Los organizadores del mundial le acabarán cogiendo gusto al coche de seguridad porque cada vez que sale pone las carreras patas pa’rriba, creando una emoción y una incertidumbre que, en condiciones normales, no existe. En Bakú, circuito difícil donde los haya ganó, de rebote, Hamilton

La primera constatación de que este año algo nuevo está pasando es que Sebastien Vettel confirmó, con la pole, que Ferrari está esta temporada para grandes cosas, mientras que Lewis Hamilton, que parece estar algo “perdido” en este inicio de temporada, al menos recuperaba el liderazgo dentro del equipo Mercedes, haciendo 2º para la parrilla, aunque superando a su compañero, Valtteri Bottas, por muy poco. El finlandés quedó 3º. Por detrás, 4º y 5º, los dos Red Bull, Danielle Ricciardo y “Mad” Max Verstappen, justo por delante del otro Ferrari, el de Kimi Raikkonen que, a su vez, precedía a 2 de las sorpresas del Gran Premio, unos entonados Force India, con Esteban Ocón 7º y “Checo” Pérez y 8º. Inmediatamente detrás, en la pelea entre los dos Renault oficiales, Nico Hulkenberg, 9º, superó a Carlos Sainz, 10º, aunque una penalización de 5 puestos por reemplazar la caja de cambios, mandó al alemán al puesto 14º de la parrilla. Hasta aquí los 10 que llegaron a la Q3. En las puertas se quedaron los dos Williams, siendo Lance Stroll 11º y el ruso Sergey Sirotkin 12º, justo por delante de un Fernando Alonso que, aunque lo intentó, no pudo entrar en la última tanda clasificatoria.

El exótico circuito de Bakú, por un lado con la recta más larga del mundial, (¡dos kilómetros…!), y por el otro con una zona muy “ratonera”, un embudo que mete miedo, unos muros muy cerca de la pista y poco, poquísimo agarre, creó no pocas dificultades para la puesta a punto de los monoplazas y, un año más, el mayor desafío fue conseguir que los neumáticos cogiesen la temperatura adecuada para su perfecto funcionamiento rodando sobre una superficie tan deslizante y tan poco abrasiva.

Así las cosas, iniciada la carrera, no habían transcurrido ni 4 curvas, cuando entre Hulkenberg y Sirotkin le hicieron un “emparedado” a Fernando Alonso, mandando al de McLaren a boxes sin las dos ruedas del lado derecho, la “bigotera” dañada” y el fondo plano del coche tocado por haber ido rodando sobre él para llegar al pit Lane. Dentro de la desgracia del asturiano, tuvo la suerte de que entró el coche de seguridad, de forma que, al neutralizarse la carrera, perdió menos tiempo en la parada del que habría perdido si el Gran Premio hubiese seguido a ritmo normal.

Por delante Vettel controlaba la situación, mientras los dos Red Bull ya daban muestras de que entre ellos iba a haber “hondonadas de ostias” a la hora de ganar la posición. Verstappen tenía problemas eléctricos pero, agresivo y peleón, como siempre, no se dejaba adelantar ni por lo civil ni por lo criminal. Al acecho estaba Carlos Sainz que, mejor calzado que los dos Red Bull, (el madrileño iba con súper blandos), empezó a enseñarles el morro. Hasta que, decidido y con arrojo, los adelantó a los dos, colocándose en una increíble 4º posición. Entretanto Alonso, aún lejos de los puntos, iba recuperando posiciones.

La pelea entre los dos Red Bull, con Ricciardo ya por delante de Verstappen, estaba claro que todavía daría varios “subidones”, y en uno de sus “rifirrafes” entre ellos, llegaron a tocarse, aunque sin mayores consecuencias. La cuestión es que, a poco más de 15 vueltas para el final, Verstappen empezó a avisar a su equipo de que sus neumáticos estaban en las lonas, pidiendo entrar a cambiarlos. Sin embargo, el equipo hizo entrar primero a Ricciardo, lo que enrabietó todavía más al joven holandés, que hizo un par de vueltas “a fuego” para, después de su parada, intentar salir delante del australiano. Dicho y hecho. Verstappen puso “zapatos” nuevos y volvió a la pista justo por delante de Ricciardo. El australiano, que tenía algo más de ritmo que el joven holandés, empezó su ataque para volver a adelantarlo, mientras Verstappen no le daba ni un milímetro para que lo lograse. Y así fue como Ricciardo, lanzándose a por todas al final de la recta de meta, cometió un error, pegándole por detrás a Verstappen, quedando en el incidente los dos Red Bull fuera de carrera. Las caras de Adrian Newey y Christian Horner eran un poema. Como lo habrá sido, entre “bambalinas”, la del doctor Marko cuando llamó “a capítulo” a sus dos pilotos.

