Aunque su victoria admite “matices”, nadie minimizaría la de Sebastien Loeb que,
después de 5 años retirado del mundial, y con solo 2 participaciones este año, ha dado
a Citroën su única victoria en 2018, todo esto a los 44 años. Es un grande entre los
grandes y así lo demostró en Cataluña.

Aunque siempre hay que contar con él, un análisis previo, serio, del rallye del mundial
disputado en Cataluña, no debería contar con que Sebastien Loeb iba a estar en
disposición de ganar el rallye, ya que algunas circunstancias permitían suponer que no
sería tan competitivo como lo era en sus tiempos. Entre esas circunstancias había que
considerar que Loeb lleva retirado del mundial de rallies 5 años, si bien éste año
corrió en México, (tierra), y en Córcega, (asfalto), que tiene 44 años, que los coches
son de nueva generación y tienen poco que ver con los que pilotaba, y desarrollaba él
hace 5 años, y que varios pilotos, por distintos motivos, saldrían a por todas desde el
km. 0, lo que razonablemente le impediría a Loeb estar en los tiempos en los primeros
tramos, de tal forma que, cuando el alsaciano empezase a ser competitivo, ya estaría
lejos del liderato.

Una de las circunstancias que mencionamos, la de los pilotos que saldrían a por todas,
de hecho se cumplió. ¿Qué pilotos suponíamos que saldrían a por la victoria o mierda?
Uno: Ott Tanak. Después del cruel e injusto resultado de Gales, al estonio solo le valía
ganar en Cataluña para mantener sus opciones al título de pilotos, de tal forma que lo
más lógico era que saliese a los tramos a lo loco. Además, Tanak y su Toyota habían
“machacado” a sus rivales en todos y cada uno de los 4 rallies anteriores, cosechando
3 victorias consecutivas, inapelables, que habrían sido 4 victorias seguidas de no
mediar la rotura del radiador de su Toyota en un salto. Dicho y hecho: Tanak acabó la
1ª etapa como líder, con el 2º, que en ése momento era Dani Sordo, a casi medio
minuto, exactamente a 26.8.

Otro de los que no tenía nada que perder y que además, haciéndolo bien podría
ayudar a su compañero Tanak restándole puntos a los otros dos candidatos al título,
Neuville y Ogier, era Jari Matti Latvala que, aunque tiene garantizado un año más de
contrato con Toyota, no ha tenido lo que se podría definir como un buen año. Dicho y
hecho. Latvala fue el único, (junto con Elfyn Evans), que pudo seguir el ritmo impuesto
por Tanak en la 1ª etapa, hasta el punto de que, antes de pinchar y perder más de
medio minutos, Latvala estaba 2º, a solo 6.1 del estonio

El tercero en “discordia” que tenía que salir a por todas era Elfyn Evans. El galés,
sabedor de que el “jefe”, Sebastien Ogier, se va el próximo año a Citroën, dejando a MS-
Sport en cuadro, necesita justificar su continuidad en el equipo de Malcolm Wilson, y
si fuese posible como jefe de filas, por lo que estar delante le permitiría, además,
ayudar precisamente a Ogier que, no pudiendo salir a lo loco, porque se estaba
jugando el título, necesitaba que otros pilotos se metiesen en la pelea y le sacasen
puntos Thierry Neuville, que hay que recordar que llegaba al Cataluña como líder del
mundial, con 7 puntos de ventaja sobre el francés de Ford. Dicho y hecho: Evans se mantuvo casi toda la etapa 2º, acabándola 3º, justo por detrás de Dani Sordo, ya a 29.7
de Tanak, pero a apenas 2.9 del cántabro.

Y si había otro piloto que era de los que debería estar delante, complicándole aún más
las cosas a Loeb, ése era Dani Sordo. El de Cataluña era el último rallye del corto
programa de Sordo en 2018 y, beneficiándose de una buena posición de salida en la 1ª
etapa, recuérdese que era de tierra y el cántabro salía 7º a la carretera, y siendo las 2
últimas etapas en su superficie favorita, el asfalto, lo lógico era esperar que el de
Puente San Miguel estuviese en la “pomada”. Y sí, estuvo, pero solo en la 1ª etapa, y
más lejos de lo que era deseable porque acabar a medio minuto de Tanak, no parece
una distancia ideal para disputarle la victoria a un piloto que, mientras no tiene
ninguna “desgracia”, está intratable.

