Que haya ganado el mismo piloto que los últimos 6 años podría suponer que el
mundial de rallies es monótono y aburrido, y nada más lejos de la realidad,
máxime en un año en el que al último rallye del año llegaron 3 pilotos con
opciones de hacerse con el título.

Aunque haya ganado el mismo piloto desde hace 6 años, Sebastien Ogier,
prolongando la “dictadura” francesa en el mundial de rallies, ya que a los 6
consecutivos de Ogier hay que sumar los inmediatamente anteriores 9 títulos
seguidos de otro francés, y de otro, Sebastien Loeb, que también ganó sus 9
títulos de “carrerilla”. Menos mal que, de la “dictadura absoluta francesa” de Loeb,
que ganó sus 9 títulos con Citroën, pasamos a la “semi dictadura francesa” de
Ogier, ya que el de Gap ganó sus primeros 4 títulos con Volkswagen y los 2
últimos con Ford. Ahora que vuelve a Citroën podría continuar su reinado,
prolongando el dominio francés, aunque viendo como se las gastan los Toyota, y
en especial Ott Tanak, esperemos que el mundial de 2019 no sea un paseo para
Ogier.

El Rallye de Australia fue el juez que decidió quién se llevaba un mundial muy
disputado, con 2 pilotos, Sebastien Ogier y Thierry Neuville que llegaban al último
rallye de la temporada separados por solo 3 puntos, con Ott Tanak un poco más
lejos, aunque todavía con algunas opciones, siempre que los dos primeros
tuviesen problemas, todo ello sin olvidar que también estaba en juego el mundial
de marcas, que finalmente fue a parar a las manos de Toyota, un justo premio
para el equipo que ganó más rallies, 5.

La actual reglamentación, de la que amargamente se siguen quejando los pilotos
que van delante en el campeonato, complica mucho las cosas a los que tienen
que salir primero a los tramos de tierra, algo que en Australia es todavía más
complicado dadas las especiales características de los tramos australianos. Ogier
salía 1º y Neuville 2º, lo que les hacía salir con excesivas precauciones dado lo
resbaladizos de los tramos “aussies”. Y eso que no llovió hasta el último día. Salir
delante les penalizó tanto que, mediada la 1ª etapa, Ogier decía que le resultaba
inconcebible ver como los dos pilotos que se estaban jugando el título eran 9º y
10º respectivamente por culpa del orden de salida.

Sin embargo, las cosas se fueron clarificando y cada uno cumplió el papel que se
esperaba. Ogier y Neuville marcándose muy de cerca, y Tanak corriendo como un
poseso, ya que al estonio de Toyota solo le valía ganar y esperar que sus 2 rivales
por el título tuviesen problemas. Entretanto, los pilotos que salían más atrás, Mads
Otsberg, Craig Breen, Jari Matti Latvala y Hayden Paddon, por este mismo orden,
acababan la etapa dominando el rallye, con apenas 12.5 segundos de diferencia
entre el 1º y el 4º. El 5º era el “avión” Tanak que, a pesar de salir 3º, detrás de
Ogier y Neuville, hacía unos tiempos muy buenos y gracias a ellos se colocaba en
posición de atacar el liderato en la 2ª etapa.

El “palo” del día se lo llevaba Neuville que, al caer en un salto desllantaba la rueda
trasera izquierda, perdiendo casi un minuto, cayendo al 10º puesto, a medio minuto de Ogier y, lo que es peor, teniendo que abrir pista en la 2ª etapa, un castigo que prácticamente le condenaba a esperar un problema de Ogier o adiós a
sus opciones de título. Por cierto: los Hyundai tienen bastante trabajo para mejorar
las suspensiones traseras, posiblemente sea también algo de chasis, ya que
saltan excesivamente, sobre todo de atrás, y caen mal, al contrario que los Ford,
los Toyota o los Citroën, que vuelan mejor y caen planos.

