Ganó Kimi Raikkonen, después de cinco años, y apenas tres carreras antes de
irse a un equipo de segunda división. Cosas de las carreras. Cosas de Ferrari.
Cosas de Kimi que, preguntado por si estaba feliz por su victoria, dijo que sí, que
estaba más contento que si hubiese sido 2º.

La cuestión es que, cuando todo parecía encaminado para que en Austin Lewis
Hamilton se hiciese con su 5ª corona, saltó la sorpresa, y se vio una carrera, por
fin, emocionante que, si Sebastien Vettel no hubiese vuelto a “liarla” en la 1ª
vuelta, hasta lo podría haber sido más y, si faltaba algún condimento, ganó uno al
que nadie esperaba en lo más alto del podio: Kimi Raikkonen, “Iceman”, o sea el
hombre de hielo.

Las cosas para Hamilton parecieron ponerse totalmente de cara cuando, no solo
se hizo con la pole, ya perdí la cuenta de cuántas tiene, ¿80? ¿81?, sino que a
Vettel, que acabó la tanda clasificatoria 2º, le caía una penalización de 3
posiciones por no haber respetado una bandera, de tal forma que el único piloto
que podía retrasar la coronación del inglés de Mercedes, pasaba de poder salir 2º
a salir 5º, por detrás de Hamilton, Raikkonen, Bottas y Ricciardo. Mal estaban las
cosas para Ferrari y peor se ponían.

En cuanto a los españoles, regular el madrileño y mal el asturiano en clasificación,
ya que Carlos Sainz era 11º y Fernando Alonso el 16º, (aunque salió el 13º),
superado el de McLaren por los 2 Toro Rosso, (con motor Honda, no se olviden), y
con el agravante para el madrileño de que su compañero de equipo, Nico
Hulkenberg, se metía en la Q3 y conseguía salir 7º.
El gran damnificado de la clasificación era “Bad Boy” Verstappen que se quedaba
tirado por un problema en la caja de cambios, que además tenía que cambiar, por
lo que penalizaba 5 puestos más, teniendo que salir al final desde el puesto 18º de
la parrilla, o sea desde la anteúltima fila.

En carrera, lo primero que pasó fue que Hamilton salió regular y Kimi como un
rayo, el Ferrarri corría que se las pelaba, y así el finlandés se ponía 1º,
adelantando al autor de la pole, mientras que por detrás empezaban los “líos”. El
primer damnificado fue Vettel que, a lo loco, sabiendo que tenía un coche
ganador, como al final demostró Raikkonen, y tratando de adelantar a Danielle
Ricciardo, se tocó con el australiano, haciendo un trompo y quedando el último,
aunque con el coche entero.

El 2º gran damnificado fue el nuestro, Fernando Alonso que, cuando intentaba
remontar posiciones, recibió un golpe por detrás de Lance Stroll, que por 2ª vez en
la temporada se lleva “puesto” al español, mandando al asturiano a boxes, lugar
del que ya no volvió a salir. Penosas y dolorosas están siendo las últimas carreras
de Alonso en la Fórmula 1, quejándose el asturiano del poco nivel de algunos
pilotos, pero olvidándose de que, saliendo el “porras”, lo normal es que acabes
metido en estos líos.

Por adelante, Kimi estuvo inalcanzable, haciendo una gran carrera, mientras que
Hamilton, y su equipo, quizás viendo que Vettel venía muy atrás, se tomaron la

carrera con un planteamiento mucho más conservador del que habían previsto, ya
que siendo Hamilton 2º y viniendo Vettel tan atrás el título estaba cantado. Pero no
contaban con que el Ferrari era un avión, ni con que Verstappen haría una de las
carreras de su vida, adelantando monoplazas por lo civil y por lo criminal, llegando
incluso no solo a adelantar a Hamilton, sino que en las que serán una de las
secuencias de imágenes de la temporada, aguantó, por el interior, y durante 4
curvas seguidas, su posición ante el ataque final de un Hamilton que quería
recuperar el 2º puesto para irse a por Raikkonen. Verstappen, limpio y magistral,
no solo no le dejó, sino que dio una nueva muestra de su genialidad. Un fenómeno
“Mad” Max, saliendo el 18º y acabando 2º. Vettel, por su parte, escalaba
posiciones, hasta acabar, 4º, a espaldas de Hamilton, dejando la definición del
título para el Gran Premio de México.

En Mercedes se equivocaron claramente con la estrategia, algo que reconocieron
al acabar la carrera, ya que hicieron aguantar “fuera” demasiado tiempo a
Hamilton con los neumáticos al límite, lo que le hacía rodar muy lento, y solo
cuando vieron que no podían con Verstappen, y que Vettel se echaba encima,
intentaron cambiar la estrategia, pero ya era tarde.

En cualquier caso, el mundial es cuestión de días, ya que para que no lo ganase
Hamilton, Vettel tendría que ganar los 3 Grandes Premios que quedan y Hamilton
ni siquiera conseguir 5 puntos. O sea: que en México “habremus” campeón.
Perdón por el “palabro”.

De Alonso ya hemos contado su “efímera” carrera, mientras que Sainz, a la chita
callando, acabó en un buen 7º puesto, que habría sido un excelente resultado si
no fuese porque Hulkenberg acabó justo delante suyo. En cuanto al asturiano,
dado que estaba en terreno americano, en terreno Indy, dio más titulares antes de
la carrera que en el Gran Premio, básicamente porque se desvaneció, parece que
definitivamente, una gran parte de su proyecto para 2019, ya que asumió que no
podrá hacer toda la temporada de la Indy, algo que tenía casi imposible ya que
pensar que Toyota iba a mirar para un lado, y Honda para el otro, no entraba en
las elucubraciones de ningún entendido. En Honda no quieren ni oír hablar de
Alonso, y en Toyota no aceptarían, bajo ningún concepto, que Alonso hiciese el
WEC con un Toyota y la Indy con un Honda. A Alonso le queda la opción
Chevrolet, y no la temporada entera, pero eso ya no sería con los Andretti, y en
McLaren, con lo mal que están en la Fórmula 1, es difícil esperar que destinen
recursos para una categoría, la Indycar, en la que serían unos novatos. Volver a la
buena senda en su terreno natural, la Fórmula 1, es el objetivo.
¿Qué hará Alonso? Seguramente no lo sabe ni él que, después de decir hace 3
Grandes Premios que su tiempo en la Fórmula 1 se había acabado, ahora dice ¿Y
si me tomo un año sabático y vuelvo en 2020? Y nos preguntamos: ¿con 39 años
y los jóvenes Verstappen, Leclerc y Ocón ya bien colocados y con experiencia?
¿Con Hamilton con 35 y Vettel con 33? Me parece que va a ser que no.
Próxima parada: México.