Que la Fórmula 1 aburre ya no lo discute casa nadie. Y que Lewis Hamilton y Mercedes
no tienen rival, tampoco. Ocho victorias de ocho posibles para las flechas plateadas no
admiten dudas. Seis victorias en ocho carreras para el piloto inglés, tampoco. Y contando que la cuarta victoria consecutiva de Lewis Hamilton le lanza directo hacia un nuevo título mundial, sin nadie que le haga sombra, ni que parezca que se la puedahacer en lo que queda de t emporada, porque la demostración de Hamilton en Magny Cours no es de las que se pueden arreglar con mejoras en los monoplazas de sus rivales, todo ello contando con que en Mercedes, por supuesto, no se van a quedar dormidos en los laureles.


La carrera de Magny Cours fue un coñazo. Si les decimos que Lewis Hamilton ganó con
casi 20 segundos de ventaja sobre el 2º y el 3º, Valtteri Bottas y Charles leclerc, y que
los únicos que no acabaron doblados fueron los 6 primeros, no hace falta dar más
detalles de un dominio absoluto del piloto inglés de Mercedes que, faltaría más, salía
desde la pole.


A este ritmo, y con semejante superioridad, a nadie debería extrañarle que Lewis
Hamilton acabase la temporada rozando, sino alcanzando, las 100 victorias en la
Fórmula 1, y casi otras tantas poles, destrozando cualquier otra marca anterior. Sin
restarle ningún mérito ni al piloto ni a su coche, la Fórmula 1 de hoy en día es
aburrida y previsible. Y ni siquiera el excelente 6º puesto de Carlos Sainz en la parrilla,
solo “ensombrecido” un poco porque su compañero, el novato Lando Norris quedó 5º,
ni siquiera el mismo 6º puesto final del madrileño, son motivo suficiente para que un
espectador, hablamos de los españoles, aguante un tostón de una hora y media
delante del televisor para no ver otra cosa que un “arrase” total de Lewis Hamilton.
Y si hubo alguna emoción, fue en la última vuelta, y por la pelea por el 7º puesto, con
coches subiéndose por las paredes, pasándose y repasándose, poniendo una pizca de
incertidumbre a una carrera aburrida no, lo siguiente.


Llevamos 8 carreras de 21 que tiene el calendario, o sea que ya se ha superado un
tercio del campeonato, y la Fórmula 1 solo conoce un coche ganador: Mercedes. Y de
esas 8 victorias, 6 han sido, las últimas 4 de forma consecutiva, para un Lewis
Hamilton que, si sembró alguna “duda” a principio de temporada, y con ello permitió
albergar alguna esperanza a su compañero de garaje, el finlandés Bottas, en las
últimas carreras las ha disipado totalmente, al mismo tiempo que Bottas se ha ido
diluyendo como alternativa al gran campeón. Y eso que Hamilton no tiene la cabeza
solo en la Fórmula 1. De hecho en Francia se permitió el “lujo”, autorizado por su jefe,
“Toto” Wolf, de llegar un día después de lo habitual al circuito, saltándose la rueda de
prensa y las declaraciones de los jueves, y todo ello porque el gran Lewis estaba en
parís en un desfile de moda o algo parecido. Increíble, pero cierto.


Si hay que contar “algo” destacable, además de la “paliza” que le metió Lewis Hamilton
a todos sus rivales, es que el mejor Ferrari no fue el de Sebastien Vettel, que parece
cada vez más “perdido”, sino que fue el del “juvenil” Charles Leclerc, que quedó 3º en
la tanda clasificatoria para la parrilla de salida, mientras que el teórico “jefe”, Vettel, pegó el sábado el “petardazo” del fin de semana y fue, sorprendentemente, 7º en la
parrilla de salida, superado incluso, como decíamos antes, por un Carlos Sainz muy
entonado, en un fin de semana en el que los motores Renault, (en el caso de los
McLaren), corriendo en casa, sacaron el do de pecho y se metieron delante.


¿Qué si la carrera fue aburrida? Bueno, saquen conclusiones. Hamilton salió 1º y llegó
1º. Bottas salió 2º y llegó 2. Leclerc salió 3º y llegó 3º. Verstappen salió 4º y llegó 4º. Y
el 5º, Norriosd, no acaó 5º porque al final tuvo problemas en la dirección que le
hicieron perder varias posiciones, heredando su 5º puesto Vettel. ¿El 6º? Carlos Sainz,
que salió 6º.


El algodón no engaña. Y los números tampoco. Ocho carreras disputadas, ocho
victorias de los Mercedes. Y Hamilton ya casi tiene tantos puntos como el 3º, (Vettel),
y el 4º, (Verstappen) juntos y, si tomamos como referencia la “paliza” que les metió
Hamilton a todos en Magny Cours, no me creo que, ni siquiera para darle algo de falsa
incertidumbre al mundial, en Mercedes no estén ya planteándose la posibilidad de
ganar todas las carreras del campeonato. Al tiempo.


Aaahhh… Por ser justos, hay que decir que la vuelta rápida en carrera la consiguió
Vettel, sumando un puntito más a su casillero que, todo sea dicho, no le servirá de
nada. Ni para el campeonato ni para su moral “tocada” después de un errático inicio
de temporada que no tiene visos de enderezar.


Lo único que mantiene viva la emoción de algunos seguidores de la categoría son las
falsas expectativas de que Fernando Alonso vuelva a la Fórmula 1, un “soniquete”
habitual cuando no hay otra cosas que contar u otra cosa que preguntar, aunque no
falta quién, viendo la pobre imagen que está dejando Vettel, y los cantos de sirena de
una posible retirada del alemán, creen que de producirse se abrirían de par en par las
puertas de Ferrari para un regreso de Alonso a Maranello.


Bueno… si Calderón de la Barca glosó como ningún otro los sueños… ¿porqué no
tenerlos ante tanto aburrimiento?
Que ustedes lo sueñen bien.