Lógicamente había algún otro piloto que podía dar el “do de pecho” en Cataluña, como
era el caso del tercer Toyota, el de Esappekka Lappi que, después de anunciarse su
fichaje por Citroën, querría despedirse de su equipo con un buen resultado. El
finlandés fue un espectáculo, pero por sus “libradas”, alguna de ellas antológica, por
no decir milagrosa. Pagó cara su agresividad, y ya en la 1ª etapa se salió, chocando
contra un árbol, rompiendo el parabrisas, pero pudiendo seguir. Y, aunque siguió, a lo
loco, no consiguió meterse entre los mejores, si bien siguió dando espectáculo del
bueno, con “libradas a gogó”.
¿Y qué decir de Loeb…? Bueno… para empezar, que perdió la friolera de ¡15.9
segundos en un tramo de apenas 3.2 kms…!!! Fue en el tramo urbano de Montjuich, un
“esperpento” de tramo, un “simulacro” de competición, impropio e indigno de lo que
entendemos que deberían ser los rallies. Ver pilotos corriendo entre bordillos y muros
de hormigón, haciendo “ceros” en unas rotondas ficticias, como si estuviesen haciendo
un slalom no es, perdonen ustedes mi “conservadurismo” en la materia, lo que un
“veterano” como el que suscribe, entiende que debe ser un tramo de rallye. Pues Loeb,
al que se le caló el coche en un ángulo, no solo perdió esos 15.9 segundos sino que
¡hizo el puesto 27º en el primer tramo!

A partir de ahí, había que ver cuán rápida era la adaptación de Loeb, dado el tiempo
que llevaba sin pilotar un WRC, máxime teniendo en cuenta que la 1ª etapa era de
tierra, por lo que Loeb se vería muy beneficiado por el orden de salida, ya que era el
11º piloto en salir a los tramos. Primer tramo: Loeb hace el 9º tiempo. Segundo tramo:
Loeb hace el 5º mejor tiempo. Tercer tramo: Loeb hace el tercer tiempo. Cuarto tramo,
que era la 2ª pasada por el 1º, Loeb hace el 5º mejor tiempo. Por cierto: scratch de
Dani Sordo. Quinto tramo: Loeb hace el 4º mejor tiempo. Y sexto y último tramo de la
etapa: Loeb hace el 2º mejor tiempo, empatado a la milésima con el líder del rallye,
Tanak, quedando el francés de Citroën 4º en la etapa, ya a 30.2 del líder, aunque a solo
5 décimas del 3º, Evans, y a apenas 3.4 del 2º, que era Sordo. Por detrás, Loeb tenía a
Latvala a 7.4, que venía recuperándose del medio minuto que perdió en el pinchazo, y
a Andreas Mikkelsen, que venía a 8.9 de Loeb, y un poquito más atrás a Ogier, que
acabó la 1ª etapa 7º, a 9.2 de Loeb y a 39.4 de Tanak. ¿Alguien se atrevería a colocar a
Sebastien Loeb como candidato a la victoria viendo sus evoluciones en la 1ª etapa? No.
Bueno: al menos nosotros no.

Con la 2ª etapa empezó el asfalto que, antes de empezar ya tenía un tramo menos, el
1º, Savallá, que fue anulado por culpa de una de las noticias negativas de este rallye, el
público que, igual que en muchos otros sitios, estaba mal colocado. Primer tramo de asfalto y mejor tiempo para Ott Tanak, que aumentaba su diferencia a 32.9 con Sordo,
mientras que en el primer contacto de Loeb con el asfalto desde Córcega, el francés
hacía el 8º tiempo, siendo superado en la general por Latvala que, intentando
recuperar el tiempo perdido por el pinchazo ya mencionado, hacía el 2º mejor tiempo
detrás de su compañero Tanak y subía un puesto en la general, siendo 4º, a 41.2 del
estonio, y amenazando el 3º de Evans y el 2º de Sordo.

Pero llegó el fatídico 10º tramo para Tanak, en el que el estonio de Toyota perdió 1.43
por culpa de un pinchazo, y con el pinchazo el liderato del rallye, cayendo de la 1ª a la
9ª plaza, perdiendo allí casi todas sus opciones de disputarle el título de pilotos a
Neuville y Ogier. Una putada. Otra “injusticia”. Y una lectura negativa de las tonterías
que se hacen con los reglamentos que lo único que han buscado en los últimos años ha
sido penalizar a los mejores. Las normas “anti Loeb” siguieron con las “anti Ogier”. Y
ahora esas absurdas normas siguen perjudicando a los mejores. ¿Porqué? Pues muy
sencillo de explicar, y esperamos que de entender.

