A pesar de algún cambio importante, como el paso de Sebastien Ogier de Ford a
Citroën, el Rallye de Montecarlo ha sido una continuación, un calco de la temporada
2018. Ganó Ogier, Neuville, 2º, le presionó hasta el último metro, pero debería haber
ganado Tanak, que al final quedó 3º.

A quien no haya seguido el Rallye de Montecarlo minuto a minuto, que lo haya ganado
Sebastien Ogier por 7ª vez siendo, como es, campeón del mundo de rallies por sexta
temporada consecutiva, podría parecerle que el francés de Gap lleva años corriendo
solo, o que sus rivales son unos segundones. De eso nada de nada. En su re-debut con
el equipo Citroën, (ya había sido piloto de la marca hace 7 años…), Ogier tuvo que
sudar de lo lindo para hacerse con la victoria, tanto como que la consiguió por apenas
2,2 segundos de ventaja, saliendo al último tramo del rallye, en una etapa de 4 tramos,
entre ellos 2 pasadas por el mítico Col del Turini, con apenas ¡4 décimas de ventaja
sobre el Hyundai del belga Thierry Neuville! Más igualdad, imposible.

Montecarlo, si bien por sus características nunca es una referencia a tener en cuenta
para el resto del año, escenificó prácticamente el mismo guión de toda la temporada
pasada, con el estonio Ott Tanak como el piloto más rápido, con un Toyota Yaris que
parece que seguirá siendo el coche a batir, pero con el mismo infortunio que persiguió
a Tanak en 2018 que, de no haber mediado un par de averías insólitas, habría sido un
digno campeón, sin restar por ello ningún mérito al título de Ogier, porque ser
campeón no es nunca fácil ni regalado, y menos si lo eres después de 13 carreras.
Esta vez, un inoportuno pinchazo en el 7º tramo hizo perder a Tanak algo más de 2
minutos, y con ellos toda oportunidad de luchar por la victoria, cuando había sido el
primer líder del rallye, posición que mantuvo hasta el 4º tramo, y estaba metido en la
lucha con Ogier y Neuville cuando, al pinchar, pasó del tercer puesto al 7º.

Hicieron falta solo 4 tramos, (aunque el 3º no se celebró, al tener que anularse por
culpa del público mal situado…), para ver que solo 3 pilotos estaban luchando al
segundo, que no eran otros que los mismos pilotos que se jugaron el mundial de 2018,
sin olvidarnos de la presencia del “otro” Sebastien, Loeb que, en su debut con Hyundai,
y prácticamente sin conocer el coche, ya se permitía el lujo de, en el 4º tramo, hacer el
mejor tiempo, lo que significaba su primer scratch con el I20 WRC. Al finalizar el 4º
tramo, Neuville era 1º, con 4.9 de ventaja sobre Tanak y 5.4 sobre Ogier que,
“estrenándose” con el C3 WRC, tomaba muchas precauciones para no cometer ningún
error, e ir haciéndose al coche tramo a tramo, poniendo los reglajes a su gusto. Por su
parte Loeb, 4º, ya estaba, y a pesar de ese scratch, a 40 segundos.

Antes de que nos pregunten por los “demás”, les diré que Andreas Mikkelsen seguía
“perdido”, como casi todo el 2018, que Jari Matti Latvala, a pesar de haber acabado el
mundial 2018 ganando en Gales, con el mismo coche sigue sin estar en los tiempos de
Tanak, que Kris Meeke, “recuperado” para la causa por Toyota se lo tomaba con calma,
no fuese a ser que en su primer rallye con los “japos” les demostrase que es rápido
pero chocador en exceso, lo que motivó, a mitad de la temporada pasada, que le
echasen de Citroën sin miramientos, mientras que el equipo que ha pasado del todo a

