A pesar de los progresos de Ferrari, sobre todo de motor, y de no ser el Mercedes
del 2018 aquel monoplaza que dominaba a placer el mundial de Fórmula 1, a
Lewis Hamilton, cada vez que se le presenta la oportunidad de ganar, la
aprovecha. Como en Hungría.

El de Hungría es el circuito no urbano más lento del mundial, y el más corto, y en
el que es muy difícil adelantar. Además, si algo bueno hay que tener para ser
competitivo en el trazado magiar, esto es chasis. Los Mercedes, que en las últimas
carreras han visto como el Ferrari, sobre todo por sus progresos en el motor,
parece ser el mejor monoplaza, no dejaron escapar la ocasión de reforzar el
liderato de Lewis Hamilton y, asumiendo Valtteri Bottas su papel de “escudero”,
hicieron un buen trabajo, tanto en la clasificación para la parrilla como en la
carrera.

De hecho dominaron la tanda clasificatoria para el orden de salida, ya que
Hamilton hizo la pole y Bottas quedó 2º, por delante de Raikkonen, que superó a
Vettel, que fue 4º. Hasta aquí todo medio normal, y decimos medio porque ver a
Kimi superar a su “jefe” no es lo habitual, y menos cuando Vettel se está jugando
el título. Pero lo que yo no fue ni medio normal fue ver a Carlos Sainz 5º,
precisamente cuando la continuidad del madrileño está en peligro ya que no está
nada claro que en 2019 vaya a tener un asiento oficial. ¿Qué pasó? Pues que
llovió, justo lo que pedía Fernando Alonso y que no pudo aprovechar, ya que el
asturiano acabó 11º la tanda clasificatoria, fuera de la Q3. Si aprovechó muy bien
el agua Carlos Sainz, consiguiendo una clasificación estratosférica que
suponemos le vendrá muy bien para posicionarse mejor en las negociaciones que
lleva para seguir en la Fórmula 1.

En carrera, en la tónica habitual de la Fórmula 1 cuando no pasa nada extraño,
casi todo fue previsible, y acabó ganado Hamilton sin mayores dificultades,
ayudado además por el “tapón” que Bottas, al límite con sus neumáticos, le hizo al
Ferrari de Vettel cuando el alemán atacaba la posición del finlandés para intentar
presentar batalla a Hamilton. De hecho las dificultades que le puso Bottas a Vettel
fueron tan evidentes que al acabar la carrera Hamilton agradeció el trabajo de
equipo de su compañero, que al final acabó 5º, no solo detrás de Hamilton, Vettel
y Raikkonen, sino que incluso llegó a ser superado por un inspirado Danielle
Ricciardo que, saliendo el 12º acabó 4º, después de una gran remontada.
Todo lo contrario de Carlos Sainz que, saliendo de un fantástico 5º lugar, vuelta a
vuelta se iba para atrás, acabando 9º, justo por detrás de un Fernando Alonso que
lo único que puede hacer es alguna remontada para meterse en los puntos pero
que no tiene ninguna posibilidad, ni en la clasificación para la parrilla ni en carrera,
de inmiscuirse en la lucha entre los grandes.

A destacar la carrera del francés de Toro Rosso Pierre Gasly que, saliendo desde
un fantástico 6º lugar de la parrilla, mantuvo su posición y acabó 6º, un excelente
resultado, sobre todo para Honda cuyo motor, al margen de Mercedes y Ferrari, solo fue superado por el Renault de “hermano mayor”, el del Red Bull de
Ricciardo.

La Fórmula 1 se toma 3 semanas de vacaciones, para volver a un circuito de los
de verdad, el de Spa, un trazado de los de antes, de los míticos y en uno de los
que verdaderamente es un placer ver una carrera. Eso sí: aunque es un trazado
de “piloto”, no esperen de Fernando Alonso mucho más de lo que está dando, ya
que su McLaren no está para nada. El fichaje de un buen ingeniero para 2019,
(James Key, el de Toro Rosso), no creemos que sea argumento suficiente para
que el asturiano no se vaya definitivamente a la Indy y al Mundial de Resistencia.
Queda muy poco para saberlo, porque los “tempos” son los que son, y los asientos
de la F-1 se venden caros, y aunque McLaren tiene “recambio”, Norris…), todo lo
que se pretenda ocultar, al final se acaba sabiendo precisamente por lo que no se
dice. Y Alonso parece estar más fuera que dentro de la Fórmula. Y el cansancio
de hacer, al mismo tiempo, el Mundial de Resistencia, no parece ser lo ideal para
decidir quedarse en un sitio en el que, siendo de los mejores, ante la falta de
“maquinaria”, le adelantan por la izquierda y por la derecha.
Próxima parada Spa. Están a tiempo de ir. Merece la pena.