Las absurdas normas del mundial “castigan” al que va 1º, sea en el mundial, sea en el
rallye. En el caso de Tanak, al acabar 1º la 1ª etapa, esto le obligaba a salir el 12º a los
tramos de asfalto. ¿Y qué diferencia hay entre salir 1º y salir el 12º? Pues que saliendo
el 1º haces las trazadas que quieres, evitando riesgos en interiores arriesgados y
encontrándote el tramo casi como lo viste en los reconocimientos, y saliendo el 12º te
vas encontrando, en las frenadas, en los apoyos, en las trazadas y en la entrada y en la
salida de las curvas, en tracción, toda la “mierda” que sacaron al asfalto Al Qassimi,
Suninen, Lappi, Neuville, Breen, Ogier, Mikkelsen, Latvala, Loeb, Evans y Sordo.
Conclusión: Tanak se encontró en un apoyo un “pedrolo” que no pudo evitar, pinchó y
perdió un rallye que tenía controlado.

Pero cómo son las cosas de las carreras, que con el pinchazo de Tanak, hicieron que,
por arte de birlibirloque, Dani Sordo se pusiese líder, aunque solo con 3 décimas de
ventaja sobre un Latvala que seguía a un ritmo endemoniado y que, con el
contratiempo de su compañero Tanak, recuperaba todas sus opciones de ganar el
rallye, si bien con la caída de Tanak el rallye prácticamente volvía a empezar, porque
había 5 pilotos en 13 segundos. Sordo 1º, Latvala 2º a 0.3, Evans 3º a 8.6, Loeb 4º a
11.1 y Ogier 5º, a 13.1.

En el siguiente tramo, Latvala superaba al efímero líder Sordo, y se colocaba 1º, con
3.9 de ventaja sobre el cántabro y fue a partir de ése momento cuando Loeb,
beneficiado por las circunstancias, (pinchazo de Tanak, pinchazo de Latvala, errores
de Sordo, sobre todo de neumáticos y de ritmo, “prudencia” de Ogier y de Neuville…),
se vio en condiciones de presentar su candidatura a la victoria. Y así fue como,
haciendo el mejor tiempo en el tercer tramo, Loeb se colocaba 3º, a 7.5 de Latvala y a
2.8 del 2º, que seguía siendo Dani Sordo, si bien el cántabro, en uno de sus varios
errores en el rallye, perdía todas sus opciones en el último tramo largo del día, El
Montell, de 24 kms., en cuya 2ª pasada perdía nada menos que 22 segundos, haciendo
un penoso 11º tiempo, cayendo del 2º al 6º puesto de la general, aunque todavía a solo
17.6 del líder, Latvala, y a apenas 10 segundos del en ese momento 2º, Ogier, que a su
vez aventajaba al 3º, que no era otro que el “zorro” Loeb, en 2.7. Thierry Neuville, con
un “tiempazo” precisamente en El Montell, haciendo un scratch que solo “soportó”
Ogier, al que le sacó apenas 9 décimas, se metía en la “pomada” y acababa la etapa 5º,
pero ya a solo 14 segundos del líder y a solo 7 de Ogier, su rival para el título.

