Hay que frotarse los ojos para ver, por tercera carrera consecutiva, que el monoplaza ganador no es un Mercedes, cuando los alemanes llevaban varios años dominando la Fórmula 1 con mano de hierro. Después de las dos victorias de Ferrari, en China llegó la de un Red Bull

Nadie podrá decir que el inicio de esta temporada 2018 no está siendo más entretenida que las precedentes. Y al hablar de precedentes, nos referimos a muchos años, ya que a los del dominio de los Red Bull, se pasó al de los Mercedes y, cuando este año parecía, por los test de pretemporada, que Mercedes seguiría dominando, entre errores propios, y aciertos ajenos, lo cierto es que el Ferrari de Vettel se llevó las dos primeras victorias y en la tercera carrera, un sorprendente Danielle Ricciardo ganó, de forma brillante, un Gran Premio con el que en principio los Red Bull ni siquiera contaban para el podio.

Pero han tenido que pasar muchas cosas en la carrera de Shangai para que la carrera haya acabado así, alguna de ellas, incluso, hasta podrían suponer obra y gracia de una interesada “mano negra” del organizador para que hubiese más emoción, algo que le falta a la Fórmula 1 de los últimos años.

Y nos explicamos… Para empezar, y por dejarlo claro, si bien no somos capaces de aventurar el motivo, o los motivos, el fin de semana de China posiblemente haya sido el peor de la brillante carrera deportiva de Lewis Hamilton. Parecía una sombra de lo que es, o de lo que fue, ya se verá y, a la hora de la verdad, en ningún momento estuvo en su sitio. Y decimos a la hora de la verdad porque en los dos primeros entrenamientos fue el más rápido, pero a partir del tercero, cuando ya se sale a probar con la configuración para la carrera, empezó a irse para atrás. En ése último entrenamiento fue 5º, superado por Vettel, Raikkonen, Bottas y Verstappen, y en la tanda clasificatoria acabó 4º, por detrás de los Ferrari de Vettel y Raikkonen y de su compañero de equipo, Bottas. Ver para creer. Hamilton batido en toda regla por su compañero de equipo, y superando, por solo una décima, al “bad boy” de la parrilla, “Mad” Max Verstappen.

En carrera, además, Verstappen salió, como siempre, por lo civil o por lo criminal, y ya le dio un primer susto a Hamilton que, atrapado en el lío que es salir 4º, por la parte sucia de la pista, perdió más posiciones, poniéndosele su carrera imposible, pasándole algo similar a Raikkonen que, al salir 2º, también por la parte sucia, era superado por Bottas y por el agresivo Verstappen. Vettel, saliendo desde la pole se escapaba, aprovechando muy bien los líos que había por detrás.

Las estrategias empezaron a jugarse, y entre ellas destacaron los “undercuts”, o adelantamientos gracias a una mejor planificación que los rivales a la hora de hacer la 1ª parada en boxes, y a eso jugaron varios, entre ellos Hamilton, que parecía entonarse un poco y aspirar al menos al último escalón del podio. Pero, como las sorpresas no se anuncian, hubo una imprevisible e impredecible: los dos Toro Rosso chocaron entre si, dejando mucha fibra sobre la pista y, cuando lo lógico era un “SCV”, o sea un “Safety Car Virtual”, dirección de carrera decidió la entrada del “Safety Car” real. ¿La diferencia…? Pues que con el virtual lo que se debe hacer es mantener la situación de carrera, o sea la diferencia entre pilotos, mientras que con el real, los monoplazas se vuelven a reagrupar, en fila india, uno detrás del otro, de tal manera que, si tenías a tu perseguidor a 5 segundos, a partir del “Safety Car” real lo tendrás a una décima por detrás.

Además, si hay “Safety Car” real en pista, la parada en boxes te hace perder mucho menos tiempo. Conclusión: que todos los que iban delante habían parado una o dos vueltas antes de la entrada del “Safety Car”, (entre ellos Fernando Alonso), mientras que Ricciardo, muy bien dirigido desde su muro, aprovechó la “jugada” para entrar a poner “zapatos” nuevos, (estando a mitad de carrera, los neumáticos que puso le permitirían acabar el Gran Premio con ellos), y así multiplicó sus opciones, al menos, de hacer un podio. La misma “jugada” la hizo Verstappen, pero el espectacular, pero alocado e impulsivo joven piloto, convirtió una posibilidad real de, incluso, ganar la carrera, en un desastre que, además, dejó a un ilustre damnificado por el camino: Vettel.

Con Ricciardo y Verstappen superando rivales gracias a una mejor monta de neumáticos, “Mad” Max llegó a Vettel y lo intentó adelantar por lo criminal. Conclusión: “talegazo” al Ferrari del alemán, medio trompo de ambos monoplazas, sanción de 10 segundos a Verstappen, (cuando debería haber sido un castigo mayor), y Vettel con el fondo plano tocado y con problemas de dirección que le fueron castigando en forma de pérdida de posiciones cuando, antes de la entrada del coche de seguridad, parecía tener en el bolsillo una impensable, a principios de temporada, tercera victoria consecutiva.