casi la nada, Ford, perdía a uno de sus pilotos, la “promesa” Teemu Sunninen, en el
primer tramo, (abandonaba al salirse, pero se re-enganchaba en la 2ª etapa…),
mientras que Elfyn Evans perdía en cada tramo medio minuto con el piloto más
rápido, acabando el 4º tramo en una meritoria 6ª plaza, pero ya a un minuto del líder.
Y para los que crean que Ogier estaba solo en Citroën, decirles que el nuevo fichaje, el
prometedor Esapekka Lappi, iba perdiendo también medio minuto por tramo con
Ogier, si bien se mantenía en una prometedora 5ª plaza, justo detrás de Loeb.
Loeb volvió a hacer un scratch, en el 7º tramo, precisamente cuando Ogier se hacía
con el liderato del rallye, una posición que, si bien con diferencias ínfimas, mantuvo
hasta el podio final, aunque Neuville no se rindió en ningún momento, y buena
muestra de ello fue que en el 8º tramo, el belga de Hyundai no solo hizo el mejor
tiempo, sino que le metió nada menos que 12 segundos a Ogier, manteniendo el
primer puesto el francés de Citroën por apenas 2 segundos. El 3º, en ese momento
Mikkelsen, ya estaba a una “eternidad”: 1’17”. Así finalizaba la 2ª etapa.
En la 3ª etapa, la del sábado, con 4 tramos, (como la del domingo), se vivió el
“vendaval” Tanak. El estonio, aún sabiendo que los dos minutos perdidos en el
pinchazo le habían puesto imposible la victoria, lanzó un ataque brutal, intentando
recuperar el puesto en el podio que había perdido en aquel incidente. ¡Y vaya ataque!
Tanak encadenó, de carrerilla, 4 scratchs consecutivos, los de los 4 tramos de la etapa,
acabándola 5º, pero ya a solo 15 segundos de Latvala y a 17.3 de Loeb, que era el 3º.
En cuanto a Ogier, se iba a dormir 1º, pero con apenas 4.3 segundos de ventaja sobre
Neuville.

La última etapa consistía en 4 tramos, 2 de ellos el Col del Turini, si bien este año,
como en casi todos los tramos a excepción de la 1ª etapa, la nieve y el hielo no
hicieron acto de presencia, lo que facilitaba la elección de neumáticos. La etapa final
siguió con la misma tónica, con 2 mejores tiempos consecutivos de Ott Tanak, (de los 7
scratchs que hizo Tanak en el rallye, 6 fueron consecutivos…), que situaron al de
Toyota 3º, al superar a Loeb y a Latvala, mientras que Ogier y Neuville seguían a lo
suyo, peleando al segundo, llegándose al último tramo con una diferencia a favor de
Ogier de ¡solo 4 décimas…!

El último tramo, el Col de Braus, de casi 14 kms. era, además la Power Stage.
Lógicamente, y más cuando ya no hay “splits” para que los pilotos sepan cómo van sus
rivales, Ogier y Neuville salían a por todas. Jugarse un rallye con apenas 4 décimas de
diferencia es una prueba de “resistencia” cardíaca, y de “temple”, no apta para todo el
mundo. Al final, Ogier fue 1.8 segundos más rápido que Neuville, y acabó ganando el
rallye por solo 2,2 segundos. Sí, pero… ¿quién fue el más rápido? Pues, señoras y
señores, Kris Meeke, en su debut con el Toyota, que le endosó 3,9 a Ogier y 5,7 a
Neuville, llevándose los 5 puntos extras que otorga ese tramo. La lectura es clara: si
Ogier y Nueville iban a por todas, jugándose el rallye, ¿cómo fue Meeke, que no se
jugaba nada? Pues por el aire, demostrando que el Toyota es el coche a batir, por lo
menos el tiempo que tarde Ogier en poner el C3 a su gusto. Por cierto: Loeb finalmente
finalizó 4º, por delante de Latvala y Meeke. La victoria de Sebastien Ogier es, además,
histórica, porque ha sido la Nº 100 de Citroën, precisamente en el año del centenario
de la marca francesa.

La próxima cita será en Suecia, también sin Dani Sordo que en Montecarlo sí al menos
hizo los reconocimientos, un mínimo consuelo de su equipo que lo “bajó” del coche al fichar a Loeb, reduciendo el programa del cántabro inicialmente previsto a 10 rallies,
(entre ellos Montecarlo, donde tiene un excelente palmarés…), de los 14 del
campeonato, y que ahora ha quedado recudido a 8 con la llegada del 9 veces campión
del mundo. Mikkelsen, por su parte, que acabó arrancando una rueda, tiene por
contrato garantizados los 14 rallies, una cláusula que, aunque le cueste dinero a
Hyundai, podrían llegar a cambiar para hacer “descansar” al noruego, y darle su coche
en algún rallye más a Dani Sordo. Ojalá.