El mítico Tour de Corse 2019 se decidió, en el último tramo, con un inesperado
ganador, el belga Thierry Neuville, cuando todo estaba preparado en Ford para
celebrar una merecida victoria de Elfyn Evans.

El Tour de Corse 2019, al menos para nosotros, dio para mucho más que para las
estadísticas, que en cualquier caso ya han incorporado la victoria de Thierry
Neuville, la primera de un Hyundai esta temporada y la primera del belga desde
junio de 2018. Y decimos que dio para mucho más que para las estadísticas
porque, sin restarle ningún mérito a la victoria de Neuville, las carreras son así,
hay cosas del reglamento que, para uno que entiende el deporte como deporte, le
cuesta entender que las normas vayan en contra del mejor. Me explico.

Hace unos años las “sabios” de la FIA sacaron de la manga una norma anti-Loeb,
que después siguió, con algunas variaciones como norma anti-Ogier, por la que se
obligaba, algunos años en las 2 primeras etapas, en los últimos años solo en la
primera, a salir al líder del mundial 1º a los tramos, algo que no estaría nada mal si
esto pasase en la 1ª etapa, como cuando este abuelo cebolleta cubría el mundial
de rallies “in situ”, y que a partir de la 1ª etapa cada uno fuese jugando sus cartas
como mejor creyese, todo ello sin caer en el mítico “ridículo” de Carlos Sainz
perdiendo tiempo en un Rallye de Australia, casi en la meta, para no abrir pista al
día siguiente, pero cometiendo el error de hacerlo entre pancartas, lo que
significaba una penalización por estar expresamente prohibido en el reglamento.
Que hubiese, o que haya pilotos que pierdan tiempo para no salir en tal o cual
posición, cuando todos creíamos que los rallies eran a correr todo lo que se
pudiese, no deja de ser una incongruencia y en cualquier caso una contradicción.
Como lo es “castigar” al que va 1º obligándole a salir, en un rallye de asfalto, el
12º, como le ocurrió en Córcega a Elfyn Evans que hasta el último tramo lo había
“bordado”.

El galés no iba líder en Córcega por casualidad. Hizo un rallye de libro, pletórico,
impresionante. Fue el primer líder. Y debería haber sido el último, pero… en el
último tramo, la “Power Stage”, como a partir de la 2ª etapa, sea en tierra o en
asfalto, por reglamento el 1º tiene que salir el último WRC oficial, pues Evans salía
el 12º, por lo que se encontró con las piedras que sacaron los 11 que iban delante
de él, pinchando y perdiendo más de un minuto, y con ello una más que merecida
victoria.

Para los criticones de siempre, esos que no te perdonan ni un punto ni una coma
de más, (o de menos…), debo decirles, por si no lo saben, que la última etapa de
Córcega tenía solo 2 tramos, 2 tramos diferentes, o sea que por el último no se
había hecho una primera pasada como suele ser habitual, por lo que, si hubiese
sido así, sería razonable entender que, saliese en la posición que saliese Evans,
se iba a encontrar las piedras no solo de los 11 que salían delante de él, sino
también de los casi 50 que seguían en carrera. No. No fue ése el caso. El último
tramo se hizo solo una vez. Y las piedras que se encontró Evans, las que le
perjudicaron, se las sacaron los que iban delante suyo. Conclusión: un drama.

Recuerdo la época en las que había un tramo de clasificación, como se ha puesto
desde el año pasado en el nacional de rallies de asfalto, y que cada piloto, en
función de su tiempo, elegía el orden de salida. Y recuero “mi” época en el mundial
cuando el 1º del campeonato salía 1º el primer día y, con rallies de 5 y 6 días, en
las siguientes etapas se salía a la carretera por clasificación, fuese en tierra o en
asfalto, de tal manera que el 1º salía a la carretera 1º en la última etapa. En
definitiva: que ir 1º te puede perjudicar, como le pasó esta vez a Evans, pero como
también le ha pasado a otros en los años previos.

Otro tema para el análisis, y este no es la primera vez que lo escribimos, lo
criticamos y lo denunciamos aquí, es la BARBARIDAD de velocidades punta que
alcanzan los coches del mundial de hoy. Ya lo escribimos con ocasión del
Cataluña y lo volvemos a escribir ahora por el Rallye de Córcega. ¡En un rallye NO
se puede ir a 200 kms. por hora! Eso es una locura que, el día que pase algo, que
ojalá nunca pase, muchos lamentarán. Los rallies deberían seguir siendo lo que en
sus inicios fueron. Pruebas mezcla de velocidad y habilidad. De técnica. Puesta a
punto. Pero no de velocidad pura y dura. Para eso están los circuitos y, aunque
algunos tramos de hoy se parezcan más a un circuito que a los tramos de los
rallies de años atrás, los rallies NO son circuitos.

