Cuando en 1987 Renault anunció su Super 5 Turbo con 120 cv, deseaba que los años pasarán como alma que lleva el diablo para poder sacarme el carnet, pensando que algún día podría disfrutar de un coche ligero y rápido como el rayo. Desde aquel modelo, que humedeció los sueños de muchos amantes de los coches racing, incluidos los míos, Renault ha fabricado deportivos espectaculares, pero pocos tan rápidos y eficaces como el nuevo Renault Megane RS.

Para este servidor que tuvo la oportunidad de disfrutar de las versiones de competición del Megane -el de la Copa de circuitos- hace ya más de 10 años, poder probar el nuevo Megane RS me ilusionaba. Esa ilusión la alimentaba una historia llena de triunfos del departamento de competición de la marca, Renault Sport, desde 1970. Le Mans, Mundial de Rallyes, Jean Ragnotti de lado en una rápida con el Maxi Turbo, Sainz en el Campeonato de España de Rallyes, René Arnoux derrapando en Kaylami, Alain Menú volando con su Laguna en los estrechos circuitos del BTCC, Prost con el Williams motor Renault o Fernando Alonso gritando encima de su coche al ganar su primer mundial son imágenes que cualquier amante de las carreras y que ya peine canas, no puede olvidar.

Pero la historia de Renault Sport no solo ha sido escrita con carreras, sino también con deportivos de calle que marcaron una época. Por ejemplo, Renault Sport tocó con su varita mágica de hacer cosas que vuelan bajo, al Clio en 1993; el alumbramiento de un biennacido con el único fin de homologar el Clio de Rallyes, al que después de subir su cilindrada, modificar cigueñal, aumentar el tamaño de los pistones y rebajar su peso lo apellidaron Williams y lo convirtieron en una máquina del placer con llantas dorada y un objeto de coleccionista que muchos deseamos.

Adelantándonos a años más recientes, y en pleno combate por batir el récord del tracción delantera más rápido en el Infierno Verde -cuando se podía, y mientras estaba en el trono el SEAT León Cupra- Renault, en el 2014 preparó el asalto al poder con una misión con nombre de película de James Bond, Under8, y con el arma definitiva, el Megane RS 275 Trophy-R; un deportivo de edición limitada, con 275 cv y algunas chucherías como sistema de escape Akrapovic, chasis Cup, Öhlins Road&Track, neumáticos Michelin Pilot Sport Cup 2, diferencial de deslizamiento limitado y un chasis 100 kg. más ligero que el modelo del que venía. Aquel petardo de tracción a las ruedas delantera le metió 4 segundos al Cupra y estableció el récord en 7:54:33. Una marca que permaneció intacta hasta que llegó el Civic Type R sideral del 2015 y le metió 4 segundos.

Con este panorama de historias competición, de récords, de mundiales, de chasis Cup… y  del compromiso de Renault Sport con el motorsport, llegué emocionado a Leomotor en Asturias, uno de los concesionarios Renault más importantes de España. Allí me esperaba agazapado el nuevo Renault Megane RS, con un color más cantarín del que me gustaría, pero con una estampa espectacular y ¡cinco puertas! ¡Ey, puedo irme con mi familia de vacaciones en un coche totalmente utilizable! O llevar la bici, o a mi hija al cole… o ¡al Mercadona a comprar! Que acierto por parte de Renault, un coche deportivo utilizable al igual que su más directo competidor el SEAT León Cupra o que el nuevo Type R, los tres son completamente disfrutables y aprovechables para el día a día.

Así que la primera impresión que me he llevado -la que cuenta- del Megane RS en parado ha sido estupenda. Además de sus abundantes puertas, es un coche bajo y ancho, con aberturas en su carrocería para refrigerar, una trasera agresiva y unos enormes neumáticos que adelantan las fuerzas que va a tener que soportar en el eje delantero al acelerar. ¿Y el interior? Está lleno de detalles racing, sobre todo en su puesto de conducción. Asientos en alcántara, que recogen perfectamente el cuerpo sin sentirte como una butifarra presionado por sus pétalos laterales, volante de cuero y alcántara con levas y el símbolo RS en rojo … ¡Que importantes son estas dos piezas en un coche deportivo, bien sentado y con un volante que apetece tocar el resto es casi accesorio! Pero además este Megane tiene plásticos de calidad, una tableta en el centro de la consola central que te da toda la información y que está rodeada de un marco de plástico de no tan buena calidad, un cuadro de mandos con diferentes tipos de pantallas seleccionables (confort, neutral, sport, race y personalizable), pedales de aluminio, decoración imitación carbono, el nombre de Renault Sport frente al asiento del pasajero para que no se olvide donde se ha metido y espacio, mucho espacio en este fantástico Megane RS fabricado en Palencia ¡Que gran diferencia con el Megane anterior!

En el nuevo RS, Renault ha puesto toda la carne en el asador desde el inicio del proyecto en 2016. Ese año un equipo de ingenieros de Renault Sport se desplazó a Tierra de Campos con un maletín lleno de tecnología de Fórmula Uno y experiencia en competición, con el único fin de fabricar el deportivo más ambicioso de la marca del rombo, en la planta más moderna de la marca. Durante un año, el equipo de Renault viajó periódicamente a España para supervisar la preparación de los prototipos, ya que este Megane es distinto en más de 250 piezas del modelo del que proviene. Parte delantera, diseño lateral suspensiones, chasis… prácticamente un vehículo completamente nuevo que salió de la cadena de montaje el 19 de febrero de 2018. Desde entonces en Palencia se fabrican 30 unidades al día… y yo voy a disfrutar de una de ellas en color Naranja Tonic.

