A 50 puntos de distancia de Vettel aunque, viendo como transcurrió la carrera,
bien podría decirse que Hamilton se puso las “bottas”, ya que de no ser por la
ayuda del finés, el líder del mundial no habría ganado en Rusia Órdenes de equipo le llaman. Intereses por encima del deporte, en realidad.

Comprensible, por supuesto, porque no es poco el “parné” que se juegan las
marcas y los patrocinadores, pero no es menos cierto que la Fórmula 1 del
presente ha perdido prácticamente, y a veces sin prácticamente, todo el espíritu
que hizo de esta disciplina un escenario de ídolos, de tipos que eran protagonistas
de hazañas épicas, de grandes deportistas que, jugándose la vida en cada
carrera, escribían páginas que forman parte de una pasada epopeya en una
categoría en la que, desde hace por lo menos un par de décadas, el deporte, la
esencia del deporte, ha desaparecido prácticamente por completo.

La cuestión es que Lewis Hamilton, ¡oh sorpresa!, cuando parecía que lo tenía
todo a favor, se vio superado en la clasificación para la parrilla de salida por su
compañero de equipo, un Valtteri Bottas que, después de haber ganado en Sochi
en 2017, volvió a demostrar que, aunque disciplinado y obediente, es un buen
piloto que, en algunos escenarios, como el de Rusia, es muy difícil de batir.
Hamilton, para colmo, al tener por detrás a Sebastien Vettel, salió 3º desde la
parrilla, tendría la dificultad de salir por la parte sucia.

En cualquier caso Sochi, incluso antes de la carrera, ya dejó varias “perlas” que no
le hacen ningún bien a la Fórmula 1, como sin ninguna duda lo fue el lamentable
espectáculo que dieron los 5 pilotos que ni siquiera disputaron la Q2, pensando
más en salir atrás, fuera de los 10 primeros, para poder escoger un mejor
neumático, que en conseguir el mejor tiempo posible en la clasificación para la
parrilla de salida. Y la gente paga entrada, incluso los sábados, para ver, perdón,
para no ver, al 25% de la parrilla. Una vergüenza. Consentida. Legal, sí.
Reglamentaria, también. Pero en todo caso penosa.

Y que nadie se rasgue las vestiduras, porque entre los que “renunciaron” a
competir en la Q2 estuvieron los 2 Red Bull. Es evidente que las normas están mal
hechas, porque no puede ser que acabar el 10º sea un castigo si lo comparamos
con acabar el 11º, el 12º o el 13º, ya que estos 3 últimos, por poner un ejemplo,
pueden escoger el mejor neumático posible, mientras que los 10 primeros tienen
que salir a la carrera con los mismos neumáticos con los que hicieron uno de los
10 mejores tiempos.

En cuanto a la carrera, dominio absoluto de Valtteri Bottas, que no dio la menor
opción a sus rivales y que, cuando Hamilton no tenía ninguna opción de superarle,
le esperó, le dejó pasar y, por si todo esto fuese poco, a partir de ese momento
hizo de “tapón” a un Vettel que, aunque intentó minimizar los daños acabando a
espaldas del inglés de Mercedes, en ningún momento tuvo la menor posibilidad de
superar al finés para acabar 2º.

Al acabar la carrera, Lewis Hamilton tuvo un comportamiento muy deportivo,
reconociendo que, si no fuese por las órdenes de equipo no habría sido capaz de superar a Bottas y que la forma que había tenido de ganar la carrera no era como
para estar ni contento ni orgulloso, si bien entendía que, en términos de mundial,
el equipo tenía que dar esas órdenes.

En cuanto a los españoles, otra carrera para olvidar. Carlos Sainz clasificó el 14º y
Fernando Alonso el 17º, mientras que en carrera se intercambiaron las posiciones,
acabando el asturiano el 14º y el madrileño el 17º. De pena. Y nada parece indicar
que las cosas vayan a cambiar en las 5 carreras que faltan, lo que pone a uno de
los más grandes pilotos de la historia de la Fórmula 1, Alonso, en la tesitura de
acabar su brillante trayectoria arrastrándose por los circuitos, sin la menor opción
de hacer algo notable.

Quedan, como decíamos, 5 Grandes Premios. Para impedir el casi cantado 5º
título mundial de Hamilton, Vettel debería ganar las 5 carreras que faltan y, como
si semejante hazaña no fuese muy difícil de alcanzar, Raikkonen tendría que
hacer 2º en esas 5 carreras para que el que alcance el 5º título sea el alemán y no
el inglés. Difícil. Casi imposible pero, a final de temporada y con el material muy
castigado después de tantas carreras, todo puede pasar, aunque sería una gran
sorpresa que, con 2 carreras de ventaja, los 50 puntos de los que hablábamos al
empezar, Lewis Hamilton no acabase la temporada empatando con el gran Juan
Manuel Fangio y acercándose a los 7 entorchados del malogrado Michael
Schumacher.

La próxima cita será este fin de semana, en un trazado de los pocos míticos que
quedan en la Fórmula 1, Suzuka, un circuito que tiene de todo, subidas, bajadas,
curvas lentas, curvas rápidas, (la 130R es, junto con Eau Rouge, una de “las”
curvas del mundial…), y un marco excepcional de pasión por la competición, con
un público entusiasta como pocos, el japonés que seguramente dará a Fernando
Alonso la “despedida” que se merece.