Cuando en una carrera el resultado de los 6 primeros clasificados es igual a la posición
que ocuparon en la parrilla de salida, ya se pueden ustedes imaginar la emoción que
hubo en las 61 vueltas del Gran Premio de Singapur.

Y eso que, en un circuito urbano, con una adherencia más que precaria, y corriendo
entre muros, siempre hay que esperar que pase “algo” que ponga la carrera patas
pa’rriba, (alguien se acuerda del Piquetgate…?). Pero, al margen de la auto eliminación
de los dos Force India en la 1ª vuelta, por culpa del toque de “Checo” Pérez a Estban
Ocón, poco más pasó digno de destacar, a no ser un nuevo error de “lectura” de la
carrera por parte de Ferrari.

La cuestión es que Lewis Hamilton, demostrando una vez más que es alguien tocado
por una varita mágica, hizo el sábado la vuelta perfecta, la madre de todas las vueltas
de clasificación, y se quedó con una pole que, a priori, parecía cantada para un Red
Bull o para un Ferrari. En este sentido hay que recordar el suplicio que hasta la fecha
había significado la carrera de Singapur para los Mercedes que, por culpa de un chasis
que no lograban adaptar a la escasísima adherencia de ese trazado urbano, no
conseguían poner los neumáticos en la temperatura óptima de funcionamiento, lo que
significa arrastrarse como tortugas, cuando en otros circuitos el Mercedes era casi
imbatible.

Este año, por fin, dieron con la tecla y, si algo le faltaba al Mercedes, lo puso Hamilton,
haciendo la vuelta de su vida, lo que le garantizó salir desde la pole. Detrás suyo quedó
el “enfant terrible” del Gran Circo, “Mad” Max Verstappen, un peligro evidente en un
circuito tan delicado y que, al tener inmediatamente por detrás a Sebastien Vettel,
tenía que salir como un rayo si no quería perder tan preciada posición y la posibilidad
de “apretar” a Hamilton que, pensando en el mundial, quizás entendía que la mejor
“receta” era tomarse la complicada carrera de Singapur pensando más en el
campeonato, en el título, que en la gloria efímera de, por intentar ganar una carrera, o
por intentar impedir que la ganase Vettel, acabar contra un muro y salir de allí con
cero puntos y viendo reducirse súbitamente su, hasta antes de éste Gran Premio,
cómoda ventaja al frente de la clasificación.

La cuestión es que la salida fue casi perfecta, a excepción del ya mencionado error de
“Checo” Pérez, y en cuanto a la cabeza de carrera, la única emoción que hubo en toda
la carrera fue el limpio adelantamiento de Vettel a Verstappen, en una maniobra que
demostró que el alemán, a pesar de que parece estar de capa caída, es también un
piloto “especial”, una posición que se mantuvo inalterable hasta que en Ferrari
decidieron tirar por la borda las posibilidades de Vettel de, por lo menos, quedar 2º.
El error del equipo italiano fue optar por poner en la 1ª parada neumáticos
ultrablandos, pensando en adelantar a Hamilton parando antes que el británico, y
poniendo unos neumáticos que estaba claro obligaría al alemán a volver a entrar a
cambiar ruedas otra vez, cuando todo el mundo parecía ir a una parada. La cuestión es
que, sabiendo Verstappen que había parado Vettel, hizo un par de vueltas de locos, y
entró a cambiar neumáticos, (en una parada de solo 2,5 segundos…), volviendo a la pista emparejado con Vettel, no levantando el pie hasta el ángulo de la 1ª curva del
circuito, poniéndose por delante de Vettel, volviéndose así a las posiciones de salida:
1º Hamilton, 2º Verstappen, 3º Vettel.

Ahí se acabó la carrera y las posibilidades de Vettel de poner en apuros a Hamilton
que rodaba cómodo, por la ventaja, si bien no se puede decir que en un trazado tan
“traicionero” como el de Singapur, se pueda rodar cómodo en algún momento.
Así las cosas, todo transcurrió con normalidad hasta el final, terminando Fernando
Alonso 7º y Carlos Sainz 8º, después de haber salido desde los puestos 11º y 12º
respectivamente. Y es que, además de la “liada” del mexicano Pérez, pasaron tan pocas
cosas que el propio Carlos Sainz decía, al acabar la carrera: “Qué pena que no hayan
pasado mas cosas entre los de delante”.

Después de 15 carreras, y a falta de 6 Grandes Premios, (todos ellos lejos de la vieja
Europa…), Lewis Hamilton tiene ahora 40 puntos de ventaja sobre Sebastien Vettel, lo
que debería ser suficiente para que el que consiga su 5º título, (igualaría a Juan
Manuel Fangio…), sea el inglés de Mercedes que, por cierto, ha ganado 4 de los últimas
5 carreras.

Teniendo que ir a correr a Rusia, Japón, Estados Unidos, México, Brasil y Abu Dhabi,
las opciones de Vettel, si Hamilton no comete errores graves o no sufre la previsible
fatiga de material en la recta final del mundial, pasan por ganar las 6 carreras
seguidas, algo muy difícil de conseguir aunque, viendo el potencial del Ferrari, no
sería imposible logarlo.
Siguiente parada: Sochi, el último fin de semana de septiembre.