Lo imprevisible de las carreras hizo que, cuando el sábado todo apuntaba a una
victoria de un Ferrari, incluso a la posibilidad de un 1-2 de los monoplazas rojos de
Maranello, al final fuese el Mercedes de Lewis Hamilton es que se llevase un
triunfo que le consolida como líder del mundial.

Este mundial está siendo muy poco predecible porque, cuando después de las
primeras carreras todo parecía indicar que un Ferrari, el de Sebastien Vettel, se
llevaría el mundial casi de calle, resulta que, por un par de errores del alemán de
Ferrari, y gracias a muchos aciertos del inglés de Mercedes, superado el ecuador
del mundial, la resolución del título está más incierta de lo que se esperaba.
Nadie discute la superioridad actual del Ferrari, y es evidente que los ingenieros
de la casa del Cavallino rampante han encontrado “algo” que les permite ser
superiores a los Mercedes, muy en especial en los circuitos tradicionales, tipo
Montmeló, Hockenheim o Spa. Un coche equilibrado, con un motor potentísimo y
un chasis que permite un rápido paso por curva, gran capacidad de tracción, que
ayuda y mucho en la óptima gestión de los neumáticos y una aerodinámica muy
polivalente, que permite a los Ferrari ser competitivos en todos los escenarios.
Sí, esto es cierto, pero todo tal superioridad hay que demostrarla con resultados y,
cuando varias veces, como en Alemania o en el pasado Gran Premio de Italia,
Vettel lo tenía todo a favor para ganar, errores del piloto alemán le llevaron a
quedarse sin nada en la carrera de su primera casa, (Alemania. Se salió, con pista
húmeda, cuando iba cómodo líder…), y a tener que conformarse con un 4º puesto
en su segunda casa, (Italia…), cuando, saliendo desde el 2º puesto, por delante
de Hamilton, se vio superado en la salida por el inglés de Mercedes, acabando
con un trompo, después de tocarse con Hamilton, y pasando el último después de
la 1ª vuelta del Gran Premio. Su gozo en un pozo.

Y si hablamos de sorpresas o de resultados inesperados, ¡qué decir de la pole de
Kimi Raikkonen! Nadie se la esperaba. Y vaya por delante que la de Kimi no fue
una pole de “chichinabo”. ¡Fue la vuelta más rápida dada jamás en la Fórmula 1!
Monza es, sin ninguna duda, el templo de la velocidad, y buena prueba de ello es
que la velocidad media del finlandés en ésa vuelta fue de 263,588 kms./hora. Pero
si el dato es brutal, más aún lo es que no solo Kimi batió el récord de vuelta más
rápida de la historia, sino también Vettel y Hamilton, que se quedaron, 2º y 3º, a
solo una décima del tiempo de Raikkonen, también superaron el récord anterior,
que estaba en manos del piloto colombiano Juan Pablo Montoya, con un Williams,
nada menos que desde el año 2004. O sea que los F-1 actuales corren que se las
pelan.

Terminando con la clasificación, decir que Fernando Alonso no consiguió pasar a
la Q3, (salió el 13º en la parrilla), mientras que Carlos Sainz, una vez confirmado
su fichaje por McLaren, donde tendrá como compañero de equipo a un “yogurín”
debutante, (Lando Norris…), hizo tres tandas fabulosas, consiguiendo un
excelente 7º puesto en la parrilla de salida.

El domingo, con Raikkonen saliendo 1º, la gran duda era saber si en Ferrari tenían
“algún” plan ya que, si Vettel adelantaba en la salida a su compañero de equipo,
saliendo Hamilton 3º, el finlandés podría hacer un tapón al inglés, ayudando a que
el alemán de Ferrari se escapase hacia una necesaria victoria en casa, un éxito
que no consigue Ferrari desde los tiempos de Fernando Alonso. Ya llovió.

Pero la cuestión es que una cosa son las cábalas y otra muy distinta la dura y
curda realidad. Raikkonen arrancó muy bien, Vettel salió bien, pero sufriendo
problemas de tracción al salir por la parte “sucia” de la pista, mientras que
Hamilton salió excepcionalmente bien emparejándose a Vettel en la 1ª curva y
llegando ya claramente delante de él a la 2ª. Vettel no encajó bien que le
adelantasen en la salida, quiso “acongojar” a Hamilton no cediendo una posición
que tenía perdida, y la cosa acabó con un toque entre ambos, saliendo peor
parado Vettel que terminó haciendo un trompo, dañando el frontal, (tuvo que parar
a cambiarlo), y perdiendo en la 2º curva todas sus opciones de recortar distancias
en la clasificación del mundial. Error de Vettel, que habrá creído que se la estaba
“jugando” con un “pipiolo”. Un Hamilton, hueso duro de roer donde los haya, que
sabía perfectamente que, si acababan los dos fuera de carrera, para él ése
resultado sería, en cualquier caso bueno, porque quedaría una carrera menos y él
mantendría la ventaja con Vettel.

A partir de ése momento, y recién iniciada la carrera, las dos mayores
expectativas estaban en ver cuánto tiempo tardaría Hamilton en dar caza a
Raikkonen, y ver si lo podía superar, y cuántas posiciones sería capaz de
recuperar Vettel con el que es el mejor coche de la parrilla. La “caza y captura”
iniciada por Hamilton sobre Raikkonen tuvo un aliado de excepción, Valtteri Bottas
que, después del cambio de neumáticos salió delante del finlandés de Ferrari, y lo
“aguantó tanto cuanto pudo para dar tiempo a que llegase Hamilton, con ruedas
nuevas, y les acabase adelantando a los dos.

Peor escenario, y peor desenlace para los “tifosi”, imposible. Jugándose el título,
dos Ferrari saliendo delante en la parrilla, y un Mercedes ganando en casa del
“enemigo”. La victoria de Raikkonen habría sido un mal menor para los de Ferrari,
pero ver cómo les ganaba, y en buena lid, un pletórico Hamilton, no lo encajaron
bien. Y tan pletórico estuvo Hamilton que la vuelta rápida en carrera fue suya, lo
que no impidió que unos cuantos “hooligans”, (lamentablemente, en la Fórmula 1
también los hay…), insultaran a Hamilton, sin saber reconocer la merecida victoria
del piloto inglés. Y es que llegar a Monza con 17 puntos de ventaja, y salir del
circuito italiano con 30 no entraba en los planes de nadie.

En cuanto a Carlos Sainz, acabó en un digno 8º puesto, mientras que Fernando
Alonso, ¡vaya novedad!, volvió a abandonar, no sin antes cosechar más “líos” en
el año de su despedida. Ésta vez fue el francés Pierre Gasly, que se quejó,
diciendo que el asturiano estaba siendo, desde que anunció que dejaba la
Fórmula 1, más agresivo que nunca, achacándolo a que, como ellos, (los Toro
Rosso), llevan motor Honda, por eso los trata con desprecio.

Viendo cómo está el patio, y lo mal en peor que le van las cosas al asturiano, a
nadie le debería extrañar que dejase la Fórmula 1 antes de tiempo, y que en
alguna de las carreras que quedan por disputar este año, McLaren le de la
“alternativa” anticipada a su nuevo piloto para 2019, el joven Lando Norris.
El próximo reto es Singapur, con asfalto “deslizante y de noche.