Antes de darle al botón de arranque, repaso en mi cabeza que es lo que tiene de especial este Megane RS, que me apetece tanto revolcarme con él en una carretera de curvas. Tengo a mi disposición un motor 1.8 litros turbo, el mismo que el nuevo Alpine pero con más potencia y par, entrega 280 cv a 6.000 rpm y 390 Nm de par entre 2400 y 4800 rpm, cambio automático de doble embrague y seis velocidades con launch control que lo pone a 100 km/h en 5,8 segundos, cinco modos de conducción, dos light para pasear a Miss Daisy (Neutro, Comfort), y dos muy cachondos Sport y Race (además de un modo personalizado), este último, el Race, desconecta el control de tracción y de estabilidad, sistema de eje trasero direccional 4Control que gira las ruedas traseras en sentido contrario a las delanteras entre 2,7 y 1 grados a menos de 60 km/h (100 km/h en modo Race) y diferencial electrónico delantero… ¿Electrónico?… umm (el Megane RS Cup lo lleva mecánico y asociado a caja manual).

Con todo este maravilloso panorama tecnológico/racing, y bajo una suave lluvia primaveral, de esa que deja las carreteras como una pista de bobsleigh derritiéndose, escogí el mejor escenario posible, un precioso y solitario tramo del Nacional de Rallyes, donde poder probar la joya de la corona de Renault, no sin antes hacer unos 45 km por autopista donde pude comprobar lo suave, confortable y espacioso que es el Megane en su modo más dulce, y la eficiencia de su motor turbo de 1800 cc que marcaba consumos entre 7,5 y 8,2 litros a velocidades escrupulosamente legales, el mismo consumo de un Clio Sport del 2004 con 179 cv. En su modo más práctico, y en unos pocos kilómetros el RS es tan perfecto como cualquiera de los nuevos Megane que la marca del rombo estrenó allá por el 2016.

Una vez pasados los necesarios kilómetros de preliminares cariñosos, entramos en un estrecha carretera retorcida y rota con un asfalto terriblemente deslizante. El panorama perfecto para explorar el diferencial electrónico, el sistema 4control y la potencia del RS.

El primer tramo de 14 km. lo realicé en modo Sport. En esta opción predeterminada el amplificador de frenada se desactiva, los parámetros del ESP se adaptan a una conducción más deportiva y la reacción del pedal del acelerador es más rápida… y así se siente. En agua el Megane RS es tan serio como parece, este deportivo ya no es un juguete rápido, es un deportivo en mayúsculas con un paso por curva muy alto, una espectacular agilidad y una capacidad de tracción en condiciones de patinaje artístico espectacular. El motor no tiene mucha fuerza abajo… pero que importa, esto no es tractor. El 1.8 empieza a acelerar el RS cerca de las 3000 rpm y sigue entregando cv hasta casi las 7000 rpm, lo acompaña al piano una caja de cambios automática de doble embrague rápida (aunque me da la sensación de que el DSG de Volkswagen lo es aún más), unos frenos espectaculares, una dirección maravillosa, y un sonido de trombón al subir marchas que aunque en el habitáculo sea un poco artificial al estar amplificado por los altavoces (y qué más da), desde fuera se escucha como si te partiera un rayo. Que bien suena este Megane, que bien traslada ese sonido a su interior, como transmite la potencia al suelo, como enlaza las “curvasenlazadas”… y aún no ha empezado la fiesta porque todavía falta por disfrutar del modo Race… ¡guaaaaaaauu raceeee que bien suena!

Cuando seleccionas el modo más radical en la tableta central -el Race-, el cuadro de mandos se transforma en un display de competición, el control de tracción y de estabilidad se desconectan y todo pasa mucho más rápido. Los giros son instantáneos porque a menos de 100 km/h el sistema 4Control hace que la entrada en curva sea impresionante, al igual que los cambios de dirección. En la salida de las curvas, acelerando y en agua, las ruedas delanteras tiran de la dirección hacía como si tuviera un autoblocante mecánico de verdad, en este modo Race, la parte trasera puede perder adherencia y deslizar con cierta facilidad 🙂 , con el asfalto seco si quieres que el culo del Megane se insinúe solo tienes que levantar el pié del acelerador para disfrutar de un chasis de esos que ya no se fabrican.

Que la parte trasera se mueva en un deportivo del 2018 es algo en vías de extinción. En estos tiempos las marcas de automóviles fabrican coches vitaminados sin arriesgar en cuanto a su comportamiento dinámico, con el único fin de hacer coches deportivos disfrutables para todos los públicos. Así que este atrevimiento de Renault en su Megane es para aplaudir, porque la esencia de un coche deportivo es la diversión y esto solo se puede conseguir un chasis y una configuración de suspensiones a la antigua usanza.

El RS es un coche muy serio, ancho, con un límite de adherencia que cuando lo superas tienes que estar muy vivo (siempre en conducción Race), que equipa un deferencial electrónico que funciona muy bien, un cambio de doble embrague rápido, un motor ligero que hace que el RS se sienta ágil. Acelera mucho, suena bien, consume poco si le tratas con suavidad, es espacioso y cuando le buscas las cosquillas te lleva al hiperespacio con una sonrisa. Por ponerle algún defecto, las levas de detrás el volante me han parecido cortas (aunque hay accesorios para alargarlas) y le falta tiene un pequeño acolchado para colocar la rodilla derecha, que haría más agradable el apoyo de la misma en la consola central durante los giros en conducción deportiva. Por lo demás… Renault y Renault Sport han hecho un gran trabajo en su Megane.

Un deportivo para que lo tengas muy en cuenta… Ah, y si todavía tienes dudas, lo puedes probar en Leomotor, en su concesionario de Lugones-Asturias