Motor central de 10 cilindros en V atmosférico, electrónica para realizar derrapajes controlados, serie limitada a 999 unidades y tracción trasera … No, no estamos hablando de un nuevo Lotus sino del nuevo Audi R8 V10. Por fin el súper deportivo de la marca de los aros se ha quitado la ropa y nos enseña las nalgas.

Siempre he tenido sueños húmedos con un R8 sin el eficaz lastre de la tracción Quattro, ojo que el sistema funciona muy bien, pero a no ser que el coche se lo quiera regalar a la parienta para que vacile yendo de compras y además que no se le descontrole en un día de lluvia, el R8 no es mi ideal de súper deportivo … a no ser que a alguien con las mismas ideas que yo y que trabaje en Ingolstadt, se le haya ocurrido quitarle al R8 lo que le sobra y hacer una máquina de redondear paellas como Dios manda. Pues ese señor es Stephan Winkelmann, CEO de Audi Sport Gmbh, y ha hecho realidad mi fantasía, además le ha  puesto un nombre sexy: R8 V10 RWS (Rear Wheel Series)  ¡uff me pone!

Según el bueno Stephan, y con un criterio muy acertado, el nuevo R8 V10 RWS ha sido desarrollado para puristas. Dice de él que es “un modelo especial de edición limitada para clientes que saben apreciar el placer esencial de la conducción” y si, efectivamente, no sé si lo que voy a escribir ahora mismo será pecado, pero comprarse un deportivo biplaza con motor 10V atmosférico de los de verdad colocado en posición central, que suena como un coro de los Ángeles del Infierno con tracción total es una aberración, sin embargo, si a esa maravilla de diseño alemán que es el R8, le quitas ese diferencial de acoplamiento viscoso que es el encargado de repartir el par entre los dos ejes, y obligas al motor a mandar toda la potencia al tren trasero, lo conviertes de manera instantánea en un deportivo de verdad, a la antigua usanza, un coche, tal y como dice el CEO de Audio Sport, para verdaderos puristas.

Además, el Audi R8 RWS, ha sido diseñado con una electrónica y una configuración del chasis que permite derrapajes controlados si el conductor elije el modo “Dinamyc” en el menú. Esto hace que el Control de Estabilidad se active en modo Sport, permitiendo al R8 acercarse al límite de manera segura, y la dirección se vuelve tan precisa como en un coche de carreras. Nada que ver con la configuración de sus hermanos de tracción Quattro.

Pero por mucha configuración de la electrónica o por muchas horas que le metan los ingenieros de Audi al diseño del chasis, si un deportivo no tiene un gran motor no hacemos nada. Pues en este caso no es un gran motor, sino un excelente propulsor atmosférico de los de “antes”, un V10 FSI de 5,2 litros y 540 cv casi idéntico al que utilizan los Audi LMS en competición, que permite a este R8 de edición limitada y tracción trasera acelerar de 0 a 100 km/h en 3,7 segundos (el Spyder en 3,8 sg) y llegar a los 320 km/h de velocidad punta (318 el Spyder).

Oliver Hoffmann, el Director de Desarrollo de Audi Sport, sabedor de la importancia del motor para un purista, dice del corazón de la bestia “el motor V10 no solo es uno de los últimos propulsores atmosféricos en este segmento, también se utiliza en competición con una configuración casi idéntica a la de la versión de producción con unos ajustes mínimos para cumplir la normativa”. ¡Para morirse de gusto!

Audi, con este espectacular deportivo de serie limitada y tracción trasera, puede iniciar una saga de automóviles “todo atrás” para entrar en un mercado que hasta entonces no había tocado. Si es así, que ///M o AMG se vayan poniendo las pilas, porque la marca de los aros no es una marca cualquiera.