El piloto belga de Hyundai le ha salido respondón a Sebastien Ogier, el campeón de los últimos 5 años, y todo indica que peleará el título hasta la última carrera. Después de ganar un emocionante rallye en Cerdeña, Neuville es más líder. Ahora le saca 27 puntos de ventaja a Ogier

Contar todo lo que pasó en el Rallye de Cerdeña debería invitarnos a empezar a explicarlo por el final pero, para ser ortodoxos, empezaremos por el principio.

Para empezar, Cerdeña esperaba a la caravana del mundial sin dos de sus mejores pilotos; por un lado, y desde el principio de la temporada, era sabida la ausencia del español Dani Sordo, ya que su marca, viendo sus flojas actuaciones, le adjudicó para 2018 un programa corto, igual que al neozelandés Hayden Paddon, todo ello para “hacer sitio” al fichaje estrella de 2017, el noruego Andreas Mikkelsen. Por el otro, y en una noticia “bomba” que se conoció pocos días antes de viajar a Cerdeña, Citroën decidía, después del terrible accidente que tuvo en Portugal, prescindir del único piloto que le ha dado victorias, el norirlandés Kris Meeke. Con ésas dos bajas, y con la certeza de que Neuville, que llegaba como líder del mundial a la isla italiana, y Ogier serían los dos máximos favoritos, solo estaba la incertidumbre de ver qué Ott Tanak nos encontraríamos. Si el que arrasó en Argentina o el que abandonó a las primeras de cambio en Portugal.

La primera etapa, como ya es normal, contaba con los primeros del campeonato abriendo pista, una situación que penaliza a los que salen por delante, “barriendo” los tramos para los que salen más atrás, si bien en éste caso el mal fue mucho menor porque el primer día del rallye diluvió, lo que convierte salir delante en un beneficio, no en el perjuicio que significa salir sobre la tierra seca. En cualquier caso, tanto Neuville como Ogier se tomaron con calma las primeras pasadas por los tramos, y así fue como, después del efímero liderato de Ogier al hacer el mejor tiempo en la corta especial que abría el rallye, Ittiri, de solo 2 kms., cogía el relevo Mikkelsen, que fue líder del rallye desde el 2º hasta el 5º tramo, o lo que es lo mismo: hasta que empezó, en el 6º tramo, a tener problemas mecánicos, que le llevaron al abandono en el siguiente.

Ogier, que venía al acecho, les metió un “raquetazo” a sus rivales en el 6º tramo, Tula, de 22 kms., ganándolo con 12,2 de ventaja sobre Esappeka Lappi, 15,2 sobre Tanak y 17,5 sobre Neuville, unas diferencias difíciles de entender cuando el resto del rallye estuvo igualadísimo. En todo caso, en la general, las diferencias sí que eran pequeñas, ya que Ogier pasó a ser el líder con apenas 3,5 sobre Mikkelsen, aunque ya decíamos que el noruego abandonaría en el siguiente tramo, 8,5 sobre Neuville y 8,6 sobre Tanak, estando algo más lejos Jari Matti Latvala, 5º, a 29,8, con Lappi 6º, a 30,5.

Desde el 6º hasta el 12º tramo, Ogier y Neuville se fueron “marcando”, llegando a tener el francés una diferencia máxima de 19,5 segundos, un dato que parecía decantar definitivamente el rallye a su favor, sobre todo cuando ni Ogier no Neuville eran los más rápidos en todos los tramos, un privilegio que se repartían entre Lappi, Suninen, Latvala y Tanak.

Con esas posiciones, y la ventaja de 19,5 segundos a favor de Ogier, se llegó a la primera pasada por el tramo más largo del rallye, Monte Lerno, de 29 kms. y, miren por dónde, fue el aspirante el que dio una lección al maestro. Neuville salió a por todas, marcando el mejor tiempo y metiéndole nada menos que la friolera de 14,6 segundos a Ogier que, o se durmió o tuvo problemas, (aunque no lo dijo…), por que no solo perdió casi 15 segundos con Neuville, sino que, además, apenas pudo ser 6º en ése tramo, por detrás de Latvala, Paddon, Lappi y Otsberg. Con ese tiempazo, Neuville se acercaba a Ogier y se quedaba a solo 4,9 segundos.

A partir de ese momento, y a falta de 8 tramos, Ogier y Neuville empezaron a correr a la décima, jugándose la victoria entre ellos. Un dato significativo fue el de la 2ª pasada por Monte Lerno. Neuville volvió a hacer el mejor tiempo, pero seguido por Ogier a solo ¡4 décimas! Y, lo que es más revelador de los problemas de Ogier en la 1ª pasada, el belga rebajó su tiempo en 10 segundos, mientras que el francés lo bajó en ¡24 segundos!

La etapa acabó con Ogier 1º, con solo 3,9 segundos de ventaja sobre Neuville, y Lappi ya a casi un minuto, concretamente a 54,2 del líder. Así las cosas, los 4 tramos de la última etapa se preveían de infarto. Y así fue.

