Ott Tanak (EST) Martin Jarveoja (EST) of team Toyota Gazoo Racing WRT is seen racing on day 3 during the World Rally Championship Chile in Conseption, Chile on May 11, 2019

Lo hemos escrito muchas veces en el último año: si el Toyota Yaris WRC de Ott
Tanak no tiene averías, alguna de ellas insólitas, el piloto estonio es el rival a batir
y el máximo candidato al título. Ni Ogier ni Neuville pueden estar en sus tiempos
Las constantes del Campeonato del mundo de rallies se mantienen inalterables en
los últimos meses, incluso cuando se corre por primera vez en un país, Chile, en el
que hasta la fecha no había pisado el mundial, con todo lo que ello implica,
básicamente la habilidad de cada piloto para, con solo 2 pasadas por los tramos
nuevos, son capaces de fabricar unas notas que les permitan ir rápido y seguros.
Ésa habilidad, otrora patrimonio, primero de Carlos Sainz y años después de
Sebastién Loeb, ha ampliado la nómino de “hábiles”, a la que, a las pruebas me
remito, se ha incorporado la “estrella” actual del mundial, o sea Ott Tanak.
El estonio volvió a dominar el rallye a su voluntad, corriendo cuando había que
correr, haciéndose con el liderato y manteniéndolo en base a ir metiendo
segundos, tramo a tramo, a sus rivales, desmoralizándolos hasta el punto que
tipos aguerridos como Ogier o Neuville, en los controles Stop de los tramos
reconocían que ellos no eran capaces de rodar al ritmo que lo hacía el de Toyota.
La tónica del último año y medio ha sido que, cuando no tiene averías, Tanak es
imbatible. Y el hecho de que Kris Meeke, un recién llegado al equipo, y que no es
ya ningún “chavalín”, también marque mejores tiempos y esté en los tiempos de
cabeza, demuestra que, además de las habilidades del piloto estonio, el Yaris
WRC es una máquina de correr, el coche a batir. Falta que se consume un trío
imbatible para el equipo que dirige Tommi Makkinen con el “retorno” de Jari Matti
Latvala a los mejores tiempos, algo que está empezando a hacer pero que, a
veces, en las metas de los tramos, se le ve muy frustrado por pequeños errores
que le hacen perder tiempo.

El Toyota Yaris WRC es el coche a batir, y lo seguirá siendo hasta que, todo se
andará, Sebastien Ogier descubra lo que le falta a su Citroën C3 WRC, lo ponga a
punto, a su gusto, y entonces o cambien las tornas, o los imbatibles serán dos,
Tanak y Ogier, y entre ellos se decidirá el título.

De la misma forma que insistimos en los últimos meses que, en condiciones
normales, Tanak es imbatible, también incidimos en que las velocidades a las que
se está rodando en el mundial de rallies no son ni medio normales. Es una
barbaridad alcanzar puntas de casi 200 kms. por hora en el asfalto y, por mucho
que sorprenda, puntas de muy poco menos en la tierra. Solo así se pueden
entender accidentes como el de Thierry Neuville en el Rallye de Chile que, por los
“milagros” que pasan en los rallies, a día de hoy podemos decir que no le pasó
nada y que estará en la salida del Rallye de Portugal. Y no queremos ni pensar
qué podría haber pasado si en sus alocadas volteretas, el Hyundai del belga se
hubiese encontrado con espectadores. Estuviesen bien o mal colocados.

El mundial de rallies nunca fue una categoría de velocidad pura. Primaba más la
habilidad, y la resistencia, aunque esto, la resistencia, es una broma de mal gusto
viendo rallies de12 tramos, como Córcega, o de 16, como Chile, cuando en aquél mítico Acrópolis en el que Carlos Sainz, allá por 1.990, ganó su primer rallye en el
mundial, lo hizo en el tramo ¡48!, sin pasar por alto que, por el medio, tuvo que
pasar dos veces por el no menos mítico Tarzán, de 40 kms. Los rallies de hoy se
han convertido en burdos rallysprints de poco más de 2 días, cuando en la época
que mencionamos las pruebas del mundial eran de 5 y 6 días. Al menos en esto,
habrá que dar por bueno lo de que “todo tiempo pasado fue mejor”.

Del terrible accidente de Neuville se pueden sacar varias lecturas. La primera, la
de la velocidad excesiva que alcanzan los coches de rallies de hoy que, sin ningún
problema, y manteniendo la potencia y la actual tecnología, podrían ver limitado el
desarrollo con un grupo más corto como por ejemplo, tuvieron en su día los
S2000, que no alcanzaban los 170 kms. por hora. La segunda lectura es que, si a
la elevadísima velocidad que alcanzan los coches le unes un rallye nuevo, que te
obliga a ir a toda pastilla en un tramo que apenas conoces, la conclusión es que
un error, por pequeño que sea, puede tener consecuencias brutales. Y el de
Neuville, irse un poquito largo en una curva rapidísima de derechas, le hizo tocar
un pequeño talud que había en el exterior, que lo catapultó hacia un infierno de 6,
7 u 8 vueltas de campana que, milagrosamente, solo se saldaron con algún
esguince, no pocas magulladuras y el cuerpo dolorido durante una semana.
Menos mal.

Por lo demás, y a la vista del dominio aplastante de Tanak, decir que Ogier, uno
de los más listo de la clase, penalizado por salir delante, algo que a Tanak parece
no perjudicarle mucho, nadó y guardó la ropa, sabedor de que no podía batir al
estonio, optó por no asumir más riesgos y conformarse con la 2ª posición que,
unida al “cañonazo” de Neuville, que venía de ganar en Argentina, daba al francés
de Citroën el liderato del mundial, que ahora domina con 10 puntos de ventaja
sobre Tanak y 12 sobre Neuville que, a pesar de su “batacazo” no ha perdido, ni
mucho menos, el tren del mundial.

Por cierto: Ott Tanak y su Yaris WRC van tan “sobrados” que, no contento el
estonio de Toyota con dominar el rallye y llegar al último tramo, la Power Stage,
con una cómoda ventaja, lo hizo a fondo, haciendo el scratch y sumando otros 5
puntos a los 25 que ya tenía cosechados por la victoria.

Bueno: iría sobrado y no tendrá el menor sentido de lo que significa o puede
significar asumir riesgos innecesarios, ya que no sería el primero, (recuerden la
“pifia” de Ogier en un Cataluña hace unos años, con el Polo…), que se “estrella”
en el último tramo cuando tiene la victoria en la mano, y todo por hacer el mejor
tiempo en una Power Stage.

En cualquier caso, Ott Tanak es un pilotazo que, sin contrato renovado con Toyota
para 2020, ya empezó a escuchar los “cantos de sirena” de su anterior jefe, el que
le ayudó a crecer en el mundial, Malcolm Wilson, el patrón de Ford, que ya le ha
puesto un cheque en blanco para que vuelva a “casa”. Pero, ojo avizor,
difícilmente le deje escapar Tommi Makkinen y los jefazos de Toyota, máxime
cuando, al final de temporada, podrían estar celebrado con Tanak el título de
pilotos. El año pasado celebraron el de marcas. Ganar éste el de pilotos sería la
guinda de un retorno, el de Toyota, que le ha venido de maravilla a un mundial de
rallies que ya no es lo que era.Próxima parada: al lado de casa, casi en casa. Portugal, con Dani Sordo en tramo.