El incidente entre los dos Red Bull, además de eliminar de un plumazo a dos monoplazas que estaban luchando por llegar al podio, obligó a sacar a pista, otra vez, al coche de seguridad. Esto cogió con los pantalones bajados a Vettel, que había dominado toda la carrera, pero que había parado poco antes de que esto sucediese, ya que la entrada del “safety car” dio la oportunidad al que en ese momento parecía efímero líder, Bottas, a entrar a cambiar ruedas estando el coche de seguridad en pista, lo que le permitió perder en el paso por el pit lane mucho menos tiempo que Vettel y seguir 1º, ya con serios visos de poder ganar la carrera. Pero, cuando el coche de seguridad estaba a punto de marcharse, faltaba otra “sorpresita”, ésta en forma de error infantil, de principiante, de un Romain Grosjean que tuvo en Bakú un fin de semana para olvidar. Y es que el francés, calentando ruedas, se metió un “talegazo” de pantalón largo contra un muro, lo que prolongó la estancia del coche de seguridad en la pista.

Una vez limpiado el trazado, a falta de solo 5 vueltas, se fue el coche de seguridad, y Vettel se lanzó como un poseso para recuperar lo que él entendía que era suyo, la victoria, pero Bottas se defendía con uñas y dientes, hasta que Vettel, en un error impensable en un piloto de su categoría y con su experiencia, intentado adelantar a lo “salvaje” al de Mercedes, se pasaba de frenada al final de recta, perdiendo 2 posiciones, pasando de ser 2º a 4º y, lo que es peor, tenía que acabar la carrera con dos “planos” de aúpa en sus ruedas delanteras.

La cuestión es que, cuando Bottas parecía irse plácidamente hacia la victoria, con Lewis Hamilton a sus espaldas, algún trozo de fibra que había quedado en la pista después de tantos choques, le produjo un pinchazo en la rueda trasera derecha, a falta de solo 2 vueltas, y le obligaba a abandonar, heredando su compañero de equipo su preciada posición. Segundo quedaría Raikkonen, mientras que, cuando parecía que Vettel iba a minimizar los daños de su error, acabando 3º, las vibraciones y la poca tracción de sus dañados neumáticos le impidieron evitar el adelantamiento del Force India del mexicano “Checo” Pérez, teniéndose que conformar el de Ferrari con acabar 4º, perdiendo no solo una victoria que parecía cantada, sino incluso el liderato del mundial, que ha pasado a manos de Hamilton que, si estando desdibujado ya es líder, como “espabile”, (él y Mercedes…), tendrán que echarle un lazo para pararlo.

Inmediatamente detrás de Vettel acabó un brillante Carlos Sainz que, 5º, rozó su mejor resultado en la Fórmula 1, el 4º del año pasado en Singapur, justo por delante de uno de los “pipiolos” del año, el francés Charles Leclerc, 6º, y de un Fernando Alonso 7º, que dijo al acabar la carrera que la de Bakú posiblemente haya sido la mejor de su vida. Si lo dice Alonso habrá que creerle, si bien nos parece una “sobrada” del asturiano que, molesto como está por no tener un coche competitivo, no hay Gran Premio en el que no mande algún “recadito”, algunos explícitos, otros implícitos, a Honda o a otros pilotos, incluyendo el “piropo” que le echó al debutante Sirotkin. Y es que si su compañero, Stoffel Vandoorne, que no parece estar, ni de lejos, a la altura de Alonso, acabó 9º, no nos parece que, aun siendo muy meritoria por lo que recuperó tras el incidente de la primera vuelta, la de Bakú no puede haber sido la mejor carrera de Alonso, cuando en su larga y brillante trayectoria ha tenido algunas que sin duda están entre las mejores de la historia. Además, ningún observador medianamente avezado puede obviar en el análisis, que a falta de 10 vueltas Alonso era el 12º y que, por el “strike” de los dos Red Bull, el “trompazo” de Grosjean y el pinchazo de Bottas, subió 4 posiciones sin hacer nada el asturiano. En todo caso, si Alonso, cuando iba a terminar el 12º o el 11º dice que la de Bakú posiblemente haya sido la mejor carrera de su vida, punto en boca, si bien algunos recordamos otras, épicas, como la del adelantamiento a Schumacher, por fuera, en la curva 130 R de Suzuka, en el año 2011. Y tantas otras carreras que sí nos parecen que fueron dignas de estar entre las mejores de Fernando Alonso.

Por cierto: que el McLaren no va ya no lo discute nadie, y de hecho, en el equipo de Alonso ya han empezado a “cortar” cabezas. Y eso que anuncian un coche nuevo para Montmeló. Ahí, en Montmeló, un circuito que sirve para analizar dónde está cada uno, será la próxima cita, a la que Hamilton llegará con 4 puntos de ventaja sobre un Vettel que querrá recuperar en España lo que perdió en Azerbaiyán.