El 5º título de campeón del mundo de Hamilton solo era cuestión de tiempo, y la
confirmación de que Verstappen es un prodigio, también. El de Mercedes,
superando a Vettel e igualando a Fangio en títulos, es el alumno más aventajado
para acercarse a los 7 títulos de Schumacher.

Nadie dudaba de que, frustrado el primer intento de ser campeón del mundo en
Austin, Lewis Hamilton lo conseguiría en México, ya que era tan poco lo que
necesita, (ser 7º en el caso que ganase Sebastien Vettel), que salvo debacle, el de
Mercedes no debería esperar ni a Brasil ni a Abu Dhabi para confirmar que su 5ª
corona era un hecho.

Sin la incertidumbre del título, la emoción siempre es menor, aunque en el caso
del apasionado público mexicano lo de los títulos les da igual, y disfrutan del paso
de la Fórmula 1 por su país como si un mexicano tuviese opción, no digamos ya
de ganar, pero si de subirse al podio, algo que, a día de hoy, está imposible. Pero
ésta vez los “chamacos”, sin olvidarse de su “Checo” Pérez, se volcaron con
Fernando Alonso, al que llegaron a cantar el “Fernando quedate”. El asturiano, de
mal en peor, no pasó a la Q3, (se clasificó el 12º), y en carrera apenas duró 4
vueltas, ésta vez porque se le metió en el hueco del radiador una parte del alerón
de Esteban Ocón, producto del toque entre el francés y Brendon Hartley. Otra
carrera para olvidar.

En cuanto a la clasificación para la parrilla, lo de los dos Red Bull fue de traca.
Espectacular. Max Verstappen parecía que se llevaría la pole, con lo que hubiese
batido un nuevo récord de precocidad, pero al final fue su compañero Danielle
Ricciardo el que la hizo superando a “Mad” Max ¡por solo 26 milésimas…!!! A una
décima se quedó Hamilton, 3º, y a dos Vettel, 4º. Sorpresa por la “no pole” de
Hamilton, pero está claro que, a poco que los Red Bull se encuentren con un
circuito en el que la velocidad punta no sea lo más importante, hay que contar con
ellos. Carlos Sainz por su parte lo hizo muy bien, en la línea de las últimas
carreras, si bien su 8º puesto en la parrilla quedaba, a la hora de los méritos,
negativamente “condicionado” por el 7º de su compañero Nico Hulkenberg.
En carrera, salió mal Ricciardo, siendo superado por Verstappen y por Hamilton,
que llegaron a la 1ª curva emparejados, pero sabiendo que en la acción se jugaba
más de media victoria, el “bad boy” de la Fórmula 1 no le dio la más mínima
opción al a la postre campeón del mundo, poniéndose líder Verstappen y
empezando un recital de pilotaje que finalmente le llevó hasta la victoria, de tal
forma que, en la misma carrera, quedó claro quién era el campeón, pero también
quién es uno de sus previsibles y claros sucesores.

Dominando casi a placer Verstappen, el único enemigo para la victoria parecía ser
su compañero de equipo, pero el australiano, que ya empieza a hablar de que a él
le pasan cosas “raras”, acabó abandonando, totalmente desmoralizado, hasta el
punto de decir que prefiere que le den su coche a Gasly para las dos últimas
carreras ya que, como el año que viene no seguirá en el equipo, sospecha que el
único material bueno de Red Bull será en los dos últimos Grandes Premios de la temporada para el “niño mimado”, Verstappen. En cualquier caso, el “ofuscado” Ricciardo parece que se olvida de que este año ganó 2 Grandes Premios.

Hamilton, por su parte, aunque en algunos momentos de la carrera parecía que se
podría meter en el podio para celebrar desde lo alto, aunque ésta vez no fuese
desde lo más alto, su 5ª corona, al final tuvo que conformarse con ser 4º, por
detrás de Verstappen, Vettel y Raikkonen. El inglés de Mercedes rodó demasiadas
vueltas con los neumáticos al límite, y esa estrategia le privó de celebrar su título
desde el podio.

Finalizada la carrera, todo un detalle por parte de Vettel que, al bajarse del podio
se fue al box de Mercedes y felicitó, uno por uno, a todos los mecánicos y demás
miembros del equipo que se encontró por allí. Detalle de campeón que, además,
mantiene abierta la puerta de un equipo alemán que, algún día, querrá ser
campeón del mundo con un piloto alemán. Y a la vista estás que, si no “resurge”
Pascal Wehrlein, el único “candidato” es, a día de hoy, Sebastien Vettel.

La próxima cita será en Brasil, sin nada que decidir, lo que hará más
intrascendentes las dos próximas carreras, en las que lo único “emotivo” que
pueden tener es que para sus millones de seguidores, será una de las dos últimas
oportunidades de ver a Fernando Alonso pilotando un monoplaza de Fórmula 1.
Una pena, sí, pero, como dicen en Asturias… ¡ye lo que hay!