Con su victoria en Canadá, Sebastien Vettel recupera el liderato del mundial, aunque solo aventaja en un punto a un Lewis Hamilton, que solo pudo ser 5º en un Gran Premio tedioso y aburrido en el que Fernando Alonso volvió a abandonar por segunda carrera consecutiva

Si ya dábamos como muy aburrida la carrera de Mónaco, la de Montreal ha sido aburridísima. Para colmo, aún siendo el de la isla artificial de Notre Dame un circuito bonito, no tiene ni el glamour ni la historia de las míticas calles de Mónaco y, para que pasase algo emocionante, hubo que esperar hasta que faltaban dos vueltas para acabar la carrera cuando la “celebridad” a la que habían dado el honor de bajar la bandera a cuadros, (una modelo negra que se ha hecho famosa por sus manchas, vitíligo se llama el tema, en la piel), dio por finalizada la carrera dos vueltas antes de tiempo, suponemos que mal asesorada. El incidente quedó en solo una anécdota, ya que el único cambio que produjo fue que la vuelta rápida, en vez de dársela a Danielle Ricciardo, que la había hecho en la penúltima vuelta, se la quedó “Mad” Max Verstappen, que la había hecho una vuelta ante4s, cuando intentaba adelantar al 2º, Valtteri Bottas. Todo quedó en Red Bull.

Analizando la carrera nos preguntamos ¿qué fue de aquél circuito de Montreal en el que entre el temido “muro de los campeones” y las roturas de frenos por el esfuerzo, pasaban muchas cosas? Lo cierto es que el circuito no ha cambiado, por lo que la falta de incidentes y emociones habrá que achacárselas, en exclusiva, a lo aburrida que es la Fórmula 1 actual. Ni siquiera la posibilidad de escoger entre una más amplia gama de neumáticos está dando emoción porqué, al final, aún habiendo más “abanico” en el que elegir, los pilotos van a lo seguro y todos acaban eligiendo lo mismo.

Si hay que buscar una sorpresa, o por lo menos algo inesperado, lo encontraremos en la clasificación para la parrilla de salida, en la que Lewis Hamilton solo pudo ser 4º, por detrás de Vettel, Bottas y Verstappen y, aunque hablamos de décimas, incluso de milésimas entre ellos, lo habitual es que sean a favor de Hamilton, no de sus rivales, y menos de su compañero de equipo. Salir desde la 2ª fila, 4º, por la zona sucia, y aunque el de Montreal no es el circuito de Mónaco, ya complica las cosas, máxime si el “poleman” es un piloto duro como Vettel, con lo que el guión de la carrera dependería mucho de lo que pasase en la salida.

Y no pasó nada. O casi nada. Y si pasó algo, fue beneficiar a los pilotos que salían con los ultrablandos, ya que al rodar varias vueltas a baja velocidad, y sin frenadas al límite, por la entrada del coche de seguridad cuando Brendon Hartley se llevó “puesto” a Lance Stroll, los neumáticos aguantaron algunas vueltas más de las previstas. Por cierto: Carlos Sainz salía 9º y Fernando Alonso desde el puesto 14º de la parrilla, superando por milésimas a su compañero de equipo.

Como muestra de lo aburrida que fue la carrera, entre los 6 primeros, solo dos pilotos perdieron una posición: Hamilton y Raikkonen. Y a los dos el que les ganó la posición fue Ricciardo. Raikkonen la perdió en la salida, y eso que Ricciardo partía desde la zona sucia de la pista, mientras que a Hamilton, el australiano de Red Bull le ganó la posición en la parada en boxes. Por delante Vettel no dio ninguna opción, machacando, vuelta a vuelta, a sus rivales, y en especial a su compañero Raikkonen al que, en las primeras 18 vueltas le sacó nada menos que 18 segundos, uno por giro, gestionando de forma brillante tanto los ultrablandos como los súper blandos, y ganando el Gran Premio de cabo a rabo.

Alonso abandonó cuando estaba remontando y tenía alguna opción de acabar al menos el 10º, arañando un punto, mientras que Carlos Sainz hizo una buena carrera, acabando 8º, justo por detrás de su compañero de equipo.

Hablando del asturiano, en Montreal estuvo en plan “Cristiano Ronaldo” cuando, en la celebración de sus 300 Grandes Premios, ante la prensa se despachó diciendo: “Soy uno de los mejores pilotos que ha competido en la Fórmula 1”. Alonso dixit. Para “rematar” la jugada del fin de semana, Nico Rosberg, después de alabar su talento, dijo que “Todos queremos ver a Alonso ganar, pero los equipos no le quieren. Nadie le quiere por sus juegos políticos dentro del equipo”.

A buen entendedor… O Alonso sigue un año más en McLaren, alternando la Fórmula 1 con otras disciplinas, como el WEC de éste año o, si quiere ganar en algo, tendrá que dejar la Fórmula 1, algo que hasta hace unos días dábamos por seguro, pero como en un artículo reciente de su “fotógrafo de cámara”, José María Rubio, se decía que éste no sería el último año de Alonso en la Fórmula 1, empezamos a dudar aunque, si tenemos que apostar, apostamos a que el 2018 será el año del adiós del asturiano a la máxima disciplina del automovilismo.

Volando el mismo domingo directamente a Le Mans, donde tiene el fin de semana una de las grandes citas de su brillante y fructífera carrera deportiva, Fernando Alonso se enfrenta a uno de los mayores desafíos de su vida: las 24 horas.

Pero eso os lo contaremos la semana que viene…