Toyota GR Yaris

¡Madre mía lo que se ha hablado de este coche! Qué si Latvala influyó en Toyoda para desarrollarlo, que si es el coche perfecto de los petrolheads, que si Fernando Alonso lo pasó teta con él, que si se tiró a la basura el trabajo de TMG, la fábrica de carreras de la marca, y Toyota decidió empezar de cero … este GR ha formado parte de los sueños húmedos de muchos de nosotros durante este 2020. Pero a parte de todo lo que se ha escrito, de los vídeo que hemos visto cuando se estaba desarrollando, de lo que nos ha “excitado” la fantástica campaña de prelanzamiento de los japos … lo más importante es que este coche iba a ser FIA Special Homologation, y eso es el Santo Grial de los deportivos.

Para correr el mundial de rallyes del 2021 en adelante (hasta cambio de normativa), Toyota podía tomar como base el Yaris de 5 puertas, del que tendría que fabricar 25.000 unidades en un año como mínimo, y desarrollaría y fabricaría 2.500 unidades de una variante especial para homologar el coche para Grupo A, a partir del cual se puede desarrollar un WRC. Para una marca como Toyota, la cosa era muy sencilla, pero quisieron ir un paso más allá, y en vez de tomar como base el Yaris utilitario que todos conocemos, decidieron darle una vuelta de tuerca, y crear un coche específico tanto para correr el Mundial, como para servir de carreras cliente. Y así nació el GR Yaris.

Pero entonces ¿cómo iba a lograr Toyota cumplir los requisitos FIA de Homologación? Pues fabricando para Japón 25.000 unidades de un modelo base del GR de tracción delantera, es decir, un vehículo aburrido con motor 1.5 litros atmosférico, 120 cv y caja de cambios automática CVT. Y para Europa 2.500 unidades del Yaris “Gordo”, con tracción total, cambio manual y motor 1.6 turbo de 260 cv para homologación Grupo A … la gloria bendita. Ay amigo, pero cuando lo competidores de Toyota en el mundial se enteraron de sus fantásticos planes de tener un coche de calle con una plataforma básica perfecta para el WRC, alzaron las espadas y presionaron a la FIA para cambiar la normativa, y está cedió como casi siempre, y abrió la norma replanteando el reglamento, para que cualquier fabricante pudiera desarrollar una carrocería de carreras sin estar relacionada con los coches de calle a partir del 2022. Así que dejó a Toyota un solo año, el 2021, para poder correr el mundial con el GR Yaris. 

Pero, ahí no queda la cosa para el GR que se estrenaría en el 2021 como coche de carreras mundialista. Debido a la situación especial de la pandemia, a la reducción de test privados por parte de Toyota, y a la crisis global la marca japonesa decidió correr la temporada 2021 con el actual Yaris WRC … que por otra parte es un coche ganador. Así que tenemos en los concesionarios de la marca, una de las mejores plataformas de la historia para correr el mundial de Rallyes, matriculada para calle, pero que no participará nunca en el WRC, aunque sí correrá como R5 u otras variantes en muchas pruebas de rallyes del mundo como carreras cliente.

Con este halo mágico de coche desarrollado para morder cunetas, tirar de freno de mano y ser eficaz en tierra, nieve y asfalto  imagínate la ilusión que me hacía poder disfrutar del GR Yaris unos cuantos días gracias al Concesionario de Toyota Asturias Asturhíbrido. Por cierto, y no es para nada una obligación mencionarlo, uno de los Concesionarios del Grupo Leomotor que, para delicia de los que nos gustan los deportivos, siempre tienen en stock los modelos más racing tanto de Toyota como de Renault, y además unidades de test para que, por si todavía estás dudando, los puedas probar.

Pero ..  vamos al lío. 

