Casi nada de lo que pasó en el circuito de Hockenheim estaba previsto en el guión que se permitía aventurar por los resultados de la clasificación para la parrilla. Y es que cuando a pocas vueltas del final todo parecía encaminado al doblete de Ferrari, la carrera terminó con un doblete de Mercedes

 

Por una cosa o por otra, y a pesar de lo aburridas que son últimamente las carreras, el mundial de Fórmula 1 de 2018 está deparando unas emociones que ni el mejor maestro del suspense habría sido capaz de guionizar. El capítulo alemán, que sirvió para superar el ecuador del campeonato, acabó con un resultado el sábado que, después de la clasificación para la parrilla, e incluso el domingo, a poco más de 10 vueltas del final del Gran Premio, no tenía ningún viso de que la carrera acabase como acabó.

El mundial llegaba a terreno alemán con Sebastien Vettel como líder del mundial, a pesar de la contundente victoria de Lewis Hamilton en el Gran Premio precedente, el de Inglaterra. Los escenarios cambiaban, pasando de jugar en la “casa” de Hamilton, para hacerlo en la de Vettel, y todo hacía presagiar que el alemán de Ferrari intentaría aprovechar que corría en casa para poner algo más de tierra de por medio con el actual campeón.

En las últimas carreras ha quedado claro que en Ferrari han encontrado “algo” que les está haciendo no solo muy competitivos, sino que incluso están siendo superiores a los Mercedes, sobre todo por temas de motor, de tal manera que el mundial parece que se acabará decidiendo entre Hamilton y Vettel por pequeños detalles, y/o por pequeños, o por no tan pequeños, errores.

Entre esos detalles habría que considerar la muy poco habitual avería que sufrió Hamilton cuando todo parecía encaminarle hacia una nueva pole y que, sin embargo, por culpa de una avería del sistema hidráulico de su Mercedes que, no solo no le permitió luchar por salir el 1º, sino que ni siquiera le dejó llegar a la tanda definitiva, a la Q3, quedando finalmente en el puesto 14º de la parrilla, un resultado que, unido a la pole de Vettel, ponía al inglés de Mercedes contra las cuerdas en su lucha por el que sería su 5º mundial de pilotos.

Vettel, para hacer la pole, y viendo lo fuertes que estaban los Mercedes, tuvo que emplearse tan a fondo que, al hacer el mejor tiempo para la parrilla, batió el récord del circuito. Se rodó a un ritmo altísimo, y buena muestra de ello fue que, batiendo Vettel el récord de Hockenheim, Valtteri Bottas, el 2º, quedó a solo 2 décimas del Ferrari, y Kimi Raikkonen, el 3º, finalizó la tanda clasificatoria a solo 3 décimas de su compañero de equipo. El 4º fue Max Verstappen, mientras que 5º y 6º quedaban Kevin Magnussen, (el nuevo “amigo” de Fernando Alonso…), y Romain Grosjean, o sea los dos Haas Ferrari, dos monoplazas que cada día son más competitivos en la lucha por terminar la temporada como el tercer mejor equipo. Carlos Sainz saldría 8º, justo por detrás de su compañero de equipo, el local Nico Hulkenberg, mientras que para encontrar al asturiano había que salir de los 10 primeros: Alonso saldría 11º, después de una jornada de viernes de infructuosas pruebas para intentar que el McLaren sea algo más competitivo.

Con Vettel saliendo desde la pole, y Hamilton el 14º, las cábalas se basaban en ver lo bien que saldría Vettel, y cómo gestionaría la carrera, y hasta dónde podía llegar la previsible remontada de Hamilton, contándose que, dada la diferencia del potencial del Mercedes respecto a los coches que salían por delante del inglés, como mínimo estaba claro que Hamilton llegaría al 4º puesto, por detrás de los 2 Ferrari y de su compañero de equipo en Mercedes, el finlandés Bottas ambos, por cierto, renovados antes de éste Gran Premio en el equipo alemán para 2 temporadas más.

