Que el de Mónaco es el Gran Premio con más trascendencia mediática nadie lo duda, ni tampoco que ganar en las calles del Principado coloca a un piloto en el Olimpo, al lado de los grandes. Eso, repercusión y prestigio, es lo que consiguió Danielle Ricciardo ganando con autoridad

Poca historia ha dejado para contar el Gran Premio de Mónaco ya que, si la Fórmula 1 es últimamente cualquier cosa, menos divertida, ya se pueden imaginar qué se puede ver, durante 78 vueltas, en un trazado en el que adelantar es prácticamente imposible, salvo que seas un “kamikaze”, como Verstappen, o el monoplaza que lleves delante se vaya arrastrando. Y a veces ni siquiera así.

Para empezar, todo el mundo sabe que, si hay una carrera en la que hay que salir delante, ésa es la de Mónaco, de tal forma que la clasificación para la parrilla se convierte en lo más importante, quizás en lo único realmente importante del fin de semana. El resto, salvo en los casos de una salida a lo loco, que por cierto este año no se dio, son los minutos o las vueltas de la basura.

Con este panorama, todo el mundo suponía que la lucha entre el “renacido” Lewis Hamilton y su hasta el año pasado casi imbatible Mercedes, y el competitivo dúo Sebastien Vettel-Ferrari, serían el mayor polo de interés. Sin embargo, fueron los dos Red Bull, y por razones bien distintas, los que dieron la nota y brillaron por encima del resto del personal. En el caso de Ricciardo, al hacer la pole, se aseguraba, como así fue, ser uno de los grandes protagonistas del domingo, mientras que en el caso de “Mad” Max Verstappen, al chocar en los últimos entrenamientos libres, dos horas antes de la tanda de clasificación para la parrilla, en la zona de las piscinas, justo en el mismo sitio en el que chocó hace 2 años, y en una maniobra prácticamente igual, se vería obligado a salir el último. ¡Vaya paradoja! Un Red Bull 1º y el otro el último.

Detrás del australiano de Red Bull quedó Vettel, mientras que la 2ª fila la formaron Hamilton y Kimi Raikkonen. Inmediatamente detrás, en la 3ª, 5º fue Valtteri Bottas y 6º un competitivo y cada vez más valorado Esteban Ocon, con el Force India Mercedes. Y en la 4ª línea, 8º y 9º, los dos “hispanos”, Fernando Alonso y Carlos Sainz que, ambos con motor Renault, se quedaron a más de un segundo de otro motor Renault, el del autor de la pole, Ricciardo. O sea que, siendo Fernando Alonso uno de los mejores de la parrilla, y siendo el de Mónaco un circuito de piloto, está claro que el McLaren está mal parido, o al menos bastante peor parido que el Red Bull. Y esto no es algo que se haya constatado en Mónaco. Viene de lejos.

De cara a la carrera, la siempre peligrosa salida, con la derecha en “embudo” de Santa Devota al final de la pequeña recta de meta, ésta vez no produjo ningún “suceso”, ya que todos salieron muy “formalitos” y sin agresividad. Conclusión: ni un cambio de posición y a partir de ahí todos en fila india detrás de Ricciardo. Por la cola, con una estrategia arriesgadísima de monta de neumáticos, Verstappen empezó a recuperar posiciones, aprovechando sobre todo las primeras paradas, y así fue como el joven piloto de Red Bull, saliendo el último acabó 9º, algo que en Mónaco es casi una proeza y que, de no ser por la imposibilidad de adelantar, incluso podría haber terminado la carrera 6º, ya que acabó el Gran Premio pegado al alerón trasero de Nico Hulkenberg, 8º, Pierre Gasly, 7º y Esteban Ocon, 6º, eso sí, después de haber marcado la vuelta más rápida dada en la carrera. Éxito total para Red Bull. Pole y victoria para Ricciardo y vuelta rápida para Verstappen.

En cuanto a los nuestros, Fernando Alonso aguantó muy poco en carrera, viviendo, o mejor dicho sufriendo, su primer abandono del año, mientras que Carlos Sainz salió 9º y terminó 9º, no sin antes sufrir el “castigo” de su equipo, que le ordenó dejarse adelantar por su compañero Hulkenberg.

¿La emoción…? Pues brilló por su ausencia. No hubo golpes, no hubo coche de seguridad real y, a excepción de las dificultades de Ricciardo en las últimas vueltas, aburrimiento total. El caso del australiano de Red Bull fue un fiel reflejo de lo que es Mónaco, y es que en las últimas vueltas tuvo una avería en la caja de cambios, perdiendo 2 de las 8 marchas, y a pesar de eso, y de ir fatal de neumáticos, tapando huecos y ocupando pista, mantuvo su preciada y preciosa primera posición.

El resultado de la carrera es un claro indicador del aburrimiento. Ricciardo salió 1º y llegó 1º. Vettel salió 2º y acabó 2º. Hamilton salió 3º y terminó 3º. Raikkonen salió 4º y acabó 4º, Bottas salió 5º y llegó 5º, y Ocon salió 6º y terminó 6º. Las estrategias conservadoras, a excepción de la de Verstappen, impidieron que hubiese alguna incertidumbre, ya que los equipos optaron, todos, por arriesgar, estirando la vida útil de los neumáticos, algo que llegó a exasperar a Hamilton que, pidiendo entrar a cambiar ruedas porque decía que le iban a explotar, tuvo que quedarse en la pista porque en su equipo le dijeron que, si no paraba nadie, él tampoco pararía. O sea que… ¡un coñazo de carrera!

Con éste resultado, Vettel le recupera unos puntitos, (3), a Hamilton, que sigue siendo líder, ahora con 14 puntos de ventaja sobre Vettel y 38 sobre Ricciardo que, con su victoria en Mónaco, y si consigue repetir éxito en la próxima cita, otro circuito urbano, en Montreal, se metería en la “pomada” de la lucha por el título, una lucha en la que, si consigue entrar, necesitará de la ayuda de un Verstappen que lleva un año de accidentes e incidentes que están haciendo palidecer a una estrella que no dudamos recuperará la buena senda y seguirá siendo el campeón del mundo en potencia que ha demostrado ser desde que se puso al volante del Red Bull.

Entretanto, con el “rum rum” de fondo que hace presagiar el adiós de Fernando Alonso a la Fórmula 1 a final de temporada, es el destino de Ricciardo, al que quiere Ferrari en lugar de Raikkonen, una de las grandes incógnitas por resolver. El resto tiene pinta de seguir siendo aburrido. Como la carrera de Mónaco.

Hasta Canadá…!!!