La ruta planificada para rodar con el Toyota GR Yaris era perfecta. 240 km (ida y vuelta) entre Gijón y Sotres, un destino a algo más de 1000 mts de altitud y en plenos Picos de Europa, por algunas de las carreras más bonitas de Asturias. Además en ese día la meteorología nos regalaba agua, que se convertiría en nieve a lo largo del recorrido para poder sacar todo el partido a la tracción total y a los autoblocantes de esta unidad que estaba configurada por el concesionario con el Circuit Pack, que, como imagino sabrás si has llegado hasta aquí porque te mola el coche de lo lindo, se compone de neumáticos Michelin Pilot Sport 4 S, pinzas de freno pintadas en color rojo, diferenciales Torsen delantero y trasero, suspensión configurada para circuito y llantas de aleación forjadas de 18 pulgadas. No podía imaginar mejor escenario para un coche de rallyes como este; Asturias, desniveles, carreteras llenas de curvas, agua, hojas, nieve y paisajes maravillosos.

Por dentro es un Toyota, con todo lo bueno y lo malo, que es muy poco. Está equipado con todas las medidas de seguridad que tiene cualquier RAV-4, con un interior muy standard “de marca”, unos asientos que agarran bien y son cómodos, y una postura de conducción de rallyes .. es decir, si buscas ir bajo, con el culo pegado al suelo, olvídate. La postura de conducción del GR es un poquito alta, parece ser que ha sido diseñada con toda la intención para poder ver bien los vértices escondidos del mundial de rallyes. Si estás acostumbrado a las posturas al volante de coches deportivos te puede resultar un poco extraña al principio, pero a los 5 km la encuentras absolutamente perfecta, y nunca jamás querrás bajarte de esta máquina de diversión que es el GR Yaris. La calidad interior es “normal”, algún plástico que es demasiado “plástico”, y la consola central, donde va la palanca de cambios, un poco endeble … pero poco importa en un coche que tiene un precio espectacular para todo lo que ofrece. 

¡Arrancamos!

El primer tramo con el GR fueron unos kilómetros de autopista que recorrí confortablemente a pesar de que está poco aislado, pero ¿quieres un coche aislado? comprate un Land Cruiser. La suspensión no es nada seca, y a la velocidad que ponen las señales, el consumo de su tres cilindros fue de, 8,5 litros, quizás un poco alto para lo que estamos acostumbrados  pero lo compensa sobradamente con un ajustado consumo cuando le das trisca. En 120 km de recorrido de vuelta, disfrutando de su propulsor y cambiando rozando las 7000 rpm el consumo medio fue de 14 litros, una cifra muy maja para un coche de 260 cv con tracción total. Con este Yaris, puedes viajar sin problemas, siempre que no quieras llevar todos los muebles de casa dentro, porque su maletero es escaso pero cumple perfectamente, y además caben cuatro personas. Pero para mirar sus capacidades de carga no hemos hecho esta prueba … vamos a darle caña y que empiece la verdadera emoción. 