Primer tramo del día: scratch para Neuville, con Ogier 2º en el tramo, a solo 8 décimas. Ogier retenía el liderato, que después de ese tramo quedaba en solo 3.1 de ventaja sobre el belga de Hyundai.

Segundo tramo: segundo mejor tiempo consecutivo para Neuville, qwue era 1,8 segundos más rápido que Ogier. El francés seguía líder, pero ya con apenas 1,3 de ventaja sobre el belga.

Tercer tramo: tercer scratch consecutivo de Neuville, que era ¡5 décimas! más rápido que Ogier y así llegaba al último tramo a ¡solo 8 décimas de segundo del francés de Ford! Mamma mía qué final de rallye…!

Cuarto tramo de la última etapa y final de rallye: cuarto scratch consecutivo de Neuville, que si los unimos a los dos mejores tiempos de los dos últimos tramos de la 2ª etapa fueron 6 scratchs consecutivos, ganándole el tramo a Ogier por 1, 4, con lo que le gana el rallye por ¡7 décimas…! Increíble…!!!

Pero lo todavía más increíble es que el año pasado, el mismo Neuville le ganó el Rallye de Argentina a Elfyn Evans, en el último tramo y ¡también por 7 décimas…! Impresionante.

Ogier no daba crédito, pero lo cierto es que con los 25 puntos de la victoria, más los 5 de haber hecho el mejor tiempo en la Power Stage, Neuville se escapa en el liderato del mundial, que ahora ha consolidado con 27 puntos de ventaja sobre Ogier. Es verdad que prácticamente queda medio mundial, ya que el de Cerdeña ha sido el 7º rallye de la temporada, de un calendario previsto de 13 pruebas, o sea que se acaba de superar el ecuador del mundial y aún queda mucha tela que cortar, pero no es menos cierto que, si Neuville resiste, como resistió en Cerdeña, la presión de jugársela contra todo un Ogier, habrá mundial hasta el último metro. Una buena noticia, sin duda, si bien tiene el lado amargo de que Neuville corre con el mismo coche con el que Dani Sordo no está consiguiendo nada.

La tensión en el mundial se corta con el filo de una cuchilla de afeitar. Y es tanta que hasta el copiloto de Ogier, 5 veces campeón del mundo como su “volantista”, cometió antes del último tramo un error propio de un principiante, un error que perfectamente podría haberles costado el 2º puesto y prácticamente el mundial. ¿Qué pasó? Pues que en el control horario de llegada del penúltimo tramo, Julien Ingrassia, el copiloto de Ogier, se olvidó el carnet de ruta en el control, lo que, de haber llegado sin al al control horario de salida del último tramo, habría significado la exclusión y con ello la pérdida de 22 puntos, los 18 del 2º puesto en el rallye, más los 4 del 2º en el Power Stage, de tal forma que los 27 puntos de ventaja de Neuville se habrían transformado, de un plumazo, en nada menos que en 49, o sea dos rallies de ventaja para el belga. Pero la providencia, en manos de Ott Tanak, el piloto que llegaba detrás de Ogier al control horario, y que le llevó el carnet de ruta hasta la salida del siguiente tramo, salvó los muebles de Ogier, si bien no se libró de una multa de 10.000 euros. Para que la sanción fuese tan leve, el francés contó con la ayuda de casi todos, ya que resulta evidente que el comisario que se quedó, con un palmo de narices y el carnet de ruta de Ogier en la mano, fue quien se lo dio a Tanak para que se lo llevase a Ogier y el francés no fuese descalificado, mientras que los comisarios, una vez que conocieron el incidente, en vez de excluirle, dando un golpe al mundial, tomaron el camino del medio y le sancionaron económicamente. Cuánta no sería la presión a la que se veían sometidos Ogier y su copiloto para haber cometido un error propio de un junior.

La próxima cita, una de las más espectaculares del mundial, será el Rallye de Finlandia, y para disfrutarla habrá que esperar nada menos que un mes y medio, ya que el otrora Mil Lagos se disputa del 26 al 29 de julio. Allí tampoco estará Dani Sordo, que volverá en el Rallye de Alemania. En su ausencia, la lucha Neuville-Ogier promete ser épica, máxime cuando el de Hyundai tendrá la ayuda del casi local Andreas Mikkelsen, (es noruego), mientras que Ogier contará con la colaboración del finlandés Teemu Suninen, uno de sus compañeros de equipo, eso si, sin olvidarnos de la “armada” finlandesa de Toyota, Latvala y Lappi, que fue quien ganó el año pasado, y el estonio Ott Tanak, también de Toyota. Los 3, Latvala, Lappi y Tanak querrán enderezar la temporada en un terreno que les es más que familiar, ya que, sobre todo Latvala, muy desdibujado éste año, se juega el puesto ante el avance de la nueva esperanza finesa, el crío Kalle Rovampera.

¡Vaya mil lagos que nos espera!