Nada que objetar a la victoria de Vettel en Australia, si bien ésta se produjo gracias al “azar” que casi siempre significa un coche de seguridad, que ésta vez cogió al alemán sin haber entrado a cambiar neumáticos y a Hamilton con “zapatos” nuevos recién puestos

Antes de intentar explicar qué pasó en el primer Gran Premio de la temporada 2018, haremos un breve resumen de las novedades más importantes, alguna de las cuales tendrán mucho protagonismo en el éxito o el fracaso de algún equipo, muy especialmente en lo que afecta a los motores, de los que éste año se permite, sin penalización, utilizar 3 en lugar de los 4 de la temporada pasada. Esto, con un Gran Premio más que en 2017, (en 2018 serán 21 carreras), puede pasar factura a los motoristas que no hayan superado con creces los test de fiabilidad.

Motores: reducción de cuatro a tres por piloto y temporada. Además, se limita el consumo de aceite, fijado en un máximo de 600 c3 cada 100 kms.

Neumáticos: aumentan de 5 a 7 las opciones para escoger los neumáticos. Llegan los compuestos hiperblando y superduro, de forma que en 2018 los pilotos podrán escoger entre hiperblando (color rosa), ultrablando (color violeta), superblando (color rojo), blando (color amarillo), medio (color blanco), duro (color azul) y superduro (color naranja). El compuesto hiperblando no se estrenará hasta la carrera de Montreal y pensamos que el superduro se utilizará muy pocas veces.

Aerodinámica: se prohíbe la “aleta de tiburón”, ése apéndice aerodinámico que se colocaba encima de la tapa del motor, y el diseño del alerón trasero en forma de “T-wing”, que se utilizaba para crear más carga aerodinámica sobre el tren trasero.

Seguridad: incorporación obligatoria del “halo”, un soporte de protección, fabricado en titanio, con el objetivo de incrementar la seguridad del piloto. La última tragedia, la de Jules Bianchi, es la que ha justificado ésta medida.

Pesos: básicamente por la incorporación del “halo”, el peso mínimo de los monoplazas crece en 6 kilos.

Suspensiones: se acabaron los “experimentos”, hechos sobre todo por Ferrari y Red Bull, de tener una suspensión con ajustes de la altura del monoplaza según fuese el ángulo de la dirección.

Pero habrá que contar con otras “rarezas” reglamentarias, como lo será la nueva salida después de una bandera roja que, en vez de hacerse como hasta ahora, detrás del coche de seguridad, se hará igual que al inicio del Gran Premio, o sea formando una nueva parrilla de salida, de acuerdo con las posiciones de los monoplazas en el momento de la bandera roja, lo que será un riesgo en función del nivel de desgaste de los neumáticos de algunos pilotos. Si, por ejemplo, en las primeras líneas de la parrilla de re-salida nos encontramos con que los que iban primeros en el momento de una bandera roja no habían parado a cambiar neumáticos, esos monoplazas empezarán a patinar en la salida y formarán un embudo en la 1ª curva en la que podría haber “hondonadas de hostias”.

Otra “rareza” que, aunque me la expliquen no acabo de entenderla, es la decisión de que las carreras empiecen, sean a la hora que sean, a las y 10, en vez de a las horas en punto. Éste año habrá Grandes Premios que empezarán, en vez de a las 14:00, a las 14:10, o a las 15:10, incluso a las 16:10… Esos 10 minutos de retraso me resultan inexplicables, por muy sesudo que haya sido el motivo de semejante decisión. Cosas de los nuevos dueños de la Fórmula 1… ¡como lo de eliminar de un plumazo a las “grid girls”!

En cuanto a la 1ª carrera de la temporada, y a pesar de que hubo alguna que otra “sorpresa”, en general poco o nada tendrá que ver la Fórmula 1 de 2018 con respecto a lo que se vio en Australia. Para empezar, el de Albert Park es un circuito casi sin rectas, muy estrecho y con “grip” muy precario, ya que se trata de un circuito urbano en el que solo se corre una vez al año, y en el que los adelantamientos son una “rara avis”.

Por otra parte, en un año en el que cuidar los motores resultará fundamental, con la primera prueba en serio, en igualdad de condiciones, los equipos ya conocen un poco más las “armas” de sus rivales, algo que, sin saber, por ejemplo, las cargas de gasolina con las que se hicieron los tiempos en pretemporada, era difícil saber quién o quienes fueron de “farol” en algún momento de los test previos al inicio del mundial. En todo caso, al no ser el de Melbourne un circuito tradicional, habrá que esperar al de Bahrein para ver cómo funciona el “pack” potencia- aerodinámica-neumáticos en los diferentes equipos que, por cierto, asumen con total naturalidad que la apuesta de Australia está “cogida” con alfileres, y que al llegar a Europa será cuando puedan incorporar las mejoras en las que están trabajando, y que son producto de la “lectura” que se hizo de los últimos test de pretemporada, y cuya fabricación no da tiempo a tener lista entre el final de los test y el inicio del campeonato.

Entre las “sorpresas” de Australia cabría situar la victoria de Sebastien Vettel, merecida sin duda, pero producto de un “mix” de error de Mercedes, o de Lewis Hamilton, “pillería” de Vettel y de Ferrari, y el “azar” de 2 coches de seguridad seguidos, uno virtual y el segundo real, que permitieron que el alemán adelantase a Hamilton, cuando el inglés de Mercedes lo tenía todo a favor para empezar el año ganando.