La última etapa, de solo 4 tramos, iba a tener mucho, muchísimo, de estrategia. Y en
eso Loeb, que no se jugaba nada, sigue siendo el mejor. Primera decisión: monta de
neumáticos. Los que se jugaban algo optaron por una monta conservadora, sin riesgos,
y la decisión fue montar blandos. Era temprano, la temperatura era baja y los tramos
estaban húmedos. ¿Quién optó por una monta arriesgada, la de los duros…? Pues
quién, sino: Loeb. ¿Resultado? Primer tramo y mejor tiempo de Loeb, ¡que se pone
líder del rallye a falta de 3 tramos y con Latvala a 2.6 segundos! Segundo tramo: ¡otro
scratch de Loeb, que aleja a Latvala hasta los 7.1 segundos! Tercer tramo, que era la 2ª
pasada por el 1º: mejor tiempo de Ogier, aprovechándose de un inesperado trompo de
Loeb en una rotonda de Ruidecanyes, con la “desgracia” llamando por 2ª vez en el
rallye a las puertas de Layvala, que volvía a pinchar, perdiendo sus opciones de
disputarle la victoria a Loeb hasta el último metro, cayendo el finlandés de la 2º a la 6ª
plaza, pero ya a 48 segundos de Loeb. Latvala, al borde las lágrimas, era la imagen de
la desesperación y de la frustración en la meta del tramo.
Con Ogier a 3.6 de Loeb y un solo tramo por disputar, el Power Stage, y Neuville a 10.5
de Ogier, ¿quién iba a cometer la locura de intentar impedir la victoria de Loeb,
jugándose, como se estaban jugando Ogier y Neuville el título…? Nadie. Para más
“inri”, Ogier no podía olvidarse de que, hace 3 años, cuando tenía éste mismo rallye
ganado, a falta de solo un km. del último tramo chocó, teniendo que abandonar, lo que
justificó la 1ª victoria en un rallye del mundial del en aquella época su compañero de
equipo en Volkswagen, Andreas Mikkelsen. Conclusión: riesgos cero.

¿Qué pasó en el Power Stage? Pues lo previsible. Que Ott Tanak, que solo podía
“remendar” un poco su desgracia haciéndose con los 5 puntos del mejor tiempo, lo
hizo. Que Ogier fue 2º, (4 puntitos más para él…), que Loeb, “controlando”, fue 3º en el
tramo, a solo 7 décimas del tiempo de Ogier, ganando así el rallye, que Evans fue 4º,
saliendo a lo loco para intentar ayudar a Ogier quitándole algún punto más a Neuville,
objetivo que cumplió con creces, porque no solo le restó puntos en la Power Stage,
sino que le superó en la general, acabando justo por delante del belga, al que aventajó
en ¡solo 5 décimas…!, mientras que Dani Sordo fue 5º, “quitándole”, sin querer, un
punto a un desconsolado Neuville, que pinchó a falta de pocos kms. de la meta,
llegando con la rueda trasera derecha casi en llanta, perdiendo la posibilidad de
arañar algún punto extra en la Power Stage y, además, perdiendo 3 puntos, los que
van del 3º al 4º final en el que acabó, justo por delante de un desdibujado Sordo que se
fue diluyendo tramo a tramo.

Por último, decirles que los años de abuelo cebolleta del que suscribe no perdonan,
por lo que nos resulta incomprensible que haya tramos de un rallye en el que se vaya,
sobre asfalto ¡y mojado…! a 190 kms. por hora. Los rallyes eran, y deberían ser, otra
cosa. Más habilidad que velocidad, sin que por ello se conviertan en un slalom. ¿Qué ya
no hay tramos de los de siempre en Cataluña…? Pues que traigan el mundial a
Asturias. O a Galicia. Pero jugarse la vida de esta manera nos parece absurdo, además
de irresponsable por parte de la FIA y del organizador, por mucho RAC que sea. Y los
190 de punta no se vieron solo en rectas. Algunas curvas se negociaban a 150, 160 y
170 kms. por hora, sobre asfalto mojado y con el típico barrillo en los apoyos que solo
se pueden pasar así, perdonen el exabrupto, con dos cojones. Y poca cabeza, también,
claro.

Bueno: con este resultado, Ogier no solo recuperaba los 7 puntos de desventaja con
los que llegó a Cataluña respecto a Neuville, sino que ahora saldrá en Australia con 3
puntos de ventaja sobre el belga de Hyundai y todo por decidir, sin olvidarnos de que,
a pesar de sus desgracias, Tanak todavía tiene alguna opción de hacerse con el título,
si bien para tenerla deberían tener problemas Ogier y Neuville y el estonio primero
ganar el rallye y, en función del puesto en el que acaben Ogier y Neuville, también
hacer un “pleno” en la Power Stage.

Habrá emoción en las antípodas en la definición del mundial, donde no estará Dani
Sordo, sin pasar por alto que también estará en juego el título de marcas, que se
disputan Toyota, que va 1ª, con 12 puntos de ventaja sobre Hyundai.
Y no me pregunten quién me gustaría que fuese campeón, porque les diría que Ott
Tanak y si escribo esto a alguien puede parecerle que tengo favoritismo.
¡Vaya ya lo escribí…! Bueno… pues lo dejo escrito y que sea lo que el Rallye de
Australia quiera.