BAHRAIN, BAHRAIN - MARCH 31: Sparks fly behind Pierre Gasly of France driving the (10) Aston Martin Red Bull Racing RB15 ahead of Kevin Magnussen of Denmark driving the (20) Haas F1 Team VF-19 Ferrari on track during the F1 Grand Prix of Bahrain at Bahrain International Circuit on March 31, 2019 in Bahrain, Bahrain. (Photo by Lars Baron/Getty Images)

Cuando todo parecía encaminado para que el gran circo aplaudiese la primera
victoria de Charles Leclerc, el nuevo joven cachorro de Ferrari, la mecánica le jugó
una mala pasada al equipo rojo y los Mercedes hicieron un 1-2 con el que no
contaban ni antes ni durante la carrera.

Es de sobra sabido que en los deportes, en general, no se puede ni pedir ni
esperar justicia, y mucho menos en los del motor, ya que la puñetera mecánica ha
originado tantas veces tantas “vueltas de la tortilla” que, sea por la trócola o por un
pistón que hacía mala combustión, lo cierto es que, cuando Charles Leclerc tenía
la gloria al alcance de la mano, lo perdió casi todo, si bien puede darse por
satisfecho con haber acabado en el podio, ya que si la carrera dura 500 metros
más, hasta Max Verstappen le habría superado. Y con polémica. Porque lo fue la
entrada del “safety car” a falta de 2 vueltas por culpa de unos paupérrimos Renault
que habían abandonado, y que no molestaban a nadie, un coche de seguridad
pareció más para que Leclerc acabase por lo menos en el podio, lo que originó no
pocas malas caras en Red Bull, que por un problema real de seguridad.

Después del penoso inicio de campeonato de los Ferrari en Australia, al llegar a
un circuito de los de “verdad”, (el de Australia es urbano), en Bahrein se esperaba
una reacción de los de Maranello que, además, confirmasen las buenas
sensaciones que habían transmitido en la pretemporada y que incluso eran
asumidas por su rival más poderoso, Mercedes.

Y así fue. Pero con una “sorpresa”. Porque ahora habrá muchos que dirán que
ellos ya vaticinaron que Charles Leclerc se comería con patatas a Sebastien
Vettel, algo más fácil de decir ahora al verle hacer la primera pole al monegasco
de Ferrari, y sobre todo después de ver cómo el “jovencito” estuvo a punto de
ganar mientras Vettel andaba haciendo cosas “raras”, (salirse de la pista), y
remontar para acabar apenas 5º mientras su compañero de equipo tenía la victoria
en la mano. ¡Con el mismo coche y siendo un debutante en la casa y con un
coche ganador! ¿Antecedentes…? Aunque le duela a algún “alonsista”
recalcitrante, Lewis Hamilton cuando debutó en McLaren.

No seré yo quien vaya a “enterrar” tan pronto a Vettel, a pesar de que la de
Barhein no haya sido la carrera de su vida. Un 4 veces campeón del mundo se
merece un poquito más de respeto, y algo más de confianza, máxime sabiendo
que nadie le ha regalado nada, todo ello, por supuesto, sin restarle ningún mérito a
un piloto, Leclerc, que por algo está en Ferrari y que, sin ninguna duda, tiene un
talento descomunal. Pero tiempo al tiempo. O tiempo a Vettel, si lo prefieren.
Porque algunos parecen haberse olvidado, o haber visto otra carrera, que en la
salida Leclerc perdió su preciada posición precisamente con Vettel. Y es que la
“presión” va por barrios. No afecto solo a uno. O solo a algunos. Salvo que te
llames Verstappen, que ése no sabe lo que es la presión. Leclerc, incluso, en la
salida se vio superado por Valtteri Bottas y llegó a rozarse con Hamilton, y por
poco no pasó de 1º a 4º en apenas unos metros. Ya con la carrera lanzada y el
DRS abierto, las cosas fueron volviendo a su cauce, y así Leclerc y Hamilton fueron adelantando rivales, siendo Vettel el gran damnificado en la batalla con
Hamilton, ya que se pasó de frenada, hizo un trompo y castigó sus neumáticos
hasta tal punto que las vibraciones que sufría le rompieron la bigotera delantera,
por lo que tuvo que volver a entrar en boxes y volver a empezar una remontada.
Ferrari perdía así una gran baza que, al fallar el motor de Leclerc le habría servido
para ganar. Pero el de Barhein no fue el Gran Premio de Vettel.

A pocas vueltas del final, ya casi con la meta a la vista, un desesperado Leclerc
llamaba a su muro preguntando qué le pasaba a su motor que había sufrido una
súbita pérdida de potencia. Los “galgos” que venían detrás se echaban encima del
joven monegasco, que se veía superado primero por Hamilton y muy poco
después por Bottas, consiguiendo Mercedes un inesperado 1-2 que, pocas vueltas
antes era inimaginable.

En esas, con Verstappen llegando a Leclerc, abandonan los 2 Renault y el nuevo
director de carrera tiene la “ocurrencia” de sacar el coche de seguridad a la pista.
Ya no se podría adelantar y así Leclerc, y Ferrari, salvaban un puesto en el podio.
¿Acción deliberada? Piensen lo que quieran, pero los de Red Bull lo tienen claro.
En la memoria de los ferraristas quedará la evidencia de que sus rojos monoplazas podrían, perfectamente, haber hecho el 1-2 que al final fue para los Mercedes, y algunos que creen que el potencial de Vettel en Maranello se está difuminando o diluyendo, ya se están frotando las manos al ver en Charles Leclerc el pilotazo que Ferrari no tiene desde que se fue el “spagñolo”.

Por cierto: Leclerc hizo la vuelta rápida, por lo que sumó un punto más a los 16 del
tercer puesto, lo que no le sirve de mucho a los Ferrari, porque en solo 2 carreras
los Mercedes ya casi, y sin casi, les doblan en puntos. Bottas es el líder, con 44
puntos, le sigue Hamilton con 43, 3º está Verstappen, con 27, 4º Leclcerc, con 26
y 5º Vettel, con 22. O sea, la mitad de puntos que Bottas.
En cuanto a Carlos Sainz, se las prometía felices después de una excelente tanda
clasificatoria, salió 7º, pero las esperanzas le duraron lo que poquísimo que tardó
su impaciencia en pretender adelantar, aunque fuese por lo criminal, a
Verstappen. Como si fuera algo fácil. El madrileño creyó tener mejor ritmo que la
“bestia” de Red Bull, se tiró a por él, pero se tocaron, saliendo mal parado solo
Sainz, mientras Verstappen seguía, a lo suyo, y acababa rozando el podio, otro
buen resultado para el motor Honda que, al menos por ahora, está poniendo
colorados a los equipos, como McLaren, que les intentaron humillar marchándose
a Renault.

La próxima cita será en Shangai, un circuito con una recta interminable y que será
una buena piedra de toque para saber si los Ferrari se lo podrán llevar de calle
este año, o los Mercedes todavía tienen algo que decir.