Resulta difícil de entender lo que pasó, pero es que las normas de la Fórmula 1 actual son de tal complejidad que, en vez de ver carreras, e intentar “leerlas” para entenderlas, habrá que formarse en física cuántica y algoritmos algo que, como comprenderán, es algo que ya no está a nuestro alcance.

Lo que ocurrió, por increíble que parezca, fue que Hamilton, que acababa de hacer la parada para cambiar los neumáticos, (rodaba 2º, tras un Vettel que no había parado todavía), con el aviso de “Safety car virtual” ralentizó su marcha en exceso, mientras que Vettel fue todo lo rápido que le era posible. En el box de Ferrari se dieron cuenta rápidamente que, si una parada a ritmo de carrera te cuesta casi 25 segundos, a ritmo de “Safety car” te cuesta unos 15, de tal manera que hicieron entrar a Vettel a boxes cuando los pilotos estaban bajo la alerta amarilla del coche de seguridad virtual, consiguiendo devolver el Ferrari del alemán a la pista antes de que el Mercedes de Hamilton entrase en la pequeña recta de Albert Park. La cara de Hamilton viendo como Vettel salía delante suyo debe haber sido un poema, pero lo cierto es que, tras ésa “jugada”, la suerte estaba prácticamente echada porque, aunque el Mercedes sigue siendo ligeramente superior al Ferrari, Vettel es cualquier cosa, menos un “paquete”, y el trazado de Melbourne, salvo que se cometa un error, no permite adelantamientos entre coches muy similares en cuanto a prestaciones. Conclusión: carrera finiquitada, y Ferrari, y Vettel empiezan, inesperadamente, el año ganando, un éxito que reforzó la moral de Ferrari con el tercer escalón del podio para Kimi Raikkonen.

Por detrás, poco que contar, a no ser la consecutiva “cagada al cuadrado” del equipo Haas que, cuando tenía a sus dos monoplazas en un increíble 4º y 5º puesto, les falló la “trócola” y en ambos casos, Magnussen y Grosjean, sus coches tuvieron que abandonar después de la parada en boxes para cambiar los neumáticos por culpa de una rueda mal apretada. Los Haas salieron 5º y 6º, sin duda una excelente posición en la parrilla. Cuando el economista del equipo haga cuenta del dinero que perdieron en Australia, o compra pistolas nuevas o cambia a algún mecánico.

Un poco más atrás viajaba Fernando Alonso que, después de no haber podido entrar en la Q3, sabía que para acercarse a los puestos de arriba, tenía que tener la suerte de cara. Contando con que el asturiano siempre va a tope, las ocasiones se le fueron presentando y, además de un par de errores del siempre agresivo Max Verstappen, que al final acabó detrás de Alonso, contó con la “ayudita” de los Haas y, lo que habría sido para él, y para McLaren, un buen 7º u 8º puesto, se convirtió en un excelente 5º que, no se engañen, no se puede tomar como referencia para valorar las opciones reales de Alonso en éste mundial.

Y es que Valtteri Bottas, que chocó en la 1ª vuelta de la Q3, destrozando su Mercedes, no va a cometer errores de ésta naturaleza en todas las carreras, ni Ricciardo va a ser penalizado con varias posiciones en la parrilla en todos los Grandes Premios, ni los Haas van a cometer siempre los mismos errores de Australia e, incluso, “Mad” Max Verstappen será capaz, en circuitos “tradicionales”, de recuperar lo que pierde en sus excesos de fogosidad, y todo esto contando con que Fernando Alonso siempre va a “fuego”, pero ni con esas parece que, por mucho que se diga, éste vuelva a ser su año. Al menos en la Fórmula 1.

Con Fernando Alonso y el cambio de motor en McLaren se vende mucho “humo”, o al menos eso nos parece, y habrá que esperar no más de 3 o 4 Grandes Premios para ver que, claramente y por mucho que hayan mejorado con el motor Renault respecto a los pasados años con el Honda, el McLaren sigue estando lejos de los mejores, con los Mercedes, Ferrari y Red Bull por delante, o sea 6 coches, los Haas un pasito por delante, o sea que ya vamos por 8 monoplazas, los Renault prácticamente al mismo nivel que los McLaren, y que si los Force India se “entonan”, entonces Alonso tendrá que pelearse con la chavalería de Williams, la de Toro Rosso, (que tienen los ojos hinchados del “banzai” de los “japos” de Honda), y alguna vez con uno de los Sauber, para meterse entre los 10 primeros. Conclusión: que habrá cambiado algo, pero todo seguirá igual.

En cuanto a Carlos Sainz, dejó muy buenas sensaciones en las sesiones clasificatorias, (se colocó 9º en parrilla, por delante de Alonso, que fue 11º, aunque el asturiano salió 10º gracias a la penalización a Bottas), mientras que en carrera al madrileño le pasó de todo, y no solo tuvo fases de pérdida de potencia, sino que acabó por los pelos, 10º, y a punto de “echar la pota” por un problema estomacal que casi le impide acabar la carrera. Su compañero Nico Hulkenberg, que salía 7º, (aunque había clasificado para la parrilla 8º, pero la penalización de Ricciardo le permitió ganar un puesto) acabó 7º.

La próxima cita será, en un par de semanas, en Bahrein.