Con Neuville casi descartado, Ogier solo tenía que vigilar a Tanak que, como era
previsible, salió el 2º día al ataque total, a todo o nada. El único que aguantó el
ritmo del estonio fue su compañero de equipo Latvala que, incluso, llegó a ser líder
durante un par de tramos, hasta que el “huracán” Tanak le superó, durmiendo el
estonio como líder, con una cómoda ventaja sobre el 2º, Latvala, 21.9, y sobre el
3º, Paddon, al que sacaba 26.3. Ogier seguía 6º, con casi un minuto de ventaja
sobre Neuville, 8º, y ya con medio título en el bolsillo. Aunque quedaba una etapa,
de 6 tramos que, además, se iba a poner complicadísima por culpa de la lluvia.

Si la tierra de Australia es complicadísima en seco, con agua los tramos se
convierten en un lodazal mezcla de pista de hielo, aceite y jabón. Así fue como los
3 primeros tramos se le “atragantaron” a Tanak, hasta el punto que perdió el
liderato a manos de su compañero Latvala, siendo superado en los tiempos no
solo por Latvala, sino también por Lappi, con el tercer Toyota, e incluso con
Neuville que salió a la última etapa a por todo o nada, puesto que su única opción era
superar a Ogier, intentando meterse en el podio ya que necesitaba 4 puntos de
diferencia con el francés, ya que, a igualdad de puntos, el campeón sería Ogier
por tener más segundos puestos que el belga.

Con Neuville de los nervios, iba 8º, a medio minuto de Ogier, que era 6º, el belga
acabó arrancando la rueda trasera izquierda, teniendo que abandonar,
acabándose allí sus ya de por si escasas opciones de disputarle el título a un
Ogier que, aunque se rodaba a un ritmo muy alto, no cometía errores. Tanak, por
su parte, a falta de 2 tramos, era 2º, a 6.3 de Latvala, una situación que, si el
estonio necesitaba ganar para ser campeón del mundo, garantizaba que el
finlandés le “cedería” la victoria. O sea que, a falta de 2 tramos, Tanak solo tenía
que esperar un error de Ogier, o un problema mecánico, algo que en los rallies
puede pasar. Y sino que se lo pregunten a Carlos Sainz. O a “trata de arrancarlo,
por dios”…

Pero, la suerte del campeón volvió a estar en Australia del lado de Ogier. Tanak se
salió a falta de un tramo, con lo que Ogier, a falta de la Power Stage ya era
campeón ya que sus 2 rivales para el título habían abandonado.

Conclusión: que para no dejar dudas de su clase, Ogier, ya campeón por 6ª vez,
se permitió el lujo de hacer el mejor tiempo en el último tramo, sumando 5 puntos
más a su casillero. La victoria fue para Latvala, que llevaba un año horrible y casi
2 años sin ganar una carrera, el 2º puesto para un Hayden Paddon que, casi en
casa, (es neozelandés), y sin firmar todavía su renovación con Hyundai, reforzaba
su candidatura para irse a correr en 2019 a correr con uno de los Ford de Malcolm
Wilson, siendo Mads Otsberg 3º, después de haber liderado el rallye en la 1ª
etapa, otro piloto que también está buscando un volante para el año que viene.

El telón del mundial 2018 cayó en Australia pero, a pesar del 6º título consecutivo
de Ogier, nadie podrá decir que éste no ha sido un año muy emocionante, en el
que, si en un deporte del motor se pudiese pedir “justicia”, Ott Tanak debería haber sido el campeón, ya que ganó no solo ganó 4 rallies, (los mismos que Ogier), pero estuvo a punto de ganar 5 rallies seguidos, siendo el resultado más “injusto” el de Gales cuando, dominando el rallye, rompió el radiador en un salto, perdiendo una victoria cantada.
Con estos “mimbres”, con el Toyota súper competitivo, un Hyundai que no le va a
la zaga y un Citroën que “resucitará” con Ogier al volante, el mundial 2019
promete ser tan emocionante, o más, que el que acaba de terminar, todo ello sin
olvidarnos de que Kris Meeke y Esapekka Lappi se van con Ogier, a Citroën.
¿Sordo? Seguramente seguirá en Hyundai, con un programa reducido, como en
éste año, aunque Malcolm Wilson le está “calentando” la oreja para que el cántabro acabe su carrera mundialista en Ford.
Las dudas se resolverán en un par de semanas, porque hay que empezar a preparar el Rallye de Montecarlo.

Hagan sitio que voy para allá.