A pesar de su mala posición de salida, y a pesar de las buenas posiciones de salida de Loeb y Sordo, Ogier superó estas adversidades y aprovechó mejor que nadie los problemas de sus rivales y se hizo con una victoria que le sitúa como líder del mundial y rival a batir en la lucha por el título

 

No fue nada fácil la victoria de Sebastien Ogier en México, a pesar del minuto que le sacó al final al 2º, que fue Dani Sordo, ya que para conseguirla no solo tuvo que hacer un rallye de libro, sino que necesitó beneficiarse de un pinchazo del “otro” Sebastien, (Loeb), cuando el retornado 9 veces campeón del mundo iba 1º, lejos del alcance de sus perseguidores y solo con Dani Sordo presentándole batalla al nuevo-viejo piloto de Citroen.

En cualquier caso el Rallye de México fue muy entretenido y, aunque los Toyota de Tanak y Latvala prácticamente no pudieron presentar batalla, el resultado del rallye, hasta la última etapa, fue totalmente incierto y con mucha alternativas, de las que especialmente habla el hecho de que hasta 9 pilotos diferentes fueron capaces de hacer un mejor tiempo, siendo el a la postre ganador, Ogier, el que más hizo, (5), seguido por Tanak y Meeke, con 4, Sordo, con 3, Loeb con 2 y Neuville, Mikkelsen, Latvala y Sunninen con un mejor tiempo cada uno.

El primer líder, efímero, porque solo duró un tramo con ese privilegio, fue Thierry Neuville que, marcando el scratch en la corta súper especial con la que empezó el rallye, de solo 2 kms y medio por las calles de León, la capital del Estado de Guanajuato, se colocó en la misma posición del mundial con la que, después de su brillante victoria en Suecia, llegaba a México. El belga sabía que su mejor tiempo no le valdría de nada al día siguiente ya que, teniendo que abrir carretera, tomaría la misma medicina que tuvo que tomar Ogier en Suecia, perdiendo sacos de segundos haciendo de “limpiadora” de los pilotos que salían por detrás, un “castigo” que también sufrió especialmente Ott Tanak, mientras que Ogier demostraba que es un extraterrestre y que, a pesar de salir 2º a los tramos, aguantaba el tipo a los favoritos, Loeb y Sordo, que salían 10º el francés y 9º el español.

En el caso de Loeb, la gran duda estaba en saber qué ritmo sería capaz de tener después de 5 años sin correr un rallye de tierra en el mundial, y conociendo muy poco, o casi nada, los nuevos WRC. Solo hizo falta un tramo para despejar cualquier incógnita, cualquier duda, ya que en el 2º, Duarte – Derramadero, de 26 kms., Loeb solo perdió 4.3 segundos con su compañero Kris Meeke, que hizo el mejor tiempo y se colocó líder, y apenas 1.5 con Dani Sordo, que hizo el 2º mejor tiempo.

El tercer y el cuarto tramo fueron los escenarios en los que Dani Sordo presentó sus credenciales, haciendo dos mejores tiempos consecutivos, colocándose 1º después del scratch en el tercer, un puesto que mantuvo hasta el 11º tramo, cuando se lo arrebató, ¿quién sino?, Sebastien Loeb. Las diferencias entre ellos fueron siempre pequeñas, (la máxima distancia entre Sordo y Loeb llegó a ser de 14.9), pero el cántabro no pudo aguantar el ataque que le lanzó Loeb que, rebajando sensiblemente sus tiempos en las segundas pasadas, y después de hacer un par de mejores tiempos, dejó con la boca abierta a los que suponían que tantos años de inactividad le pasarían factura, y no sería capaz de pilotar al ritmo de los mejores.

El liderato de Loeb, siempre con Dani Sordo al acecho, a muy pocos segundos, (las diferencias entre los dos en esos 3 tramos no fueron más allá de los 6 segundos), duró desde el tramo 11º hasta el 13º, porque en el 14 Loeb pinchó, con tan mala suerte que fue al principio del tramo, (Guanajuatito, de 31 kms.), teniendo que parar a cambiar la rueda, perdiendo casi dos minutos y medio y con ellos todo posibilidad de haber conseguido una victoria que le habría mantenido donde está, en el olimpo de los dioses de los rallies, pero haciéndole descender del 1º al 5º puesto, ya lejos de los primeros y sin ninguna opción de disputar una victoria que hubiese sido el acabóse. Pero lo increíble fue que el vuelco en la clasificación no afectó solo a Loeb, ya que Dani Sordo, que debería haber sido el gran beneficiado de los problemas del fenómeno francés, también pinchó en ése tramo, aunque no con tan malas consecuencias como las que sufrió el piloto de Citroën, porque lo de Sordo fue un pinchazo “lento”, de esos que te dejan acabar el tramo, aunque a menor ritmo, llegando el de Hyundai a la meta con el neumático delantero izquierdo hecho unos “zorros”. Pérdida de unos 30 segundos para el español, que cayó del 2º al tercer puesto, aunque a solo 17.4 de Ogier, que fue quien hizo  el mejor tiempo y que, entre sus aciertos y los problemas de los demás, se ponía 1º, con apenas 3.8 segundos de ventaja sobre Meeke. Por cierto: Ogier y Meeke salieron al ése tramo, el 14º, ¡empatados!