Dicho esto, volvamos a la carrera. Evans empezó jugándose los “cuartos” con Ott
Tanak, Thierry Neuville y Dani Sordo. El primero que se fue quedando por el
camino fue el cántabro que, falto de ritmo, después de tantos meses sin correr en
asfalto, y a las velocidades que se iba, era normal que se fuese dejando segundos
por el camino, mientras los otros 3 se peleaban a la décima, sobre todo Evans y
Tanak que, además, se iban alternando en el liderato.

Entretanto, de buenas a primeras, en el primer tramo caían 2 de los favoritos,
Sebastien Loeb, que pegaba un bordillazo y rompía la suspensión trasera
izquierda, y más de 2 minutos, para colmo en una etapa ¡sin asistencia!, y Kris
Meeke, que pinchaba y perdía casi un minuto, todo esto mientras Ogier, poco o
nada a gusto con su nuevo Citroën, no podía correr lo que quería porque el C3
WRTC no le transmitía buenas sensaciones, ni mucho menos confianza para ir a
ese “rabo” al que se estaba corriendo, acabado el súper campeón la primera etapa
6º, y a una sorprendente distancia de 36 segundos del líder.

La igualdad, a la décima, entre Evans y Tanak se mantuvo hasta el 10º tramo, ya
que en el 11º el estonio de Toyota pinchaba, perdiendo 2 minutos y con ellos toda
opción a seguir disputándole la victoria al esta vez casi imbatible galés de Ford. La
“desgracia de Tanak la aprovecharon Neuville y Sordo. El belga, que aunque
seguía 3º y se mantenía cerca no conseguía estar en los tiempos de Evans y
Tanak, mientras que el español, cada vez más lejos de los tiempos de cabeza,
subía al último escalón del podio, pero ya a casi 40 segundos, (38.8…), y con
Ogier pisándole los talones, solo 14 po0r detrás. Y eso que Sordo se había
permitido la “machada” de marcar el mejor tiempo en el “tramazo del rallye,
Castagniccia, de 47 kms. Pero eso fue un espejismo porque el tercer puesto al
cántabro le duró solo un tramo, ya que en la 2ª pasada por el tramo largo, Sordo
no solo empeoró su tiempo en 2 segundos respecto a la 1ª pasada, sino que Ogier
lo mejoró en 20”, birlándole al español esa preciada posición, acabando la etapa
con Neuville como líder, pero con apenas 4.5 sobre Evans, Ogier 3º, a 44.8 y
Sordo 4º, a 49.9. El liderato del belga de Hyundai se forjó en la 2ª pasada por el tramo largo, en el que Neuville hizo el mejor tiempo, un tiempazo, superando en
nada menos que en 16 segundos a Evans y en 22 a su compañero de equipo
Sordo.

Con la victoria por decidir, y con solo 2 tramos en la última etapa, en el primero
Elfyn Evans salió como un rayo, haciendo el scratch, devolviéndole la “bofetada” al
belga y metiéndole a Thierry Neuville nada menos que 16 segundos, recuperando
el liderato el galés por 11.5 segundos. A falta de un tramo de 20 kms. el propio
Neuville se daba por vencido, algo que asumió, incluso, al llegar a la meta del
último tramo. Pero, las puñeteras carreras son así, nadie contaba con el pinchazo
de Evans.

Y así fue. El pobre galés de Ford, que había hecho méritos sobrados para llevarse
la victoria, perdió más de un minuto en el último tramo, salvando por los pelos, y
gracias a que Sordo había dejado de correr ya hacía varios tramos, el tercer
puesto, por detrás de Neuville y Ogier. Y es que Sordo acabó, 4º, a solo 11.8 de
Evans. Sordo, una vez más con órdenes de equipo de no asumir riesgos para
garantizar un buen resultado para la marca, tenía que “levantar” para amarrar los
puntos para Hyundai, perdiendo la posibilidad de haber terminado en un motivador
podio en un rallye tan exigente como es el de Córcega.

Con este resultado, Neuville es el nuevo líder del mundial, pero con la emoción de
que 3 pilotos están en 5 puntos. Ogier está a 2 puntos y Tanak a 5. O sea que
habrá pelea hasta el foinal aunque, perdonen que insista, en condiciones normales
Tanak no tiene rival. Solo un cúmulo de fatalidades le impidieron ser campeón en
2018. Este año sigue volando bajo y nadie parece estar en condiciones, mientras
no pincha o tiene alguna avería, de presentarle batalla.

La próxima cita, otra vez con Dani Sordo en escena, será en 3 semanas en
terreno “amigo” y con una de las mejores aficiones del mundo: Argentina.