Llego al tramo con los nervios de un adolescente que sabe que va a darse su primer morreo, la cosa pinta mal, o bien, agua, hojas, cortezas … – si este coche agarra en este circo de patinaje flipo -. Giro esa ruleta mágica de reparto de tracción que tiene el GR a la izquierda para seleccionar el modo sport, que es el que más me hace tilín, 30% de tracción en las ruedas delanteras, 70% de tracción en las traseras. Anulo el control de tracción y de estabilidad y – ¡¡¡oh mammaaaa miaaaaa!!! -, el coche me informa de que estoy en un modo solo para expertos y me hace sentirme especial como si me hubiera convertido en Sebastien Ogier de repente. Meto primera en ese cambio absolutamente maravilloso, segunda .. estiro hasta el corte y me ese momento me acompaña una maravillosa sinfonía “ttaaaaataaaaaataaaa” de la aguja del cuentarrevoluciones que se espatarra casi en las 7200 rpm,  y me avisa de que tengo que meter una marcha más (si quiero claro), – ¿pero estos de Toyota son japoneses o latinos? – “quanta passione” este corte es perfecto. Tercera .. – buah, como empuja – ¿260 cv? ¡parecen 300 cv!, miro lejos, lo más lejos que puedo porque este GR corre muchísimo. Curva de izquierdas destrozada, brillante con la vajilla que pone en Navidad mi madre, con una protuberancia del asfalto en la entrada, punta tacón, segunda, gas en el vértice … – ¡dios mío, sale disparado! -, ni un mal gesto de la suspensión, ni un movimiento raro de la carrocería en la entrada. Da igual que tengas que enlazar izquierda derecha cambiando los pesos, que tenga un rizado en el medio de la trazada, he llevado coches de rallyes con peores suspensiones que estas … – que jod*** maravilla – … cuarta y otra patada en el culo que me impulsa hacia delante, más punta tacón, más cambios de marchas .. que adicción, como entra, como sale el GR, como empuja. El modo sport me permite redondear un poco las curvas, pero quiero seguir probando cosas. Vuelvo de nuevo a la ruleta mágica y la giro a la derecha .. “modo track para expertos”, 50% delante 50% detrás  – joer, es que me siento un piloto de nivel en una nave espacial –  Voy a taco en una bajada pronunciada, curva cerrada con visibilidad, empapada, otro de esos punta tacón maravillosos frenando hasta el vértice, el GR se descoloca de atrás lo justo para hacer la curva perfecta … como llevo el modo track le doy gas donde la mente me dice que no debo darle, el culo se va, contravolanteo un pelo mientras  piso el pedal del acelerador como si pisara una víbora que me quiere picar, y el Yaris vuelve a dispararse hacia delante como lanzado en un tirachinas, pero esta vez deliza de ambos ejes avanzando como si le fuera la vida en ello, en esa carretera destrozada, a 3ºC, con agua … . Abuso del freno, abuso del cambio, abuso de la capacidad de tracción buscando los límites de la física … no hay fatiga, no hay descanso, todo es perfecto, y cuando más rápido vas y más lo exprimes, mejor entiendes el coche y mejor saca a relucir todas sus virtudes. Para rematar, llego a la entrada de mi casa y tiro del freno de mano, el coche se pone justo donde yo quiero mientras meto segunda y le doy gas … – ¡esto ya es para llorar! -. A este GR le pones una barras, unos baquets, y una extinción y que se pongan a temblar los participantes de la prueba. 

Después de toda esta orgía de sensaciones en uno de los mejores lugares de España para tener un GR Yaris, llegué a casa y me puse a pensar que se podría mejorar en el coche perfecto por ese precio, con ese halo de WRC que le envuelve, esa cantidad de cv que para mi gusto tiene los que tiene que tener (aunque eso de la potencia es algo muy relativo y personal, que además está relacionado con el uso que le quieras dar), con un coste de mantenimiento que se incluye en la cuota siempre que lo financies con Toyota Easy, y encima con 10 años de garantía o 160.000 km ¿en un coche de carreras? (siempre que amplíes la garantía con Toyota Life claro).

Sus defectillos

Solo le he encontrado tres cosas mejorables al Yaris. El sonido por dentro está “edulcorado” es decir sale por los altavoces y no es un sonido real, … pero ¿a quién leches le importa esa sintetización en esta máquina perfecta para disfrutar conduciendo?. La dirección no es tan perfecta como el resto del coche, no da toda la información me gustaría y tiene un punto chicloso cuando giras un cm a cada lado. El GR, además, tiene un botón que sirve para que desconectes inmediatamente y nada más montarte en él el punta tacón automático (si, lo hace automático si tu quieres), porque como le he dicho a un gran amigo que se lo acaba de comprar – este coche no lo deberían vender a quien no sepa hacer un punta tacón – 😉 .

Que Viva Toyota por haber inventado el Satisfacer de los deportivos (bueno, bonito, placentero, con un precio rompedor y que cuando acabas te deja con una sonrisa que no se te borra de la cara), que vivan los fabricantes que todavía tienen la pasión suficiente para hacer llegar a los concesionarios coches de carreras con matrícula a los amantes del motor, y que viva la maravilla de automóvil que han fabricado estos japoneses ganadores de varios mundiales de rallyes y de Le Mans. Por cierto, si lo compras, y tienes la paciencia o el dinero suficiente para mantenerlo en el tiempo durante años, seguro que se convertirá en una joya.

… voy a darme otro poco de placer 😉