La carrera empezó muy bien para Vettel, escapándose de sus perseguidores sin mayores contratiempos, y con Hamilton adelantando coche por vuelta, hasta llegar a la posición que le daba el tercer escalón del podio. Así las cosas, con la carrera mediada, no solo parecía clara la victoria de Vettel, sino que Hamilton al menos salvaba razonablemente los “muebles” con un lugar en el podio que, siendo 3º, incluso podía llegar a ser 2º, un resultado que, después de salir más atrás de la mitad de la parrilla, podía calificarse como excepcional.

Sin embargo, la amenaza de lluvia, que acabaría cumpliéndose, puso la carrera “patas pa’rriba”. Faltando un tercio de carrera, desde todos los muros empezaban a avisar a los pilotos de que en unos minutos llovería. Y así fue. Aunque solo en un par de curvas del circuito. Con ésa situación, algunos pilotos, entre ellos un Fernando Alonso que ni de lejos estaba en situación de entrar en los puntos, entraron a poner neumáticos intermedios para intentar beneficiarse de que los que luchaban por la victoria intentarían aguantar en pista con slicks, y en todo caso “copiar” la estrategia de sus rivales y que, si seguía lloviendo, o llovía más, los que se hubiesen adelantado a la jugada, y al riesgo, del cambio de ruedas, saldrían beneficiados. Pues fue que no, porque dejó de llover y todos los que habían entrado a poner intermedios, entre ellos Verstappen, tuvieron que volver a pasar por boxes para hacer una parada más y volver a los slicks.

En esas, y hablamos ya de la vuelta 52, cuando dejó de llover y la pista se estaba secando Vettel, que había gestionado de maravilla la carrera y especialmente las 6 ó 7 vueltas que, con slicks, tuvo que pasar por zonas que estaban mojadas, al final de recta llegó demasiado rápido a una curva de izquierda, frenó algo tarde, para colmo sobre una zona que todavía estaba húmeda, se le bloquearon los ruedas traseras…¡y se salió directo a la puzolana teniendo que abandonar…!!! ¡Vaya golpe de teatro…!

Para colmo de las emociones, en otro lugar de la pista, y en ése preciso instante, se producía una de las escenas que darán la vuelta al mundo, no solo por ésta carrera, sino cuando, a final de año, sea cual sea el resultado del campeonato se proyecten las mejores imágenes de éste mundial. Y es que, cuando Hamilton entraba en la recta de meta, y justo cuando llegaba al carril de desaceleración de la entrada a boxes, el inglés recibía una enérgica orden desde su muro: “Box… box… box…!!! Hamilton se metía en el carril de entrada  boxes, e inmediatamente recibía una contraorden… “Sigue en pista… Sigue en pista… Sigue en pista!!! Hamilton “cortó” por la hierba y volvió a la pista, cometiendo una infracción que, para su suerte, solo fue saldada con una “reprimenda”, básicamente porque en ése mismo momento entraba al trazado el coche de seguridad para que los comisarios pudiesen retirar el coche de Vettel. ¡Increíble!

Con poco más de 10 vueltas para el final Hamilton, que había salido el 141º, se ponía líder, con nada menos que su “guardaespaldas”, (su compañero Bottas), 2º y Kimi Raikkonen 3º. De un plumazo, y por un grave error de Vettel, el de Ferrari pasaba de poder terminar el Gran Premio de Alemania con 14 puntos de ventaja sobre Hamilton, a llegar a la próxima cita, Hungría, con 17 de desventaja, mientras que en constructores, se pasó, en un “plis plas”, del 1-2 de Vettel-Raikkonen al 1-2 de Hamilton-Bottas. Ver para creer.

Entretanto, Carlos Sainz “navegaba” fuera de los puntos, (acabó el 12º), mientras que su compañero Hulkenberg acababa 5º, por detrás de Verstappen. Alonso, rodando último y sin haber podido hacer nada digno durante el fin de semana, optaba por abandonar en la última vuelta, para que fuese más noticia una “avería” mecánica que la de acabar el “porras” algo que, por cierto, lo de abandonar en la última vuelta, no es la primera vez que lo hace el asturiano en las últimas carreras.

A falta de 10 Grandes Premios el mundial sigue abierto porque, visto lo visto, los 17 puntos de desventaja que tiene Vettel respecto de Hamilton son cualquier cosa, menos irrecuperables, y máxime viendo la gran competitividad de los Ferrari en todos los terrenos.