecutivos, fueron para Neuville que, sobre todo en las segundas pasadas, con los tramos ya limpios, se colocó 2º, a espaldas de un intratable Mikkelsen.

Y fue precisamente en el tramo 10º, el primero que no vio a un Hyundai como coche más rápido, en el que Mikkelsen tuvo que abandonar después de pinchar 2 ruedas. Y como solo llevaba una de repuesto, ahí acabó su dominio, aunque le llevará varias semanas digerir la decisión de no haber llevado 2 ruedas de repuesto, algo que muchos hacen para llevar menos peso pero que, en casos de “desgracias” como la que sufrió el noruego, te permiten seguir en carrera. Neuville heredó el liderato del rallye, que no abandonó hasta el final, de tal forma que los Hyundai fueron líderes del Rallye de Australia desde el primer hasta el último tramo. Y si les faltaba algo para “redondear” el éxito, la salida de Latvala en el último tramo permitió a Hayden Paddon alcanzar el podio.

Entre los 2 Hyundai acabó 2º Ott Tanak, que se disputaba el subcampeonato con Neuville, en el que fue el último rallye del estonio con Ford, ya que en 2018 correrá con Toyota como compañero de Latvala y Lappi.

Terminada la temporada lo único que falta por saber es cuando le dará Ogier el sí a Malcolm Wilson para seguir en Ford. El campeón del mundo ha dado una soberana bofetada a Citroën, y en especial a Yves Matton, ya que, a pesar del cheque en blanco que le ponían los franceses encima de la mesa, Ogier ha dicho que o sigue con Ford o se retira. Con ésta actitud el piloto de Gap parece estar ayudando a Malcolm Wilson, ya que el patrón de M-Sport no puede seguir poniendo dinero de su bolsillo para retener a Ogier, y espera que Ford se involucre como equipo oficial en el mundial. O le de más dinero.

La solución posiblemente en ésta misma semana ya que hay que preparar los test para Montecarlo y el margen de maniobra es muy pequeño. Y Ogier quiere trabajar duro para poner el Ford a su gusto ya que éste año han tenido muchos problemas técnicos que solo el talento del francés ha permitido superar y coronar con un mundial de pilotos y de marcas.

Hasta Montecarlo, amiguitos…!!!

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