El inglés de Mercedes llegó a las últimas vueltas con los neumáticos en las lonas y
con la “bestia” de Verstappen atacándole, pegado a su alerón trasero. Y poco faltó
para que del impetuoso holandés le diese un toque a Hamilton y estropease una
carrera que se decidió por un par de metros.

La tónica de las carreras en las calles de Mónaco es que sean aburridas, salvo
que te gusten los “trenecitos” de coches que, salvo honrosísimas y escasísimas
excepciones, no se pueden adelantar, aunque sean muy superiores a los
monoplazas que llevan por delante. Esto, el aburrimiento, fue una vez más la
tónica dominante de Mónaco 2019, a excepción de los ataques, por lo civil o por lo
criminal, marca de la casa, que hasta la última curva hizo el “bad boy” de la
categoría, “Mad” Max Verstappen sobre el a la postre ganador, Lewis Hamilton.
En cualquier caso, a pesar de esos momentos de emoción, (ficticia…), y del típico
aburrimiento, no podemos dejar de reconocer que hubo algunos momentos que
invitaron a la “diversión”, alguno de ellos protagonizado por un español, Carlos
Sainz, que en la salida ganó 2 posiciones haciendo un par de adelantamientos a
los dos Toro Rosso de esos que ponen los pelos de punta y que lo más lógico es
que hubiesen acabado en “chapa” en una carambola de 2, 3 o más coches, que
ésta vez no sucedió, creemos que más que porque hubiese sitio para pasar, por el
siempre necesario azar en las carreras y por la “generosidad” de los Toro Rosso
que vieron como el madrileño se subía por las paredes, decidido a todo a cambio
de mejorar una ya de por sí buena posición de salida, (salió 9º en la parrilla…),
para acabar en un excelente 6º puesto final, o sea el primero de los “normales”,
detrás de los 2 Mercedes, uno de los Ferrari, (el de Vettel…), y los dos Red Bull
que, aunque suene a “recochineo”, llevan motor Honda.
Sin embargo, parte de la historia de éste Gran Premio se escribió, con renglones
torcidos, en la tanda clasificatoria del sábado, y los que hicieron mala letras, por
mucho que sorprenda, fueron los de Ferrari, un equipo al que se le supone que se
las saben todas, y que sin embargo cometieron un error de bulto, perjudicando
gravemente a su actual piloto “franquicia” que, para colmo, corría en casa: el
monegasco Charles Leclerc. Resulta que en la Q1, de sobrados, en Ferrari
creyeron que con el tiempo que había hecho Leclerc tenía asegurado el pase a la
Q2, olvidando una máxima que, en circuitos como Mónaco, trazado urbano que
mejora el agarre vuelta a vuelta gracias a la goma que van dejando los
monoplazas en las trazadas, obliga a estar en pista en la última vuelta rápida
posible a dar. Los de Maranello mandaron a su “cachorro” al box, para que,
plácidamente, esperase allí, sin arriesgar, la pelea de la Q2. Y Leclerc quedó
eliminado a la primera, quedando obligado a salir a un Gran Premio imposible
desde el puesto 16º de la parrilla de salida, aunque la posterior penalización a
Antonio Giovinazzi le permitió subir un puesto en la parrilla. Salió el 15º.
Saliendo desde tan atrás, Leclerc no tenía la menor oportunidad de hacer la
carrera de su vida en un escenario nada dado a las “machadas”. Aunque de salida
lo intentó, ganado un par de posiciones, si bien su exhibición duró muy poco, lo

que tardó en tocarse con Nico Hulkenberg, que no “ahuecó”, (como los Toro
Rosso con Carlos Sainz), pinchando el monegasco la rueda trasera derecha,
teniendo que abandonar. Por cierto: por muy sorprendente que parezca, el de
Charles Leclerc fue el ¡único abandono! Solo duró 16 vueltas en carrera.
Por delante, aclarando que el orden de salida era Hamilton, Bottas, Verstappen,
Vettel, el holandés de Red Bull intentó “asustar” a Valtteri Bottas que, saliendo
bien, mantuvo su 2ª posición y empezó así a ejercer de fiel escudero de un
Hamilton que volvió a salir bien y empezaba a construir, vuelta a vuelta, su acceso
al primer escalón del podio.
La incertidumbre estuvo, básicamente, en lo acertado del momento de parar en
boxes y de los acertado de la elección del tipo de compuesto del neumático para
acabar la carrera con solo una parada. Y ésa lucha, la de los “pit stop”, fue
decisiva para definir el resultado del Gran Premio. Y en ése “guirigay”, “Bad boy”
Verstappen fue, una vez más, protagonista.
Y es que Leclerc había dejado un reguero de goma destrozada y restos de fibra de
carbono sobre el trazado, lo que obligó a la entrada de un “Safety car” para
limpiar, momento “salvaje” que aprovecharon algunos, como Red Bull, para meter
al box a su alumno más aventajado, Verstappen, para cambiar los neumáticos,
buscando, además, hacer lo que se llama un “undercut”, o sea un adelantamiento
en la parada en boxes. La jugada podría haberles salido casi perfecta de no haber
sido que Verstappen, al volver a la pista, tocó a Bottas, ganándole la posición, y
colocándose 2º, una “maniobra” que no pasó desapercibida para los “marshalls”,
que le metieron 5 segundos de penalización a “Mad” Max.
Para colmo, y esto fue algo que se supo al acabar la carrera, Verstappen cometió
un error que resultó definitivo para sus aspiraciones. Después de su “pit stop”
volvió a la pista sin poner el mapa motor en modo “carrera”, dejándolo en modo
salida, un error que le impedía salir de las curvas con tanta potencia como ´si salía
Hamilton. Por lo que explicó su equipo, no se puede variar ése parámetro en
carrera, solo se puede hacer en parado algo que, sinceramente, y con la
tecnología de hoy, nos parece incomprensible.
A pesar de esto, Verstappen acosaba a Hamilton y justificada la que en los
primeros párrafos considerábamos una emoción “ficticia”, ya que estando
separados por un “ay”, y metiendo el morro Verstappen por dentro, por fuera, por
arriba y por abajo, ern ningún momento dio la sensación de que el holandés podría
superar a un Hamilton que se quejaba, y con razón, de sus neumáticos. Y es que
su equipo había optado por ponerle unos medios cuando todo el mundo iba con
duros. El “graining” de sus gomas hacía quejarse constantemente a Hamilton por
la radio, que decía a su equipo que no creía que fuese a poder terminar con esas
gomas la carrera. Y no sería la primera vez que Hamilton perdería un triunfo en
Mónaco por un error de su equipo. Y con los neumáticos.
El inglés, ocupando mucha pista, dejando deslizar su Mercedes de guardarail a
guardarail, contuvo a la “bestia” que le atacaba por detrás y al final ganó una
carrera con la que él mismo ni contaba viendo lo al límite que iban sus gomas.
Verstappen, que tenía que “purgar” los 5 segundos que castigo, a pesar de pasar
2º por la línea de meta, al final acabó 4º, por detrás de Vettel y Bottas, siendo
“culpa” de Verstappen que los Mercedes no hiciesen el 6º resultado 1º-2º seguido
de la temporada.

En el mundial, que ahora se encamina hacia Canadá, el 2º circuito urbano
seguido, aunque no tan “ratonero” como Mónaco, sigue liderado por Lewis
Hamilton, que con su victoria en Mónaco le saca 17 puntos a su compañero
Valtteri Bottas y ya nada menos que 55 al primer “enemigo”, que es Sebastien
Vettel.