Solo hizo falta un tramo para saber quién iba a ganar el rallye, porque en el 15º, Meeke perdió 30 segundos y Sordo 24, de tal forma que la diferencia de Meeke, 2º, con Ogier, se fue a los 34.5 segundos, y la de Sordo, 3º, a 41.8. Rallye finito. Ogier empezó a correr con una calculadora en la mano, controlando a sus perseguidores, acabado al etapa con 35.9 de ventaja sobre Meeke y 46.9 sobre Sordo.

La última etapa, de solo 3 tramos, tenía la incertidumbre de ver quién se llevaría los puntos del “Power Stage” y de los posibles “copiones” de Ogier, que podrían penalizar antes del último tramo para tener una mejor posición de salida y así arreglar un poco un mal rallye.

Pero las emociones no se habían terminado, a pesar de lo que ya parecía un claro tirunfo de Ogier. Y es que en el primer tramo de la última etapa, Kris Meeke hizo una de las suyas, volcando, dejándole en bandeja a su amigo Dani Sordo el 2º puesto. A pesar de la “voltereta” Meeke pudo seguir, perdiendo solo 45 segundos en el incidente y, al menos, manteniendo un puesto en el podio, el 3º.

Llegados al “Power Stage”, con Ogier como cómodo líder, (le sacaba 55.2 a Sordo y 1.13.7 a Meeke), aparecieron, como era de esperar, los “copiones”, y Neuville, que iba 6º, y Tanak, que siendo el 14º estaba fuera de los puntos, penalizaron para salir por detrás de todos los pilotos oficiales. La jugada le salió perfecta, redonda, a Tanak, hizo el mejor tiempo y así se llevó los únicos 5 puntos que cosechó en México, y razonablemente bien a Neuville, que hizo el 4º mejor tiempo, un puesto que, por obra y gracia de los Comisarios Deportivos, se acabó convirtiendo en un 3º, por culpa de una penalización, que ahora explicaremos, que le metieron a Ogier, que había sido 2º y que, inicialmente, había sumado 4 puntos a los 25 de su victoria.

Que Ogier está a otro nivel no hay quien lo dude. Y es que un piloto que tiene la victoria en el bolsillo, con casi un minuto de ventaja sobre el 2º, salga a disputar el último tramo, arriesgándose a cometer un error, (como le pasó hace un par de años en un Cataluña), no es ni medio normal. Pero por algo Ogier es casi imbatible. La cuestión es que, dentro de esas “rarezas” que tiene la actual reglamentación del mundial de rallies, en el último tramo había unos conos. Ogier tocó uno de ellos y por eso le penalizaron con 10” segundos, bajando del 2º puesto que había conseguido al 7º, perdiendo de paso los 4 puntos que, como dijimos, inicialmente había sumado.

Para los que peinamos unas cuantas canas, que en un rallye pongan conos, como si de un slalom se tratase, nos huele a cuerno quemado, y más si el sancionado por tocarlos es un Ogier al que, por activa y por pasiva, le están poniendo palos en las ruedas para, sino impedirle, sí dificultarle que domine los mundiales con mano de hierro, restándole incertidumbre y emoción a un deporte que está necesitado de seguimiento, de marcas, patrocinadores y aficionados y que, si siempre gana el mismo, y de calle, pierde el interés. Cosas veredes…

El mundial, después de 3 rallies, está liderado por Sebastien Ogier, con 56 puntos, con Thierry Neuville 2º, a 4, Andreas Mikkelsen 3º, a 21, Kris Meeke 4º a 24, Jari Matti Latvala 5º, a 25, y Ott Tanak 6º, a 30, con Dani Sordo 9º, a 38 puntos del líder.

La próxima cita será en el “templo” del asfalto: Córcega. Allí el orden de salida, lejos de perjudicar, puede ayudar, ya que el paso de los coches, aunque el Tour de Corse no es de los rallies de ir “metiendo cuneta”, ensucia las zonas de frenadas y de apoyos, y esto, saliendo 1º, al menos en las primeras pasadas, puede ser un beneficio, algo que no necesita Ogier para meterle una paliza a sus rivales. Dani Sordo tendrá una 2ª oportunidad de luchar por la victoria, o al menos de acabar en el podio, si bien en Córcega no tendrá tan “a huevo” conseguir un buen resultado.

Dani Sordo, después de muchos rallies grises, (parecía como si estuviese perdido), hizo en México una buena carrera, pero sin llegar al notable ni mucho menos al sobresaliente. Sacó, a pesar del 2º puesto, un aprobado normalito, porque, una vez que perdió medio minuto en el pinchazo lento que sufrió, y a pesar de quedarse en ése momento a solo 17.4 del líder, Ogier, no volvió a presentar batalla. Y eso que quedaban 7 tramos por delante, (aunque 3 era especiales muy cortitas…), una distancia que se nos antojaba suficiente como para al menos intentar complicarle la victoria a Ogier. En cualquier caso, haber sido líder durante bastantes tramos, hacer 3 mejores tiempos y acabar 2º, tiene que haber servido para mejorar la maltrecha moral del cántabro, algo que ahora se debería notar en su terreno, en el asfalto de Córcega.

Ojalá!