Así las cosas, ni siquiera Bottas pudo resistir el empuje de un pletórico Ricciardo, ganando el australiano después de hacer un carretón, quedando 2º Bottas y 3º Raikkonen. El 4º, a duras penas, fue en desdibujado Lewis Hamilton, si biern acbó 5º, por detrás de Verstappen, pero sabedor que, con la sanción de los 10 segundos, el holandés quedaría finalmente detrás suyo. Después de criticar su agresividad en el anterior Gran Premio, ésta vez Hamilton estará, al menos en su fuero interno, agradecido de que el joven de Red Bull la haya vuelto a “armar. Y que ésta veza el damnificado haya sido Vettel, ya que así, y a pesar de su mal fin de semana, Hamilton le ha recortado unos puntitos al alemán de Ferrari.

En cuanto a los españoles que, lamentablemente ni están, ni se les espera, en las primeras posiciones, consiguieron un notable 9º puesto en la parrilla Carlos Sainz, y un pobre 13º Fernando Alonso. En carrera Alonso hizo maravillas con un coche muy poco competitivo y acabó 7º, (Carlos Sainz 9º…), lo que motivó más leña, pero de la verde, al fuego, o sea más humo, por parte de alguna que otra “forofa” prensa española que, finalizada la carrera, no tuvo ni el más mínimo rigor, ni el más mínimo rubor en titular, en letras de molde: “Alonso barre a Vettel”, cuando la realidad fue que el Ferrari del alemán iba hecho unos zorros, (prácticamente no giraba en las curvas…), y el tal “barrido” de Alonso se produjo a falta de 2 vueltas, y para ganarle a Vettel el 7º puesto. Al acabar la carrera, Alonso fue sincero y cuando le preguntaron por ése adelantamiento, confesó que estaba claro que el Ferrari de Vettel iba muy tocado y que, ni siquiera así podía adelantarle en las zonas de DRS, por lo que tuvo que tirarse la primera vez que en una curva vio el hueco que dejaba Vettel al tener que abrirse mucho para poder hacerlas.

Ése adelantamiento de Alonso a Vettel justificó la queja del alemán. Sin “forofismos”, viendo el adelantamiento con frialdad, en una ese de derecha-izquierda, Alonso se metió por dentro en la derecha y trazó derecho al vértice de la izquierda, sabedor que, si no lo hacía, el interior de la siguiente curva sería de Vettel y no habría podido completar el “sorpasso” al alemán. Para no chocar, Vettel tuvo que salirse ligeramente de la pista, hacia la izquierda, y esto hizo que el de Ferrari se quejase por radio.

Por cierto: como decíamos, al acabar la carrera el primer titular en la página digital de un destacado diario deportivo español, fue el mencionado “Alonso barre a Vettel en una loca victoria de Ricciardo”. Horas más tarde, y después de haber escuchado a Alonso admitir las dificultades de Vettel para acabar la carrera, en ése mismo medio tuvieron la “vergüenza” de cambiar el titular. ¿Queréis saber cómo lo dejaron…? Pues con un “Alonso barre a Vettel en una memorable victoria de Ricciardo”. Y se han quedado tan “panchos”. En fin…

Y que no se nos olvide de un detalle muy importante. El Red Bull de Ricciardo lleva el mismo motor que el McLaren de Alonso. Ambos es verdad que tienen poca potencia respecto a sus rivales más “musculosos”, pero el “algodón” no engaña. En carrera, y con el mismo motor que Alonso, los dos Red Bull hicieron las dos vueltas más rápidas, mientras que Alonso hizo la 7ª, superado, incluso, por otro motor Renault, el de Hulkenberg, que hizo la 5ª vuelta más rápida en carrera. En parrilla Alonso solo superó a un motor Renault, el de su compañero Vandoorme, siendo superado por los otros 4, los dos de Red Bull y los dos de Renault. Y en cuanto a la velocidad punta, si hay un circuito que deja tu “paquete”, (me refiero al aerodinámico), al aire, éste es el de Shangai que, con su contra recta de más de un km. pone a prueba el diseño de los monoplazas. O sea que, ante la igualdad de motores, resulta evidente que la concepción aerodinámica de los Red Bull empezará a ser la referencia para los técnicos de McLaren a la hora de llevar mejoras a las próximas carreras. El problema es que en Red Bull tienen a un genio: Adrian Newey.

En un par de semanas, en la exótica Bakú, nueva cita para la Fórmula 1. ¿Volverá Hamilton? ¿Seguirá dominando Ferrari? ¿Seguirá Red Bull dando sorpresas? ¿Se calmará Verstappen, sobre todo en el “embudo” que tiene la pista de Azerbaiyán? ¿A quién “barrerá” Alonso ésta vez?